La solaridad de los jóvenes

23 de Junio 2019 | Publicado por: En el Tintero

El trabajo voluntario de los jóvenes da cuenta de una reserva moral que suele ser olvidada ante las actuaciones negativas de grupos destructivos. Los estudiosos de la psicología del adolescente describen características únicas y muchas transitorias, del pensamiento en esa fase decisiva de la vida. El idealismo es una de ellas, acompañado frecuentemente de incongruencia, una distancia entre el decir y el hacer; declamar indignados por las lesiones que la industria inflige al planeta mientras arroja libremente a la basura bolsas plásticas. Idealismo igual, con mucha fuerza, sin apreciar con claridad aún que no basta con las buenas intenciones.

Es parte del aprendizaje y de la adultez luchar por ser coherente en lo relativo a los principios y valores, esforzarse por corregir situaciones sociales injustas o incorrectas, aceptar que la más de las veces esos logros no se producen ni con la velocidad, ni en la magnitud que se había estimado. Lo más duro es aceptar que no hay a veces relación entre el esfuerzo y el resultado, como pudiera haberlo en otro tipo de emprendimientos.

La juventud es una edad impaciente, así debiera ser, con el descubrimiento de tantas necesidades y el sentimiento que para satisfacerlas no basta con descubrirlas y pedir que así ocurra. La utilización de esa generosidad, de ese idealismo, el mismo que explica el entusiasmo de los trabajos voluntarios, puede explicar la fuerza en la protesta, las demostraciones y la rabia. Lo lamentable de esta condición es que muchas de estas últimas características pueden ser capitalizadas pragmáticamente por los expertos, con fines propios, de esa utilización hay frecuente y abundante evidencia.

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