Preparación para emergencias en altura

13 de Julio 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe.

El crecimiento inmobiliario vertical está reconfigurando a Concepción. Sin embargo, este dinamismo residencial no avanza de la mano con los estándares de seguridad necesarios para responder ante siniestros críticos.

Los recientes incendios ocurridos en un edificio de 15 pisos en Santiago y en un sector habitacional de Pedro de Valdivia, en la ciudad penquista, vuelven a poner sobre la mesa la real preparación de las urbes chilenas ante emergencias complejas en altura.

Especialistas de la zona advierten que la preparación urbana no depende únicamente del diseño original de los inmuebles. El problema de fondo radica en la velocidad con la que avanza la actualización normativa, el mantenimiento de los sistemas internos y la capacidad de respuesta de las instituciones locales.


La normativa nacional actual, regulada por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, exige zonas verticales de seguridad, alumbrado de emergencia y redes de incendio.

En diálogo con Diario Concepción, el prevencionista de riesgos, docente de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) y consultor en Gestión de Emergencias y Protección Contra Incendios, Paolo Fregonara, sostuvo que el nivel de preparación frente a este tipo de emergencias aún presenta rezagos respecto de los estándares internacionales más avanzados.


“La normativa chilena, si bien es bastante exigente, está aún deficitaria en relación con los últimos avances tecnológicos a nivel mundial. Está por debajo de lo exigido en países desarrollados como Estados Unidos o los países de Europa”, explicó.

De acuerdo a los especialistas, el nudo crítico se presenta una vez que el inmueble obtiene la recepción definitiva por parte de las direcciones de obras municipales. A partir de ese momento, los sistemas de seguridad contra incendios entran en una zona gris. No existe una exigencia legal de certificación posterior ni inspecciones periódicas obligatorias que garanticen que los dispositivos sigan funcionando con el paso de los años.


A esta debilidad fiscalizadora se suma un factor logístico preocupante que es la capacidad de respuesta operativa en la infraestructura de Concepción. El propio Cuerpo de Bomberos local ha evidenciado sus limitaciones al no disponer de una escalera telescópica operativa para rescates en altura, debiendo apoyarse en unidades de comunas vecinas como Talcahuano y Penco. A ello se acopla una red de grifos deficitaria que ya no responde a la realidad urbana de la comuna.

Frente a este escenario, la prevención diaria al interior de las comunidades se vuelve fundamental. El rol de las administraciones de los edificios es clave para mantener vigentes los planes de evacuación, entrenar a los copropietarios y velar por el correcto estado de las redes húmedas y secas.


La seguridad de la población no puede quedar al arbitrio del tiempo o de la reacción ante la tragedia. Es imperativo avanzar hacia una actualización regulatoria que amplíe el marco de exigencias frente al desarrollo inmobiliario.

Esto implica robustecer la prevención a través de la obligatoriedad de instalar detectores de humo al interior de los hogares, iniciativa impulsada por Bomberos en el Congreso que busca proteger a los grupos con movilidad reducida. Ya es un realidad que la ciudad está creciendo hacia arriba, pero continuar haciéndolo sin una fiscalización permanente ni el equipamiento de respuesta necesario es un riesgo que la comunidad ya no puede ignorar.