La mutación del vandalismo digital en el Biobío

12 de Julio 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe

La constitución de la Mesa de Conectividad y Seguridad Pública en el Biobío, liderada por la Subsecretaría de Telecomunicaciones, sitúa a la zona ante una paradoja en que el éxito en el avance digital trae consigo nuevas y complejas amenazas criminales.

Si bien antes sólo se hablaba de robo de cables, hoy la conectividad no sólo enfrenta desafíos de despliegue, sino que a la par convive con una preocupante ola de casos de vandalismo que atenta de forma directa contra un servicio que se ha vuelto básico para la población.

El diagnóstico de la autoridad muestra una mutación. El histórico robo de cables de cobre dio paso al desmantelamiento completo de los sitios de transmisión, un delito sofisticado que afecta de manera sistémica a la infraestructura digital.


En ese contexto, Biobío se ubica en los primeros lugares de este ranking negativo. La Región concentra el 18% de las sustracciones de baterías a nivel nacional, a pesar de poseer sólo el 8% de las antenas del país. Entre 2025 y junio de 2026 se registró la pérdida de 1.281 baterías en la zona. Estos delitos muestran una evidente y preocupante concentración geográfica, afectando con especial fuerza y frecuencia a las comunas de Coronel y Talcahuano.

De acuerdo a la Subtel, este fenómeno supera con creces a la delincuencia común. La sustracción de paneles solares, equipos electrónicos y combustible demuestra una planificación que golpea con fuerza a comunidades rurales donde las estaciones dependen de energía propia.


El aislamiento de estos recintos otorga a los criminales el tiempo necesario para desvalijar las instalaciones. Los indicios de crimen organizado toman fuerza al constatar que estos equipos terminan en un mercado secundario para electrificar, según identificó la subsecretaría, embarcaciones.

Por ello, la respuesta pública no puede quedarse en el diagnóstico y debe pasar a las acciones concretas desde los territorios. La mesa de trabajo debe ser el espacio idóneo para coordinar la planificación entre las comunidades y autoridades.


El objetivo central de esta articulación intersectorial debe ser dotar a la Fiscalía y a las policías de capacidades especializadas. Solo así se podrá perseguir penalmente de forma eficaz a estas bandas, desbaratar sus redes y, sobre todo, seguir la ruta del dinero.

En paralelo, las grandes compañías de telecomunicaciones agrupadas en Chile Telcos deben asumir su cuota de responsabilidad en la protección de sus activos, asegurando un correcto servicio para sus clientes. La inversión en tecnologías de seguridad, como sensores y herramientas de geolocalización, es fundamental.


Paradójicamente, el Biobío sufre este flagelo debido a que ha logrado altos índices de conectividad en el último tiempo. Sin embargo, el desarrollo digital no puede venir aparejado con el surgimiento de nuevos tipos de delitos.

La conectividad digital es hoy un derecho social y una herramienta estratégica que resguarda la seguridad de las personas. Frenar el desmantelamiento de las redes y proteger las telecomunicaciones debe ser una prioridad impostergable para la seguridad pública.