Odesur 2030, Biobío siempre puede

16 de Septiembre 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Cedida

Biobío ha demostrado capacidad para organizar eventos de envergadura internacional y los Odesur no serán la excepción.

La opción de que Biobío se convierta en sede principal de los Juegos Odesur 2030 abre una nueva oportunidad que, incluso, podría ir mucho más allá de la organización de un evento deportivo. La propuesta impulsada por el Gobierno Regional reinstala la discusión sobre descentralización, infraestructura y visión de futuro, en un territorio, como la Región, que desde hace años quiere consolidar un papel más protagónico en el desarrollo del país.

Según ha planteado el gobernador regional, Sergio Giacaman, la postulación originalmente estaba pensada para 2034, pero una oportunidad surgida en el escenario internacional permite adelantar ese objetivo. Más allá de la competencia por ser parte del hito deportivo, en el fondo se apunta a qué infraestructura necesita la región para proyectar su crecimiento durante las próximas décadas.

Lo más relevante de esta iniciativa no está únicamente en las competencias que podrían realizarse durante algunas semanas, sino que también en lo que puede ser su legado. Entre otros, se ha planteado la construcción de una piscina olímpica y de un recinto multipropósito tipo Arena, los cuales aparecer como una posibilidad para responder a déficits históricos de infraestructura deportiva y de espectáculos masivos en la zona.


A ello se suma la propuesta de desarrollar una Villa Olímpica bajo criterios de rentabilidad social, con la idea de que las instalaciones destinadas inicialmente a los deportistas puedan transformarse posteriormente en soluciones habitacionales para familias de la región. Ago que aporta una mirada que trasciende el evento y busca convertir una inversión puntual en un beneficio permanente para la comunidad.

En esa línea, Giacaman ha sido claro al señalar que el objetivo principal es que “quede infraestructura para la región”. Dicha frase resume el desafío central de toda candidatura de esta magnitud, que las obras no respondan únicamente a las exigencias de una competencia internacional, sino que contribuyan al desarrollo del territorio una vez apagadas las luces del certamen.


Así, la aspiración de que Biobío sea la sede principal y que Santiago participe solo como apoyo en disciplinas específicas constituye, además, una señal potente de descentralización. Lo anterior, ya que durante demasiado tiempo las grandes inversiones y eventos nacionales se han concentrado en la capital y hoy existe la posibilidad de marcar un camino distinto. Biobío ha demostrado capacidad para organizar eventos de envergadura internacional y los Odesur no serán la excepción. Biobío siempre puede.