Conectividad para todo Biobío

16 de Febrero 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Carolina Echagüe

La Región del Biobío inició el 2026 posicionándose entre las zonas con mejor velocidad de internet fijo del país. De acuerdo con mediciones recientes, la región alcanzó una velocidad promedio de descarga que la ubica en el tercer lugar a nivel nacional, incluso por sobre la Región Metropolitana. Se trata de un avance que refleja el impacto del despliegue de infraestructura digital en distintos territorios.

Este resultado da cuenta de políticas públicas sostenidas orientadas a mejorar la conectividad, combinando inversión privada con subsidios estatales para extender redes hacia zonas que históricamente han enfrentado mayores dificultades de acceso. Además, las mediciones se basan en evaluaciones realizadas directamente por usuarios en sus hogares, lo que permite observar con mayor precisión la experiencia real de conexión en la vida cotidiana.

Sin embargo, este positivo desempeño promedio convive con brechas persistentes que tienden a quedar fuera de los rankings. En sectores rurales y de menor densidad poblacional, el acceso a servicios de telecomunicaciones continúa siendo limitado, evidenciando una coexistencia de tecnologías que impacta en la estabilidad y calidad de las conexiones disponibles.


La brecha digital no sólo expresa una diferencia en velocidad, sino también en oportunidades. En ese contexto, el seremi (s) de Transportes y Telecomunicaciones del Biobío, Hugo Cautivo, advirtió que “existe una brecha muy latente entre zonas urbanas y rurales”, una situación que afecta especialmente a territorios que podrían obtener mayores beneficios de la conectividad digital.

Mientras en áreas urbanas el acceso a fibra óptica permite equilibrar velocidades de subida y bajada, en localidades apartadas las dificultades de cobertura afectan el acceso a educación, servicios públicos, telemedicina y desarrollo productivo. Esta situación no sólo limita el desarrollo de comunidades rurales, sino que también condiciona su participación en procesos económicos, educativos y sociales que hoy dependen de manera creciente de la conectividad digital.


En este contexto, avanzar en conectividad rural deja de ser únicamente un desafío técnico para transformarse en una tarea de equidad territorial.