Esperanza para extrabajadores de la usina

27 de Junio 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe M.

No es solo la posibilidad de recuperar empleos, sino también de reactivar una identidad productiva que ha marcado a la zona por generaciones.

Fueron alrededor de dos mil trabajadores los que quedaron cesantes tras el cierre de Huachipato en 2024. A ellos se suma una estimación de 20 mil plazas indirectas que también resultaron afectadas. Por ello, es de esperar que muchos estuvieran expectantes ante el anuncio de reapertura de la usina, hace pocas semanas, tras la compra por parte de Aceros AZA.

A ese escenario se agrega el reciente anuncio de CAP de poner en valor y distribuir en cuatro distritos la orientación de las 700 hectáreas de terreno de Huachipato, lo que contribuye a aumentar el optimismo respecto del futuro económico local y del Biobío.

A lo anterior se suma, además, la declaración del gerente general de la siderúrgica, Jean Paul Sauré, quien abordó directamente la eventual reincorporación de trabajadores que permanecieron en la empresa hasta la suspensión de sus operaciones en 2024.


“Eso es una posibilidad real, tenemos que esperar los tiempos. La planta estará detenida hasta que AZA instale y logre hacer andar nuevamente el proceso de laminación, lo que creemos que será dentro de un año y medio. De ahí, el gran proyecto que va a generar una muy buena cantidad de actividad, de mano de obra especializada y de servicios en general en la zona, es la acería eléctrica, similar a lo que ellos tienen en su planta en Colina”, afirmó el ejecutivo.
Esas palabras tuvieron un inmediato eco entre extrabajadores de la empresa porteña. Por supuesto, con reacciones positivas.


“Hay mucha gente calificada y con mucha experiencia; ellos van a recurrir a esos trabajadores”, dijo Fernando Orellana, expresidente del Sindicato N°2 de la usina.

“Escuchar las palabras del gerente nos llena de esperanza. Para todos los extrabajadores sería una gran noticia poder regresar a la planta. Solo queda esperar ese tan anhelado llamado”, señaló Guillermo Jara, extrabajador de Huachipato.


Más allá de los plazos y de la cautela que imponen los procesos industriales, lo cierto es que en torno a Huachipato vuelve a instalarse una expectativa que parecía lejana. No es solo la posibilidad de recuperar empleos, sino también de reactivar una identidad productiva que ha marcado a la zona por generaciones. Y aunque el camino aún se proyecta largo, hoy asoma, al menos, con un horizonte que permite volver a pensar en futuro.