Falta de redes y sobreoferta frenan el 9% de la producción de energía renovable en Biobío

25 de Octubre 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Fotografía: CC

Cifras del Coordinador Eléctrico Nacional revelan la brecha entre la generación limpia y la capacidad del sistema para evacuarla. Pese a que el vertimiento país cayó un 5% a septiembre, en la región preocupan los extensos plazos de las líneas de transmisión frente al rápido avance de las centrales eólicas y solares.

El crecimiento de los proyectos de energías renovables plantea un desafío para la infraestructura eléctrica de la Región del Biobío: contar con redes capaces de transportar la electricidad generada hacia los centros de consumo y evitar que parte de esa producción deba limitarse por las condiciones de operación del sistema.

De acuerdo con antecedentes entregados por el Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) a Diario Concepción, las reducciones de energía renovable en Chile llegaron a 3.556 gigawatts hora (GWh) entre enero y septiembre de 2026.

La cifra representa una disminución de aproximadamente 5% respecto del mismo período del año anterior, cuando se contabilizaron 3.734 GWh.


Del total de recortes registrados este año, cerca del 9% corresponde a energía proveniente de la Región del Biobío. Sin embargo, el organismo precisó que la mayor parte de las reducciones nacionales no se explica por restricciones de transmisión, sino por una oferta de electricidad superior a la demanda.

En concreto, el 60% de los recortes del período respondió a condiciones de sobreoferta, mientras que el 40% se vinculó con restricciones de transmisión en la zona norte del país.


La distinción es relevante para evaluar las necesidades regionales, puesto que no toda la energía que se deja de inyectar al sistema podría recuperarse únicamente mediante la construcción de nuevas líneas eléctricas.

Transmisión y generación: un desafío de coordinación


El seremi de Energía del Biobío, Javier Salamanca, reconoció que la expansión de la generación renovable plantea exigencias para la infraestructura eléctrica. Según explicó, el desarrollo de las redes enfrenta el desafío de avanzar a un ritmo compatible con la incorporación de nuevas centrales eólicas y solares.

Entre las principales brechas mencionó la necesidad de aumentar la capacidad de transporte en determinados corredores eléctricos, junto con los plazos asociados a la evaluación ambiental, los permisos sectoriales y la construcción de las obras.


Estos procesos, indicó, suelen extenderse más que el desarrollo de los proyectos de generación.

La planificación anual de la expansión de la transmisión, regulada por el Ministerio de Energía, busca anticipar esas necesidades y habilitar conexiones para nuevos proyectos, resguardando la seguridad y calidad del suministro.


A ello se suma la necesidad de contar con mayor flexibilidad operacional frente a una matriz eléctrica con participación creciente de fuentes variables, cuya producción depende de condiciones como la radiación solar y el viento.

En esa línea, Salamanca sostuvo que las inversiones en nuevas obras, ampliaciones de capacidad y almacenamiento serán relevantes para reducir restricciones y aprovechar mejor la generación disponible.


También afirmó que la planificación impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast busca habilitar estas inversiones y acompañar el desarrollo energético regional.

Baterías para guardar la energía disponible


Una de las alternativas para mejorar el aprovechamiento de la electricidad renovable es el almacenamiento mediante baterías.

Estos sistemas, conocidos como BESS, permiten guardar energía durante períodos de alta generación y entregarla posteriormente, cuando aumenta el consumo o disminuye la producción solar y eólica.


Su funcionamiento puede contribuir a desplazar parte de la oferta desde las horas en que existe abundancia de electricidad hacia momentos de mayor demanda.

También puede entregar flexibilidad a la operación del sistema y ayudar a reducir determinados recortes, siempre que la ubicación, la capacidad de almacenamiento y las condiciones de conexión permitan responder a la restricción existente.


No obstante, las baterías no reemplazan por sí solas la infraestructura de transmisión. Si una congestión impide transportar electricidad desde una zona de generación, la capacidad de almacenamiento disponible y su localización resultan determinantes para establecer cuánto puede aprovecharse.

La duración del almacenamiento también limita el tiempo durante el cual se puede entregar la energía acumulada.


Según el Coordinador Eléctrico Nacional, el sistema cuenta actualmente con 5.105 megawatts (MW) de capacidad instalada y en pruebas en sistemas BESS, equivalentes a 24.980 megawatts hora (MWh) de energía.

El organismo indicó que esta capacidad energética duplica la registrada el año anterior.


En el Biobío, en tanto, existen 22 proyectos de almacenamiento aprobados en su etapa de Acceso Abierto, que suman 2.316 MW de nueva capacidad.

Entre los puntos de conexión que concentran estas iniciativas destacan las subestaciones Los Varones, Duqueco y Charrúa.


La incorporación de baterías también forma parte de proyectos de generación que se desarrollan en la zona. Es el caso del parque eólico Fénix, que contempla una capacidad de generación de 128 MW y un sistema de almacenamiento de 150 MWh.

La iniciativa muestra cómo ambas tecnologías pueden integrarse en una misma inversión, aunque su aporte efectivo dependerá de su puesta en operación y de las condiciones del sistema.


Obras pendientes y aprovechamiento de la energía

El Coordinador Eléctrico Nacional informó, además, que existen 16 proyectos de expansión actualmente en desarrollo para fortalecer distintos tramos de la red de transmisión.


Estas obras forman parte de las inversiones destinadas a ampliar o reforzar la infraestructura que permite transportar electricidad dentro del sistema.

El avance de esas iniciativas será uno de los elementos que permitirá evaluar si la red puede responder a las nuevas necesidades de generación.


La construcción de líneas y subestaciones requiere coordinación con los plazos de los proyectos renovables, de modo que la entrada en operación de nuevas centrales no quede desfasada respecto de la capacidad para evacuar su producción.

En el caso del Biobío, el desafío consiste tanto en facilitar la conexión de nuevas inversiones como en determinar qué soluciones permiten aprovechar mejor la energía que ya está disponible.


Salamanca planteó que la región mantiene una posición estratégica dentro del Sistema Eléctrico Nacional y potencial para continuar desarrollando energías renovables.

En ese contexto, afirmó que la transmisión y el almacenamiento serán componentes relevantes para fortalecer la seguridad y resiliencia del suministro destinado a hogares, empresas y actividades productivas.