Obras sin fin en el Biobío
11 de Agosto 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
¿Qué ocurre en la región que resulta tan difícil construir o mejorar una obra pública? Antes fue el Puente Bicentenario, que todavía se encuentra en faenas de terminación.
Más de un año ha transcurrido desde que la emblemática Plaza Perú entró en remodelación y aún no está terminada.
En junio de 2025 se iniciaron las obras, cuyo plazo de finalización se proyectó en un máximo de nueve meses. Sin embargo, ya ha transcurrido más de un año y la iniciativa se encuentra a medio terminar, con una nueva fecha de entrega fijada para el 12 de septiembre.
A raíz del retraso, se han suscitado diversos reclamos, tanto de locatarios por las bajas ventas como de vecinos por la inseguridad en el sector.
Esta semana se conocieron, además, nuevos antecedentes sobre la obra. Entre ellos, un informe de Contraloría que detectó diversas fallas y el uso de materiales que no corresponden a los especificados para los trabajos. A raíz de esta situación, el alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, anunció un sumario en la Dirección de Obras para determinar responsabilidades, mientras que desde el Concejo Municipal apuntaron a una presunta falta de fiscalización.
El documento advierte sobre la oxidación del acero utilizado en los maceteros, fisuras en el hormigón y la falta de ensayos de materialidad por parte de la empresa a cargo de las obras. Ante estas observaciones, el organismo otorgó un plazo de 60 días al municipio para informar las medidas que adoptará para subsanar las deficiencias detectadas.
“En lo que ahora estamos enfocados es en que esta obra se termine, que los procesos mejoren y, obviamente, para futuras licitaciones, ser mucho más estrictos dentro de las pocas opciones que nos entrega la Ley de Compras”, afirmó el alcalde Héctor Muñoz.
Esto se suma a otros problemas vinculados a iniciativas de infraestructura en el Biobío que también permanecen inconclusas, como los puentes Esmeralda y Perales, el corredor de transporte de Avenida Colón y la remodelación de veredas en el casco histórico penquista.
En ese contexto surge la pregunta: ¿qué ocurre en la región que resulta tan difícil construir o mejorar una obra pública? Antes fue el Puente Bicentenario, que todavía se encuentra en faenas de terminación.
En ese contexto, lo preocupante es que Plaza Perú dejó de ser un caso aislado. Cuando los atrasos se repiten en puentes, corredores de transporte, veredas y espacios públicos, la explicación ya no puede ser la mala suerte ni los imprevistos. La verdadera discusión es si estamos está siendo capaces de planificar, supervisar y exigir resultados. Porque, por lo visto, los vecinos y comerciantes siguen pagando el costo de obras que parecen eternas.