Las desconfianzas de Platón

10 de Noviembre 2019 | Publicado por: En el Tintero

Hay momentos, más que lo que quisiéramos, en los cuales parecen hacerse presente las ideas del viejo Platón en relación a la vida de la polis, la unidad social última del antiguo mundo griego, como puede ser un país en la actualidad, un colectivo cuyo nombre, como recuerda Tucídides, designó primeramente la fortaleza construida en lo alto de la montaña o la colina y que se extendió después al conjunto de lo edificado al pie de ella.

A tal centro de población se unieron o sometieron aldeas circunvecinas, con vínculos que pudieron ser tribales, de sangre o parentesco y de una historia común que los identifica y separa de otras polis, de otras patrias, con diferentes formas de gobierno.

Es allí donde Platón propone a la forma ideal; la república, que no es la construcción ideal de una sociedad perfecta, sino una especie de tratado de medicina política, que permite buscar el cambio necesario para que los Estados enfermos puedan recobrar su salud.

Hay que aclarar que Platón no propone un control de quienes tienen derecho en la polis por un mezquino espíritu de casta, sino por estar convencido que podía haber un pueblo, un demo, menor de edad e insensato y unos demagogos que le arrastran a su capricho, abusando de su incapacidad y falta de sentido. Para el mundo contemporáneo, con el mismo riesgo presente, ya que para las insensateces siempre hay mercado, hace falta ventilar las propuestas para hacer evidente la intención de manipular al pueblo, populísticamente.

PROCOPIO