Avances del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval

02 de Enero 2026 | Publicado por: Editorial Diario Concepción
Fotografía: Diario Concepción

La puesta en operaciones del buque rompehielos Almirante Viel, construido en Asmar Talcahuano e incorporado a la Armada de Chile en julio del año pasado, ha significado un hito para la industria naval nacional. Esto no sólo por tratarse del primer rompehielos construido en Sudamérica, sino porque su exitoso desempeño, evidenciado en sus primeras operaciones antárticas durante 2025, ha contribuido a consolidar la reputación internacional de las capacidades productivas y tecnológicas del país.

Este reconocimiento se ha traducido en un creciente interés desde el exterior. Así lo destacaron desde la Corporación de Fomento de la Producción, al señalar que el anuncio y puesta en marcha del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, lanzado en la Región del Biobío, por el Presidente de la República, ha generado atención tanto dentro como fuera de Chile. Asimismo, desde Corfo afirmaron que existe apertura para analizar alternativas de proyectos futuros con socios extranjeros, lo que refleja el posicionamiento alcanzado por la industria naval chilena.

El interés internacional no es un fenómeno aislado. Durante la discusión de la Ley de Presupuestos 2026, la ministra de Defensa Nacional, Adriana Delpiano, confirmó que existen solicitudes de otros países para construir buques en Chile, aunque recalcó que la prioridad del plan es la fabricación de la flota nacional. “Por un lado tenemos todo lo que es la construcción naval continua, que lo lleva la Armada, que ya estamos construyendo buques, hay solicitud de otros países para construir también buques, pero tenemos el mayor interés en construir la flota nuestra”, señaló la secretaria de Estado ante la Subcomisión Mixta de Presupuestos.


Este escenario se sostiene en una política pública que apunta a la continuidad y al desarrollo de largo plazo. Por ejemplo, el Comité de Construcción Naval de Corfo tiene como objetivo impulsar el desarrollo tecnológico y los encadenamientos productivos necesarios para consolidar la industria marítima nacional en los próximos años. A ello se suma un modelo de gobernanza público-privada, que incorpora a astilleros privados, universidades e institutos tecnológicos, fortaleciendo la formación de capital humano y el saber hacer local.

El caso del Viel demuestra que la construcción naval en Chile no solo responde a necesidades estratégicas internas, sino que ha alcanzado un nivel que despierta interés más allá de sus fronteras. Ese reconocimiento internacional valida el camino emprendido y confirma que la industria naval puede transformarse en un pilar de proyección productiva y tecnológica para el país.