Formalización en la industria creativa: el camino de emprendedores de Coronel para consolidar sus negocios

02 de Noviembre 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Fotografía: Cedida

Falta de tiempo, escasos espacios de difusión y desconocimiento comercial son las principales barreras que enfrentan artistas locales para superar la precariedad laboral y profesionalizar sus iniciativas.

Formalizar un emprendimiento creativo no solo implica vender más: para muchos artistas también supone enfrentarse a trámites que desconocen, al temor de las obligaciones tributarias y a la falta de tiempo y recursos.

Esas barreras fueron planteadas por emprendedores de Coronel, quienes buscan convertir su trabajo artístico en una actividad más estable.

El tema surgió en una muestra de emprendimientos del programa Energía para Emprendedores Coronel 2026, enfocado este año en la industria creativa.


Sus participantes deben aprender a promocionar sus productos, fijar su valor y encontrar clientes mientras evalúan cómo formalizarse.

Claudio Insunza, director del Centro de Emprendimiento Colbún Coronel, explicó que el trabajo con este sector responde a la alta informalidad que se observa en la industria creativa, condición que suele relacionarse con empleos precarios e ingresos inestables.


El objetivo, dijo, es desarrollar modelos de negocio sostenibles.

Insunza sostuvo que existe una brecha de conocimientos empresariales. Según indicó, estadísticas sobre microemprendimiento apuntan a que cerca del 80% de quienes emprenden no tiene formación en negocios, lo que puede dificultar la comprensión de los procesos para formalizar una actividad.


A eso se suma el temor a la institucionalidad tributaria y, particularmente, al Servicio de Impuestos Internos (SII).

“Hay un miedo enorme al tema de la formalización”, afirmó. Para Insunza, el desconocimiento y el temor pueden frenar el crecimiento.


Agregó que las capacitaciones, asesorías, acompañamiento y fondos semilla buscan entregar herramientas para superar esa barrera.

De acuerdo con el director, los emprendimientos formalizados pueden generar hasta cuatro veces más ingresos que los informales, por lo que mantenerse fuera del sistema puede limitar sus posibilidades de expansión.


En algunos casos, quienes se adjudican fondos deben formalizarse antes, proceso en el que reciben apoyo. La muestra también busca conectar a los participantes con empresarios gastronómicos y turísticos e instituciones del ecosistema emprendedor.

Insunza planteó que Coronel, además de sus actividades portuarias, industriales y pesqueras, cuenta con una industria creativa capaz de generar empleo.


Del trabajo artístico a la gestión del negocio

Para Danicha Olivares, de Lluvia Púrpura Estudio, uno de los problemas es conseguir espacios de visibilidad acordes con el trabajo de los artistas.


Su emprendimiento personaliza chaquetas mediante pintura y otros elementos, como tachas y chapitas, además de elaborar cuadros y pintar distintas superficies a pedido.

Olivares contó que participó en ocho laboratorios creativos en los que abordaron la gestión de redes sociales y la formalización. Reconoció que dar ese paso sigue generando inquietud entre quienes desconocen el proceso.


“El principal desafío que tenemos de mira a emprender o formalizarnos es el miedo por el desconocimiento que hay y todos tienen el miedo a la formalización, por el tema del Servicio de Impuestos Internos”, comentó.

Añadió que en las sesiones les plantearon que formalizarse puede abrir posibilidades de crecimiento. Recalcó que el trabajo creativo demanda dedicación, aunque no siempre logra la visibilidad esperada.


Sharon Cruces, de Joyería Lirium, donde fabrica joyas artesanales con arcilla polimérica, apuntó a la dificultad de vender y conseguir que el público reconozca el valor del producto.

A su juicio, no basta con elaborar una pieza atractiva; también se necesita aprender a exhibirla, comunicar sus características y desarrollar una estrategia comercial.


Cruces valoró las herramientas de marketing, ventas y modelos de negocio, además del intercambio con otros emprendedores, que le ha permitido aprender a presentar sus joyas y explicar su valor.

Tiempo, recursos y valoración del trabajo


Paola Fernández, del emprendimiento Nublada, señaló que el tiempo y los recursos son dos de las principales dificultades para desarrollar un negocio creativo.

Su objetivo es crear colecciones de vestuario para mujeres con identidad penquista, a partir de su interés por la confección y el diseño.


Fernández comentó que le gustaría formalizar su emprendimiento más adelante, trabajar con un equipo y desarrollar un taller con identidad cultural.

También planteó que el diseño local necesita más espacios de difusión, pues las oportunidades suelen concentrarse en Santiago. “Necesitamos que se muestre lo que es el diseño local”, afirmó.


Constanza Vegas, quien ofrece servicios de violín para momentos especiales, destacó que la instancia le permitió visibilizar su trabajo y acercar sus servicios a más personas. Entre las herramientas que más rescata mencionó los laboratorios de marketing, donde aprendió a llegar al público mediante redes sociales y materiales impresos, como tarjetas y trípticos.

El artista Claudio Vera García, dedicado a la pintura en acrílico y óleo, realiza retratos por encargo y obras originales. También produce impresiones pequeñas e imanes, alternativas que le permiten ofrecer productos a distintos precios.


Vera valoró que la iniciativa aborde aspectos comerciales que no necesariamente forman parte de la formación artística.

“Uno sabe crear, pintar, dibujar, pero hacer un emprendimiento y hacer publicidad, son conceptos que uno no maneja”, sostuvo. Añadió que parte del público no considera el arte como una necesidad y prioriza otros gastos antes que invertir en obras o regalos artísticos.