Cáncer de Mama: Principal Enemigo de Carmen Paine

18 de Octubre 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: foto contexto

El fallecimiento de Carmen Rosa Paine Tranamil, histórica dirigenta pehuenche de la comunidad de Butalelbun, no solo deja una huella profunda en la cordillera de Alto Biobío por su incansable defensa del territorio y los derechos de las mujeres indígenas, sino que nos plantea una reflexión impostergable sobre los límites, barreras y desafíos de nuestro sistema de salud pública en zonas de alta aislamiento.

Afrontar un cáncer de mama desde la cordillera implica adentrarse en una carrera de obstáculos marcada por la distancia, los traslados sacrificados y la falta de acceso oportuno. Sin embargo, en medio del dolor de su proceso, el testimonio final de Carmen Paine trascendió como una poderosa enseñanza de vida para su pueblo y para la institucionalidad de la salud: “Me atrasé mucho por ser rebelde. Si uno está enfermo tiene que buscar la sanidad”. Sus palabras no constituyen una simple autocrítica, sino una urgente llamada a derribar prejuicios, vencer tabúes y abrazar el diálogo intercultural en la medicina.

Su mensaje es claro y contundente: la sabiduría ancestral mapuche-pehuenche y la medicina convencional no tienen por qué ser fuerzas excluyentes ni antagónicas, sino saberes complementarios para resguardar la vida. Reconocer el valor de las machis y las prácticas tradicionales no debe restar urgencia al diagnóstico precoz, a los exámenes preventivos y al tratamiento oncológico oportuno que ofrece la ciencia científica.


Esta lección de la dirigenta impone también una tarea ineludible al Estado. La prevención y el diagnóstico temprano del cáncer no pueden depender de la latitud ni convertirse en un privilegio geográfico. Si la medicina convencional exige controles periódicos, es deber de las autoridades garantizar operativos móviles, transporte adecuado y redes de atención verdaderamente integradas que eliminen las barreras económicas y culturales de las comunidades rurales y alejadas.

El legado de Carmen Paine Tranamil invita a avanzar hacia un modelo donde la identidad cultural y el derecho a la salud no caminen por veredas opuestas. Honrar su memoria exige recoger su llamado: promover el cuidado integral de las mujeres, acercar la salud especializada al territorio y construir una convivencia armónica donde la tradición y la ciencia se encuentren para salvar vidas.