Abigeato y decomiso de carne
27 de Agosto 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Optar por el comercio formal no solo garantiza la salud en la mesa, sino que también una barrera sólida en contra del delito que asola al mundo rural.
El aumento en el consumo de carne previo a Fiestas Patrias suele poner en el centro del debate público la seguridad alimentaria y el delito de abigeato. Sin embargo, lo que revelan los recientes operativos y decomisos en la Región del Biobío —donde la provincia de Biobío concentra por lejos la mayor cantidad de productos incautados— sobrepasa la mera contingencia festiva. Estamos ante un problema multidimensional que combina delincuencia organizada en los campos, fallas en la trazabilidad sanitaria y un grave riesgo para la salud de la población.
Cuando la autoridad de salud decomisa cerca de tres toneladas de carne no apta para el consumo o sin cadena de frío, la señal de alarma no puede minimizarse. La venta clandestina no es un comercio informal inofensivo; es la etapa final de un circuito delictivo que vulnera normativas sanitarias básicas y pone en riesgo a miles de personas. La falta de inspección veterinaria en el faenamiento informal expone a los consumidores a graves enfermedades zoonóticas, mientras se destruye el esfuerzo regulatorio de años en materia de trazabilidad ganadera.
Por otro lado, el abigeato ha dejado de ser un robo simple para convertirse, en muchos casos, en un delito coordinado que afecta a los sectores rurales y cordilleranos de nuestra región. Las pérdidas no son solo materiales: la sustracción de animales destruye líneas genéticas y fuentes productivas que a los pequeños y medianos agricultores les toma años construir. Por ello, resulta acertado y urgente el debate legislativo que busca modificar la Ley sobre Mataderos Clandestinos. Sancionar a toda la cadena de comercialización es el camino correcto para desarticular un negocio ilegal que solo prospera porque encuentra compradores.
El director regional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Roberto Ferrada, explicó que uno de los principales mecanismos para controlar el origen de la carne bovina es precisamente la trazabilidad, sistema que permite identificar a los animales y registrar sus movimientos.
“El SAG hace muchos años implementó un concepto muy interesante que nos permitió poder acceder al mercado de la Comunidad Económica Europea, que es dar trazabilidad a la carne bovina”, señaló.
Según detalló, el sistema contempla el registro de los predios y la identificación individual de los animales mediante dispositivos oficiales, además de formularios de movimiento y una plataforma electrónica.
Optar por el comercio formal no solo garantiza la salud en la mesa, sino que también una barrera sólida en contra del delito que asola al mundo rural.