Urgencia forestal en Biobío
30 de Junio 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Resguardar el empleo forestal, recuperar los suelos degradados y reactivar la producción maderera requiere voluntad política descentralizada, mejoras regulatorias y un compromiso total con el futuro del territorio.
La Región del Biobío enfrenta una severa crisis en su principal motor productivo. Las recientes desvinculaciones masivas que afectan a la silvicultura, a empresas mandantes y a firmas contratistas forestales no son un hecho aislado, sino el síntoma de un desgaste estructural que amenaza la cadena de valor de la madera, impactando directo al empleo de las provincias.
El complejo escenario de la industria maderera local se explica, entre múltiples factores por una pérdida de competitividad frente a potencias como Brasil y Paraguay. El encarecimiento de los insumos y la falta de seguridad en las faenas del sur han frenado la inversión, a lo que se suma una drástica caída en las tasas de reforestación tras los megaincendios que arrasaron el patrimonio del sector.
Frente a la escasez de materia prima y la paralización de proyectos, los legisladores de la zona coinciden en que las soluciones exigen pasar a la acción legal. La urgencia principal radica en diseñar una nueva Ley de Fomento Forestal, un instrumento clave para reimpulsar las plantaciones y apoyar de manera directa a los pequeños y medianos propietarios de tierras.
Para devolver la confianza al inversionista y reactivar los aserraderos, las propuestas parlamentarias apuntan a otorgar incentivos tributarios específicos para el rubro. Asimismo, los congresistas exigen robustecer las normativas destinadas a combatir el robo de madera y agilizar la permisología ambiental, garantizando la sustentabilidad de la actividad.
El Estado debe asumir un rol activo en la defensa de este ecosistema productivo. A través de Hacienda y Economía, se plantea agilizar herramientas de apoyo financiero para el sector. Además, una de las medidas más audaces propuestas es que el propio sector público fomente la demanda interna impulsando la construcción de viviendas sociales hechas de madera.
Biobío no puede observar de brazos cruzados cómo se debilita su base industrial. Resguardar el empleo forestal, recuperar los suelos degradados y reactivar la producción maderera requiere voluntad política descentralizada, mejoras regulatorias y un compromiso total con el futuro del territorio.