Inés Enríquez Frödden

18 de Enero 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Archivo Diario Concepción

Alejandro Mihovilovich Gratz

Investigador Histórico

La historia política de Chile durante el siglo XX no puede comprenderse plenamente sin considerar la irrupción paulatina de la mujer en los espacios de poder. En ese proceso, la figura de Inés Enríquez Frödden ocupa un lugar fundamental, no solo por haber sido la primera mujer en acceder a cargos políticos de alta responsabilidad, sino también por haber abierto un camino institucional y simbólico para la participación femenina en la vida pública del país.


Nacida en Concepción el 11 de noviembre de 1913, Inés Enríquez Frödden creció en un entorno familiar marcado por la educación, el servicio público y el compromiso cívico. Proveniente de una familia de destacada tradición intelectual y política, su formación temprana estuvo orientada al estudio riguroso y al interés por los asuntos sociales. Realizó su educación escolar en el Concepción College y posteriormente ingresó a la Universidad de Concepción, donde se tituló de abogada en 1938, en una época en que la presencia femenina en las aulas universitarias aún era excepcional.

Desde sus primeros años profesionales, Enríquez Frödden combinó el ejercicio del Derecho con la docencia y el trabajo social. Fue profesora de Economía Política en la Escuela de Servicio Social de la Universidad de Concepción, lo que revela su temprana preocupación por las desigualdades sociales y las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. Este interés se tradujo también en su activa participación en organizaciones femeninas, donde promovió la educación, la organización y el protagonismo de las mujeres en la sociedad chilena.


Su ingreso formal a la política se dio a través del Partido Radical, colectividad que en aquellos años impulsaba reformas de carácter laico, social y democrático. En 1950, Inés Enríquez Frödden fue nombrada intendenta de la provincia de Concepción, convirtiéndose en la primera mujer en Chile en ejercer dicho cargo. Este nombramiento no solo rompió una barrera institucional, sino que también desafió prejuicios profundamente arraigados sobre el rol de la mujer en la administración pública y el gobierno territorial.

Un año más tarde, su trayectoria alcanzó un hito aún mayor: en 1951 fue elegida diputada, transformándose en la primera mujer en integrar el Congreso Nacional de Chile. Desde la Cámara de Diputados, Enríquez Frödden desarrolló una intensa labor legislativa orientada a la protección social, la defensa de los derechos laborales y el bienestar de la infancia y la familia. Impulsó iniciativas relacionadas con las asignaciones familiares, las condiciones de trabajo de las empleadas domésticas y la protección de menores, temas que reflejan una mirada social profundamente comprometida con la justicia y la equidad.


Durante varios períodos parlamentarios, representó tanto a la zona de Concepción como a distritos del sur del país, consolidando una carrera política marcada por la constancia, la disciplina y la convicción democrática. Su presencia en el Congreso no fue meramente simbólica: Inés Enríquez Frödden supo ejercer liderazgo, participar activamente en debates y proponer reformas que, aunque en ocasiones no prosperaron, contribuyeron a instalar temas fundamentales en la agenda pública, como el debate sobre el divorcio y los derechos civiles de las mujeres.

Fallecida en 1998, su nombre permanece asociado a la valentía cívica y a la convicción de que la democracia solo puede fortalecerse cuando incorpora, sin restricciones, la voz y la acción de las mujeres. Inés Enríquez Frödden no solo fue una pionera; fue, ante todo, una constructora silenciosa pero firme de un Chile más inclusivo y representativo.