La afectación en la agricultura del Biobío
25 de Enero 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
La magnitud de los incendios forestales que han afectado a la Región del Biobío no sólo se mide en hectáreas consumidas por el fuego, sino también en el impacto directo sobre cientos de agricultores que han visto amenazada su fuente de sustento. En ese escenario, el inicio del catastro de productores afectados, impulsado por el Ministerio de Agricultura, constituye un paso clave para dimensionar los daños y activar las ayudas estatales comprometidas.
La aplicación de la ficha silvoagropecuaria en distintas comunas de la Región busca levantar información precisa sobre pérdidas productivas, infraestructura dañada y afectación a animales, permitiendo así orientar de mejor manera los apoyos públicos. No se trata de un procedimiento menor, ya que de la rapidez y rigurosidad de este proceso dependerá que los recursos lleguen a tiempo a quienes hoy enfrentan un escenario crítico.
Desde el propio Ministerio de Agricultura han enfatizado que el catastro es la base para canalizar incentivos productivos, alimentación animal e insumos esenciales para la recuperación. En esa línea, la seremi de Agricultura del Biobío, Pamela Gatti, recalcó que “este levantamiento de información es clave para llegar con apoyo concreto a los agricultores que han sido afectados, especialmente a los pequeños productores, que muchas veces no cuentan con redes de respaldo para enfrentar una emergencia de esta magnitud”.
A la urgencia estatal se suma la preocupación del mundo agrícola regional. Desde los gremios se ha advertido que, en muchos casos, los daños son totales y no se limitan a la pérdida de cultivos, sino que incluyen galpones, cercos, bodegas y equipamiento básico para continuar produciendo. La recuperación, por tanto, no será inmediata.
En medio de la emergencia, también han surgido gestos de colaboración entre agricultores, como la entrega de forraje para animales afectados, dando cuenta de una red solidaria que busca mitigar los efectos más inmediatos de la catástrofe. Sin embargo, estas acciones no pueden reemplazar una respuesta pública oportuna y eficaz.
El catastro que hoy se realiza en Biobío debe convertirse en una herramienta activa para la reconstrucción productiva y que no quede reducido sólo a un registro de daños. El objetivo primordial es transformar los datos levantados en soluciones reales, rápidas y proporcionales, para que el campo regional pueda comenzar, cuanto antes, el difícil camino de levantarse tras el paso del fuego.