La perspectiva del momento constituyente

22 de Abril 2022 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida

La última vez que se redactó una Constitución que entró en vigencia en nuestro país, el tintero se vaciaba en cuartos cerrados al mismo tiempo que las metrallas silenciaban a miles de chilenos.

Nicolás Díaz Carrillo, abogado.
Corporación Colectiva – Justicia en Derechos Humanos.

La última vez que se redactó una Constitución que entró en vigencia en nuestro país, el tintero se vaciaba en cuartos cerrados al mismo tiempo que las metrallas silenciaban a miles de chilenos. El último proyecto de Nueva Constitución terminó empolvado en los cajones del Congreso, a pesar de una inédita experiencia participativa. En nuestra memoria televisiva resuena el plebiscito de 1988 ¿Se recuerda con el mismo detalle el de las reformas constitucionales de 1989 y sus negociaciones previas con participación activa de la Democracia Cristiana y Renovación Nacional? ¿Recordamos los debates impulsados por fuerzas opositoras a la dictadura respecto de una Asamblea Constituyente, al grupo de los 24, el fraude del plebiscito de la Constitución de 1980 (sin registros electorales ni campañas equitativas o información previa)? ¿Qué pasó con las papeletas marcadas tras la campaña “Marca AC” en aquellas elecciones donde sólo éramos convocados a elegir representantes? Solemos recordar las diversas constituciones por el apellido de quienes las firmaron o impusieron con ellas su modelo de sociedad: la de Portales, la de Alessandri, la de Pinochet, la de Lagos. Lamentablemente, no por los convulsionados procesos sociales que las rodearon: una guerra civil en 1829, una asamblea constituyente de asalariados e intelectuales en 1925 y un Golpe de Estado en 1973 ¿Aquellas constituciones vinieron a resolver pacíficamente las convulsiones o a imponer la visión de los vencedores?

Situados en el presente ¿Hubiesen pensado los movimientos sociales, el 16 de noviembre de 2019, ante el desprestigio total de la política, que habrían de defender el trabajo de la actual Convención ante los ataques comunicacionales? ¿Podíamos imaginar que miembros del gobierno de Sebastián Piñera y del Consejo Ciudadano de Observadores de Bachelet integrarían un órgano constituyente junto a miembros de pueblos originarios, profesoras, abogadas, académicas del derecho y profesionales y trabajadoras asalariadas de los más diversos rubros?

No es fácil mantener la esperanza, por cierto. Activar y sostener el entusiasmo es más complejo aún. Todo depende, en gran parte, de la resiliencia frente al tiempo. Y los últimos años y meses han sido agotadores por las vicisitudes que todos conocemos. Sin embargo, si hay preguntas “de carácter constituyente”, éstas son de dónde venimos y para dónde vamos. Y la perspectiva del tiempo, para responderlas acertadamente, es de largo alcance. Una perspectiva que descansa en nuestra propia memoria puede ayudarnos a valorar lo fundamental de este proceso, valorar que, por esta vez, no seremos meros espectadores.