La consigna es prevenir
15 de Septiembre 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
La preparación comienza mucho antes, en los hogares, en los barrios y en los sectores rurales donde la convivencia con áreas forestales exige mayores cuidados.
La Región del Biobío se prepara para una nueva temporada de incendios forestales, la cual se prevé como compleja. Por ello, contar con más recursos, mayor coordinación institucional y una planificación anticipada es clave para reducir los riesgos de una emergencia que, cada verano, pone a prueba a comunidades enteras.
En ese sentido, el despliegue anunciado por las autoridades, el reforzamiento de brigadas y la focalización de zonas críticas son señales positivas. Sin embargo, existe una realidad que no debe perderse de vista y es que ninguna estrategia será suficiente si la ciudadanía no asume el rol que le corresponde en la prevención. Esto último es primordial y la experiencia de los últimos años ha dejado lecciones dolorosas.
El fuego no solo consume hectáreas de vegetación, sino que también destruye viviendas, amenaza vidas humanas, afecta fuentes laborales y provoca daños ambientales cuya recuperación puede tomar décadas. En una región como la nuestra que ha conocido de cerca los costos de estas catástrofes, la prevención no puede entenderse como una tarea estacional ni exclusiva de los organismos especializados.
Resulta alentador que se anuncien nuevas contrataciones, habilitación de cortafuegos, monitoreo tecnológico y una mayor preparación de municipios y servicios públicos. Pero la verdadera diferencia seguirá estando en la capacidad de evitar que los incendios comiencen. Y en ese punto, las estadísticas son categóricas, como hemos visto, la gran mayoría de estos eventos tiene origen humano.
Por lo mismo, el llamado debe ser claro y directo, cada terreno sin limpiar, cada acumulación de basura en sectores rurales o periurbanos, colilla arrojada irresponsablemente o acción negligente en zonas de riesgo representa una amenaza para toda la comunidad. Cuando las temperaturas aumentan y las condiciones climáticas favorecen la propagación del fuego, cualquier descuido puede transformarse en una tragedia.
Hemos visto que se ha advertido que las lluvias registradas durante los meses previos podrían favorecer el crecimiento de vegetación, la cual, posteriormente, podría secarse y convertirse en combustible. Se trata de un escenario que obliga a actuar con anticipación y no basta con reaccionar cuando aparecen las primeras llamas. La preparación comienza mucho antes, en los hogares, en los barrios y en los sectores rurales donde la convivencia con áreas forestales exige mayores cuidados.
En este camino, la prevención de incendios forestales es, en esencia, una responsabilidad compartida. Conaf, Senapred, municipios, empresas y organismos de emergencia tienen una labor fundamental, pero insuficiente si no existe un compromiso activo de la ciudadanía. Hoy, cuando aún hay tiempo para prepararse, debemos hacer sentido que la consigna es prevenir.