Nonguén, un bosque que tardará años en sanar

26 de Enero 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: parque-nonguen4-1024×554

El incendio que ha afectado al Parque Nacional Nonguén constituye una de las pérdidas ambientales más relevantes para la Región del Biobío. Este parque, único en Chile por su condición periurbana y por conservar uno de los últimos relictos de bosque costero caducifolio, ha sido alcanzado por el siniestro denominado “Rancho Chico”, dejando hasta ahora más de 300 hectáreas dañadas de un ecosistema de alto valor ecológico.

La emergencia se inserta en el complejo escenario de incendios forestales que han golpeado al Biobío y al Ñuble durante esta temporada, evidenciando la fragilidad de un área protegida que convive estrechamente con zonas urbanas. Nonguén no es sólo un espacio natural cercano a la ciudad, sino que cumple un rol fundamental en la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima local, la protección del suelo y el resguardo del recurso hídrico.

El combate del incendio ha implicado un despliegue humano y técnico significativo. Cerca de 150 personas trabajan en terreno, con apoyo de brigadas especializadas, maquinaria pesada, y aeronaves, en un esfuerzo constante por contener el avance del fuego y proteger los sectores de bosque nativo que aún no han sido alcanzados por las llamas.


Sin embargo, controlar el incendio será apenas el primer paso. El desafío más complejo comenzará una vez superada la emergencia, cuando se deba evaluar el daño y planificar la recuperación del ecosistema afectado. Desde Conaf Biobío han advertido que no se trata de una tarea rápida ni sencilla. “La restauración del bosque no es llegar y plantar árboles; estamos hablando de un proceso que puede tardar una década o incluso más”, señaló el jefe del Departamento de Áreas Silvestres Protegidas, subrayando la magnitud del impacto.

El incendio en Nonguén deja en evidencia que los efectos de estos eventos no se miden sólo en hectáreas quemadas, sino también en años de regeneración, equilibrio ecológico alterado y servicios ambientales suspendidos por largo tiempo. La recuperación de este parque nacional será lenta, pero indispensable, y su daño debe servir como una señal clara sobre la necesidad de reforzar su protección y valoración.


Nonguén tardará años en sanar. Lo ocurrido recuerda que cuidar este patrimonio natural no termina cuando se apagan las llamas, sino cuando se asuma el largo camino de su restauración.