La responsabilidad y el respeto ciudadano en tiempos de tragedia

21 de Enero 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Cedida | Agencia Uno

La respuesta de hoy —marcada por el respeto, la prudencia y la colaboración— será clave para una reconstrucción que no sólo sea material, sino también social y ética.

La devastadora catástrofe que ha azotado a la Región del Biobío pone de manifiesto no sólo la fuerza destructiva del fuego, sino también el profundo impacto humano que generan los desastres.

En este difícil escenario, marcado por la pérdida de vidas, la destrucción de viviendas y el dolor de una comunidad completa, se está desarrollando un megaoperativo de búsqueda para rastrear e identificar víctimas de los incendios, liderado por el Ministerio Público, la Policía de Investigaciones (PDI) y el Servicio Médico Legal.

Este despliegue ocurre en medio de la incertidumbre y la angustia de familias que aún esperan respuestas. Por ello, las autoridades han sido enfáticas en el llamado a no visitar el sector afectado, advirtiendo que la presencia de personas ajenas a los equipos especializados puede entorpecer las labores de búsqueda e identificación.


Desde la Fiscalía Regional del Biobío se ha recalcado la necesidad de comprensión y colaboración por parte de la comunidad. En contextos de tragedia, el impulso por ingresar a las zonas afectadas para buscar, ayudar o comenzar a reconstruir es comprensible, pero también puede transformarse en un obstáculo para un trabajo que exige precisión técnica, coordinación y rigor profesional.

El aislamiento temporal del área y el respeto a los protocolos se trata de medidas indispensables para asegurar que los procedimientos se realicen correctamente, permitiendo establecer identidades, proteger eventuales restos humanos que se puedan encontrar y entregar certezas a quienes hoy viven una incertidumbre más dolorosa.


La emergencia vuelve a situar en el centro la importancia de la responsabilidad ciudadana en momentos críticos. Respetar los perímetros de seguridad, acatar las instrucciones de las autoridades y canalizar la solidaridad por vías oficiales no solo facilita el trabajo de los equipos en terreno, sino que también constituye una forma de respeto hacia las víctimas y sus familias.