Penco … otra vez

18 de Julio 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

El escenario diario no es el mejor para estos habitantes costeros y es ahí donde el aparato gubernamental y legislativo debe estar a la altura de la emergencia y sus cicatrices.

El impacto del reciente sistema frontal en el Biobío es de conocimiento público, no solo por la información que emana desde la prensa y las redes sociales, sino porque se trata de un evento con un efecto totalmente vivencial entre los habitantes de la región.

El sonido de las ráfagas sobre los 160 kilómetros por hora fue la gran señal de lo que ocurría, pero lo verdaderamente relevante han sido las consecuencias: un fallecido, inundaciones, casas afectadas, cierre de puertos y rutas, caída de árboles y postes, e interrupción del suministro eléctrico.

En este escenario adverso, hay una zona del Gran Concepción que en cosa de meses volvió a ser afectada por una tragedia: Lirquén, en la comuna de Penco. Si en enero fue el fuego del megaincendio forestal lo que marcó a su comunidad, ahora fue la fuerza del mar, impulsada por las rachas de viento y el colapso de cauces cercanos que no encontraron espacio para desembocar en la bahía.


“Tormentas habíamos visto antes, pero nunca con esta intensidad. El mar está furioso”, relató Luis Mora, residente y trabajador de Cerro Verde Bajo.

El vecino explicó que el temporal provocó daños en varios locales del sector. “Se rompieron las ventanas traseras de cuatro locales. A una vecina le cayó el marco con vidrios en la cabeza y un adulto mayor quedó con su casa inundada hasta que llegó Carabineros a ayudarlo”, relató.


A pocos metros, Maritza Gatica, dueña de un minimarket, seguía con preocupación el comportamiento del estero que desemboca junto al sector.

“El mar no deja salir el agua del estero y eso me preocupa porque se puede inundar todo”, explicó a Diario Concepción. La locataria agregó que el fuerte viento también comenzó a pasar la cuenta dentro de su vivienda.


“Se abrió una gotera justo sobre la cama donde tengo a mi marido postrado. Tuvimos que poner un fuentón para que no le siguiera cayendo el agua”, narró.

El trabajo estatal en búsqueda de la reparación de daños y contención emocional de los vecinos de Lirquén debe ser inmediato y efectivo. El escenario diario no es el mejor para estos habitantes costeros y es ahí donde el aparato gubernamental y legislativo debe estar a la altura de la emergencia y sus cicatrices.