Frente a la caída de sardina y anchoveta, la UdeC y pescadores impulsan sistema clave para la flota del Biobío

23 de Octubre 2026 | Publicado por: Edgardo Mora
Fotografía: Cedida (C.E.)

Ante los efectos del cambio climático y El Niño, un proyecto de transferencia tecnológica busca transformar datos oceanográficos en información estratégica para optimizar la faena pesquera artesanal en la región.

De acuerdo con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), el cambio climático, las variaciones oceanográficas y los efectos del fenómeno de El Niño se posicionaron entre las principales preocupaciones del Comité Científico de Pequeños Pelágicos. En su más reciente sesión, el organismo constató una disminución sustantiva en las pesquerías de sardina y anchoveta, en un contexto marcado por la alta incertidumbre sobre las condiciones ambientales y su impacto en la biomasa.

Desde la autoridad destacaron que trabajan en una estrategia de mediano plazo para abordar estos desafíos ambientales y productivos. “El objetivo es avanzar hacia un plan de manejo realista, sustentado en evidencia científica, que considere tanto la necesidad de proteger los recursos como la de minimizar los efectos en pescadores, armadores, trabajadores de plantas de proceso y economías costeras”, señalaron. Para brindar mayor certidumbre al sector, Subpesca anunció que en los próximos 24 días dará a conocer las medidas técnicas y administrativas definitivas.

Ante este panorama, los gremios pesqueros solicitaron reforzar la investigación científica. En este ámbito destaca el trabajo colaborativo entre la Universidad de Concepción (UdeC), la flota pelágica artesanal y organismos del Estado. A través de un proyecto iniciado el 2 de julio de 2025, en que la casa de estudios superiores lidera la transferencia tecnológica hacia sectores clave de la economía regional.


Las cifras dan cuenta de que en la Región del Biobío la pesquería de pequeños pelágicos tiene particular relevancia económica. En 2023 se desembarcaron 539.456 toneldas de sardina. Para 2024 la cuota regional fue de 312.359 t (+7% respecto de 2023), según la Dirección Zonal de Pesca y Acuicultura Biobío-Ñuble. No obstante, la cuota de sardina común de la unidad Valparaíso–Los Lagos ha disminuido desde entonces, de 296.663 toneladas (2024) a 213.800 toneladas en 2026.

Foto: Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción


Según el último Informe Económico Regional (IER) que elabora la Facultad Ciencias Económicas y Administrativas, FACEA, de la Universidad de Concepción, respecto a las incidencias en el Producto Interno Bruto Regional, los datos de cuentas nacionales del Banco Central de Chile identifican a la pesca y la generación eléctrica entre las incidencias negativas, mientras el transporte (servicios) compensó parte de la caída.

En el IER, en cuanto a las participaciones de exportaciones anuales del Biobío por grupo de productos, se muestra que, en 2025, Pesca tuvo una participación de un 19,64%, mientras que entre enero y junio de 2026, fue de un 23,93% cuyos cálculos corresponden a una elaboración propia del informe con datos del Instituto Nacional de Estadísticas, INE.


Cristian Vásquez Flores, gestor tecnológico y coordinador de transferencia del Centro COPAS Coastal, explicó que la UdeC se adjudicó un proyecto de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para crear una herramienta de gestión operacional marítima destinada a la flota artesanal del Biobío.

“El proyecto propone desarrollar e implementar un sistema colaborativo de observación y predicción de condiciones marítimas, concebido junto con los pescadores y orientado a transformar datos oceanográficos en información útil para la toma de decisiones”, precisó Vásquez. Añadió que esta iniciativa es parte de las soluciones del futuro Observatorio Oceánico de la Región del Biobío, proyectado dentro de las metas de COPAS Coastal para el quinquenio 2026-2031.


En la ejecución del proyecto participan como asociados la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, la Asociación Gremial de Armadores Históricos de la Región del Biobío (Arhispel A.G.) y la Asociación Gremial de Pelágicos de San Vicente.

“Trabajamos específicamente con sardina común y anchoveta, que son especies más costeras, aunque la situación del jurel también ha estado en debate porque ha desaparecido. La problemática radica en la variabilidad oceanográfica, ya que las especies se desplazan en función de la temperatura del agua”, afirmó Vásquez.


El investigador advirtió que cuando el recurso se desplaza, los viajes de pesca se alargan, afectando la logística y los costos. “Salir a navegar con incertidumbre compromete la rentabilidad y la continuidad de la actividad”, sostuvo.

El equipo multidisciplinario es liderado por el Dr. Diego Narváez, especialista en equipamiento oceanográfico y modelamiento, y la Dra. Maricarmen Guerra, directora alterna de COPAS Coastal e investigadora de Ingeniería Civil de la UdeC. También colaboran con la Universidad del Bío-Bío (UBB) a través del Dr. Sergio Neira, experto en ecosistemas pesqueros. “Existe un encadenamiento de procesos: la temperatura influye en la generación de fitoplancton, este en el reclutamiento de peces y, finalmente, en las pesquerías”, explicó Vásquez.


Entre los beneficios esperados para la flota destacan una mejor planificación y eficiencia en las rutas, mayor resiliencia ante contingencias marítimas, disminución de la huella de carbono por menor consumo de combustible, levantamiento de datos en tiempo real sobre oleaje y temperatura, e integración de modelos de pronóstico en una red colaborativa regional.

La visión de los gremios


César Jorquera Monsalve, presidente de la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de San Vicente, valoró el impacto de la iniciativa: “Este proyecto tiene un valor estratégico muy alto para la región, pues combina la capacidad científica de la UdeC con una de las flotas artesanales más dinámicas del país. La extracción de sardina, anchoveta y jurel es un motor económico crítico para comunas como Talcahuano, Tomé, Coronel y Lota”.

Jorquera destacó que la herramienta busca optimizar la captura dentro de las cuotas asignadas y valoró el respaldo de facultades a la vanguardia como el Departamento de Oceanografía. Respecto a la operabilidad, enfatizó que debe ser accesible para los patrones de pesca mediante aplicaciones móviles con mapas de calor y modelos predictivos que crucen variables como temperatura superficial, clorofila y corrientes, complementando los datos históricos e investigaciones del IFOP e INPESCA.


“El uso de sensores térmicos en las redes de cerco demuestra que existe un co-diseño. Involucrar a la flota en la toma de datos nos permite proyectarnos como una red móvil de monitoreo en tiempo real”, añadió Jorquera.
Por su parte, Cristian Arancibia, presidente de la Federación Regional de Pescadores Artesanales (Ferepa Biobío), respaldó el trabajo de la universidad frente a la crisis climática y el fenómeno de El Niño, que ha alterado la disponibilidad de recursos y generado eventos climatológicos adversos.


“Hemos sido parte del proceso y estamos disponibles para colaborar. Pretendemos seguir integrando estas iniciativas para contar con antecedentes que sirvan como alerta temprana y medida de mitigación adaptativa ante la crisis en desarrollo”, concluyó Arancibia.