Un rito nacional

12 de Marzo 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Prensa Ñuble

Refleja el aire de solemnidad que debe haber en estos hitos, lo que también está derechamente relacionado con el ejercicio del poder.

Un rito que sigue firme. Una serie de protocolos que se llevan a cabo cada cierto tiempo en el país y que tienen relación con los cimientos simbólicos que necesita la República.

Este miércoles, durante horas, la ciudadanía se volcó a las plataformas digitales, radio y televisión para ver, una vez más, la ceremonia de Cambio de Mando Presidencial.

Un traspaso del poder importante donde se encontraron dos fuerzas políticas totalmente diferentes, entre el Mandatario saliente y el ahora ya en ejercicio de sus funciones.


Más de 1.200 invitados en el Congreso Nacional, desde autoridades locales a extranjeras. Los edecanes de las Fuerzas Armadas en sus respectivas ubicaciones. La nueva presidenta del Senado, senadora Paulina Nuñez fue la encargada de tomar juramento. Eso y mucho más fueron el marco en que Gabriel Boric puso la Piocha de O´Higgins en la banda presidencial de José Antonio Kast confirmando totalmente la investidura.

Pese a las diferencias de corrientes de pensamiento, agenda e intenciones en políticas públicas, la ceremonia en su conjunto se llevó a cabo sin contratiempos. Un asunto de alta importancia porque refleja el aire de solemnidad que debe haber en estos hitos, lo que también está derechamente relacionado con el ejercicio del poder.


Horas antes, en cadena nacional, el entonces Jefe de Estado, Gabriel Boric, en una intervención cercana a los 11 minutos, realizó un mea culpa de su gestión. “Pienso especialmente en el manejo del caso Monsalve y en el proceso frustrado de la compra de la casa del expresidente Salvador Allende. En ambos asumo la responsabilidad”, dijo Boric.

“Sepan que las políticas que se han impulsado en favor de la mujer y la equidad de género durante nuestro gobierno seguirán y quedarán para todas las chilenas durante mucho tiempo”, agregó.


“La dignidad del expresidente no se mancha por los errores que yo pueda haber cometido”, comentó también, redondeando 4 años de conducción de la nación.

Ahora, las expectativas están a la vista. El llamado “Gobierno de Emergencia” deberá tener en el horizonte las metas autoimpuestas y difundidas ante la sociedad.


Una nueva jornada de contrastes y de cambios de ciclos. Uno donde el país, por lo menos en el traspaso, sigue con una tradición sólida y respetuosa.