Frei Montalva asesinado
22 de Enero 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Pedro Vera Castillo
Delegado Junta Nacional PDC
Hace 44 años, en un día como hoy, nuestro camarada y expresidente de la República, Eduardo Frei Montalva, falleció asesinado.
Una autopsia “salvaje”, nunca explicada por la Pontificia Universidad Católica, a la que pertenecían los médicos que la practicaron – sin conocimiento ni autorización alguna de la familia –, fue la última de las peores vejaciones a las que en Chile haya sido sometido un expresidente.
Eduardo Frei Montalva, poco antes de morir escribió con mano débil y temblorosa su último mensaje manuscrito. En rigor escribió: “sáquenme de aquí inmediatamente”.
Es decir, nuestro camarada tuvo conciencia, escuchó y supo, observó y sufrió las visitas furtivas y los tratamientos inútiles, el dolor y la vejación, de quienes estaban dispuestos a poner fin a su existencia, asesinándolo.
Es gracias al coraje y perseverancia de su hija, camarada Carmen Frei, que se ha rescatado esta parte infamante de la historia de Chile y, desde el punto de vista judicial, la verdad se debe al ministro Alejandro Madrid que, décadas después, en 2009, dictó sentencia contra los responsables del homicidio de Eduardo Frei. El hecho que la Corte Suprema haya anulado este fallo y no haya formulado cargos desechando la hipótesis del asesinato no cambia nada. La doctrina internacional, que esta sala desconoció, es que en los crímenes de lesa humanidad que se investigan mucho tiempo después, son las presunciones argumentadas y probadas documentadamente, más allá de toda duda razonable, las únicas pruebas que pueden permitir esclarecer los hechos y dictar sentencia.
Hoy, cuando su partido enfrenta una grave crisis de representación y vive en la permanente ambigüedad, sin una militancia preparada y organizada, sin interpretar a la juventud y a los trabajadores, presa de las ambiciones personales, sin que sus instituciones se atrevan a funcionar, con militantes antiguos que la pisotean, el mejor homenaje al mejor de los nuestros es continuar trabajando para alcanzar el privilegio que Frei Montalva sí tuvo de no haber vivido en vano. Redoblando los esfuerzos por perfilar las propuestas inspiradas en el humanismo cristiano que permitan atender las injusticias derivadas del actual modelo de desarrollo neoliberal y enfrentar los desafíos del mundo que viene, preservando la democracia. ¡Abiertos a trabajar y a encontrarnos con otras fuerzas humanistas y progresistas, nunca con la derecha!
El debate interno y el resultado de las elecciones territoriales realizadas recientemente en la Democracia Cristiana no disimulan una grave crisis de participación de su militancia, pero sugieren, con nuevos liderazgos, que podemos recuperar la confianza de la ciudadanía. En efecto, quienes desconocieron los acuerdos políticos y trabajan permanentemente por entenderse con la derecha han sido derrotados.
Sea este recuerdo permanente de don Eduardo asesinado, un nuevo aliciente para las y los militantes que venimos proponiendo, a lo largo del país, retomar un camino de consecuencia, recuperación y esperanza.