Sistema frontal mejora las reservas de agua y abre mejores perspectivas para el agro del Biobío
23 de Julio 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Expertos advierten que los anegamientos y la humedad podrían afectar algunos cultivos.
Las intensas precipitaciones que afectaron a la Región del Biobío durante la última semana no solo pusieron a prueba la infraestructura, también marcaron un punto de inflexión para el sector agrícola, que tras varios años enfrentando un prolongado déficit hídrico observa en este invierno una oportunidad para recuperar reservas de agua, aunque sin desconocer los daños que el sistema frontal dejó en distintos predios y actividades productivas.
Mientras las lluvias contribuyen a mejorar la disponibilidad hídrica de cara a la temporada primavera-verano, la intensidad del evento también provocó afectaciones localizadas en infraestructura agrícola.
El campo valora la lluvia, pero mantiene la cautela
Para Juan Delgado Troncoso, pequeño productor de Quillón dedicado al cultivo de cerezas y hortalizas, las precipitaciones llegan en un momento favorable del ciclo agrícola.
“Para nosotros, que estamos en pleno receso invernal, estas lluvias llegan en un momento favorable porque permiten recargar los perfiles de suelo y asegurar una mejor disponibilidad de agua para el desarrollo de los cerezos cuando comience la brotación en primavera”, comentó.
Sin embargo, explicó que la intensidad de las lluvias también genera preocupación debido a la saturación de los terrenos, las dificultades para ejecutar labores propias del invierno y el riesgo de aparición de enfermedades si la humedad se mantiene durante un período prolongado.
INDAP.
“Hoy el balance sigue siendo positivo, pero dependerá de cómo evolucione el resto de la temporada“, sostuvo.
Una mirada similar expresó Rodrigo Altazar, viñatero de la comuna de Florida, quien aseguró que las abundantes precipitaciones representan una oportunidad luego de varios años marcados por la sequía.
“Después de varios años de sequía, volver a tener un invierno con lluvias abundantes es una muy buena noticia para los viñedos, ya que permite recuperar reservas de agua que serán fundamentales durante el verano”, afirmó.
No obstante, explicó que los eventos meteorológicos extremos también obligan a mantener cautela, especialmente pensando en la próxima primavera.
“Si las precipitaciones continúan hasta entrada la primavera o coinciden con la brotación y la floración de las vides, aumentan los riesgos sanitarios y se puede comprometer parte del potencial productivo. Por ahora, este invierno representa más una oportunidad que una amenaza, aunque seguimos atentos a cómo evolucione el clima”, indicó.
Recuperación hídrica abre mejores perspectivas
Desde el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), el director regional (s), Marcelo Jelves, explicó que el sistema frontal deja efectos tanto positivos como negativos para la Agricultura Familiar Campesina.
Según indicó, las precipitaciones permiten recuperar agua en los suelos, las napas subterráneas y los embalses, un aspecto especialmente relevante luego de varias temporadas marcadas por la escasez hídrica.
Sin embargo, advirtió que las lluvias concentradas en pocos días y acompañadas de fuertes vientos también ocasionaron daños puntuales que afectan principalmente a pequeños productores.
INDAP.
“Desde el punto de vista productivo, las precipitaciones contribuyen a recuperar la disponibilidad de agua en suelos, napas y embalses, lo que es positivo para el desarrollo de la actividad agrícola después de varias temporadas con déficit hídrico”, sostuvo.
Asimismo, explicó que se han registrado anegamientos en algunos cultivos, afectación de praderas naturales, problemas derivados de caminos interrumpidos y prolongados cortes del suministro eléctrico en sectores rurales.
Pese a ello, el directivo insistió en que, desde una mirada regional, las precipitaciones representan un beneficio para el agro, ya que mejoran las condiciones de disponibilidad de agua para la próxima temporada y favorecen la recuperación de los suelos.
“En las próximas semanas será importante monitorear posibles problemas de saturación de suelos, enfermedades fungosas en cultivos y frutales, pérdida de praderas por anegamiento, erosión en terrenos con pendiente, daños en infraestructura que puedan agravarse y eventuales dificultades en el establecimiento de cultivos de siembra intermedia”, señaló.
Daños puntuales, pero un invierno que recuerda al pasado
Una evaluación similar realiza la Sociedad Agrícola de Biobío (Socabío). Su presidente, José Miguel Stegmeier, afirmó que, hasta ahora, el sector ha enfrentado de manera relativamente favorable los efectos del sistema frontal, aunque reconoció que hubo impactos derivados principalmente de los fuertes vientos, inundaciones y marejadas registradas en sectores costeros de las provincias de Arauco y Concepción.
En materia agrícola, explicó que los principales inconvenientes se relacionan con daños en instalaciones prediales y, especialmente, con los reiterados cortes del suministro eléctrico que afectaron a diversas zonas rurales.
A ello se suma el retraso que experimentaron algunas cosechas de remolacha, la última temporada de este cultivo tras el cierre anunciado por Iansa, y de achicoria destinada a la producción de inulina.
Stegmeier sostuvo que el actual escenario representa, en cierto modo, el retorno a un invierno con características más tradicionales.
“Efectivamente estamos volviendo a tener un invierno ‘como los de antes’, según se dice en el campo. Veremos qué sigue pasando con esta Corriente del Niño en lo que resta del invierno y en la primavera.”
No obstante, advirtió que si estas condiciones climáticas se prolongan hacia la primavera, especialmente durante los procesos de brotación y floración, podrían aparecer efectos negativos sobre diversos cultivos.
También enfatizó la importancia de que continúen registrándose nevadas en la cordillera para asegurar reservas de agua durante el verano.