Y ahora vamos por el verdadero compromiso de nuestro equipo

30 de Agosto 2021 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Claudia Pavez Souper

Esta confianza debe ser real, venir desde la empatía… así podemos construir esa experiencia de empleado que nos permita avanzar hacia un equipo de alto desempeño.

Claudia Pavez Souper
Magister en Dirección de Personas y Desarrollo Organizacional

La consigna es crear una experiencia para nuestros colaboradores, una que los mueva desde las emociones, que los comprometa a dar lo mejor de sí mismos, a poner un esfuerzo que es personal y que tiene que ver con el propósito de cada uno. Estamos acostumbrados a decir que las personas son nuestro principal activo, que somos los importantes; el punto es ver si lo que decimos con símbolos y estructuras de nuestra empresa transmite ese mismo discurso o tal vez dice algo completamente distinto.

En un momento como éste, en que la pandemia aún está presente y en que tenemos a un porcentaje de personas angustiadas, asustadas, o tal vez agotadas por el estrés que les produce esta crisis, es fundamental armar una verdadera experiencia de empleado que construya un futuro en el que nuestro equipo logre adaptarse a cualquier crisis futura y por qué no, para salir de este gran lio en que nos dejó el Covid y el estallido social.

Si las personas son lo importante, nuestro activo más relevante, debemos ver qué podemos hacer para lograr el vínculo emocional necesario para que cada uno muestre la mejor versión de sí mismo. Primero es fundamental entender que no existe una receta mágica, aunque la literatura y los estudios más certeros muestran que afianzar lazos de confianza y trabajar la empatía es lo que más sirve.

Primero es preciso entender para qué queremos lograrlo. Las respuestas a lo largo de la historia han sido distintas, debemos tener siempre a la vista que las organizaciones no existen sin personas, funcionan sólo por y para las personas, que persiguen un objetivo final que es tener éxito en el mercado, aunque se trate de una institución sin fines de lucro.

Entonces vamos tras los resultados en beneficio de clientes, inversionistas y nuestras comunidades o grupos de interés. Para lograr esos resultados debemos obtener el compromiso de las personas que hacen que esos resultados ocurran. En inglés le llaman “fulfillment” a esa sensación de que el trabajo reconforta, que nos sentimos realizados, que los colaboradores están sanos, felices, tienen calidad de vida y un propósito de impacto (algo relevante).

La evolución de esta búsqueda en estrategia de Recursos Humanos partió en la motivación; luego pasó por buscar la satisfacción del empleado; enseguida se buscó el sentido de pertenencia; más tarde, el compromiso y el florecimiento del equipo. Sin embargo, ahora apelamos a las emociones, al compromiso personal. Por eso nuestro esfuerzo debe ser transversal y abarcar todos los espacios culturales de una empresa: cuidar a las personas, ver en qué se puede ayudar a la comunidad, filantrópicamente; revisar las relaciones políticas; estudiar el desempeño con nuestros inversionistas y reputación; cuidar el planeta y sus recursos naturales para así responder a los verdaderos propósitos de nuestro equipo.

Y esta confianza debe ser real, venir desde la empatía… así podemos construir esa experiencia de empleado que nos permita avanzar hacia un equipo de alto desempeño.