“Contamos con potencial en energía eólica, solar e hídrica”: Gobierno y los desafíos en generación de electricidad en Biobío
10 de Junio 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
El seremi de Energía, Javier Salamanca, destacó inversiones y metas regionales al 2030.
La energía se ha convertido en uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico, productivo y social del país. En ese contexto, la reciente publicación de la Ruta Energética 2026-2030 marca el camino que seguirá Chile en materias como descarbonización, transición energética, electromovilidad e integración de energías renovables.
Para la Región del Biobío, estos desafíos adquieren una relevancia especial debido a su capacidad de generación, su potencial para el desarrollo del hidrógeno verde y la ejecución de importantes proyectos de inversión que buscan impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos.
Javier Salamanca, seremi de Energía de la Región del Biobío, conversó con Diario Concepción sobre los desafíos que enfrenta el territorio en materia energética, las oportunidades que abre la nueva hoja de ruta nacional y el trabajo que se está desarrollando en establecimientos educacionales rurales para avanzar en eficiencia energética y mejorar las condiciones de aprendizaje de cientos de estudiantes.
-¿Qué representa para la Región la nueva Ruta Energética 2026-2030 presentada por el Ministerio?
-Es una hoja de navegación que orienta el trabajo que debemos desarrollar durante los próximos años. Más allá de los énfasis propios de la administración actual, estamos hablando de una política que debe proyectarse como una política de Estado, porque la energía atraviesa prácticamente todos los sectores productivos del país. La industria, el comercio, los servicios y la vida cotidiana de las personas dependen de un sistema energético robusto, eficiente y sostenible. Por eso, este instrumento establece objetivos claros para avanzar en materias como la descarbonización, la transición energética, la integración regional y el fortalecimiento de nuevas tecnologías.
-Uno de los conceptos más recurrentes en la discusión energética es la descarbonización. ¿Cómo se posiciona el Biobío frente a ese desafío?
-La región presenta avances importantes. Actualmente hemos alcanzado niveles que llegan hasta un 74% de abastecimiento proveniente de energías renovables, lo que demuestra que existe un camino ya recorrido. Sin embargo, todavía queda trabajo por hacer. La política nacional establece metas de descarbonización al año 2050 y eso implica continuar reduciendo progresivamente la dependencia de combustibles fósiles. En el Biobío aún opera la central termoeléctrica Santa María, que es la única instalación de este tipo en funcionamiento dentro de la región. En el futuro también deberá avanzar hacia su proceso de cierre, permitiendo consolidar una matriz energética cada vez más limpia y sustentable.
-¿Cuáles son las principales metas que deben concretarse antes de 2030?
-Uno de los desafíos centrales es incorporar una mayor participación de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional. La transición energética no es solamente un cambio tecnológico; también implica generar condiciones para que el sistema sea más eficiente, resiliente y sostenible. A eso se suma la necesidad de modernizar distintos procesos asociados al sector, incluyendo aspectos regulatorios y mecanismos que permitan entregar mayor estabilidad a los usuarios en temas tan sensibles como las tarifas eléctricas.
-En ese contexto, ¿qué rol juega la Región del Biobío dentro del desarrollo energético nacional?
-La región tiene una posición estratégica porque posee una gran diversidad de fuentes energéticas. Contamos con potencial en energía eólica, solar e hídrica, además de una tradición industrial que permite impulsar nuevos proyectos de generación. Esa combinación convierte al Biobío en un territorio clave para el cumplimiento de las metas nacionales. Nuestro desafío es aprovechar esas ventajas comparativas para atraer inversiones, generar empleo y fortalecer el crecimiento regional.
Seremi de Energía Biobío.
-Precisamente en materia de inversiones, ¿qué proyectos destacan actualmente en la región?
-Uno de los proyectos más relevantes es el Proyecto Rinconada, que fue aprobado por el Comité de Ministros Intersectorial durante las primeras semanas de gestión del actual gobierno. Se trata de una iniciativa que contempla una inversión cercana a los 365 millones de dólares y que aportará 258 megawatts al sistema eléctrico. Además, tendrá un impacto importante en la generación de empleo, con alrededor de 400 puestos de trabajo asociados a su desarrollo.
-¿Qué importancia tienen este tipo de iniciativas para el crecimiento regional?
-Son fundamentales porque combinan varios objetivos al mismo tiempo. Por una parte, fortalecen la capacidad de generación energética del país mediante fuentes más limpias y eficientes. Por otra, contribuyen directamente al desarrollo económico de la región a través de inversión, empleo y dinamización de actividades productivas.
-Uno de los temas que ha estado presente en el debate nacional es la necesidad de agilizar la tramitación de proyectos. ¿Cómo se está abordando esa tarea?
-Existe una preocupación transversal por mejorar los procesos de evaluación y autorización, manteniendo siempre los estándares ambientales y técnicos que corresponden. Muchas veces los proyectos enfrentan dificultades derivadas de procesos burocráticos extensos que retrasan inversiones importantes para los territorios. Nuestro trabajo apunta precisamente a facilitar la coordinación entre instituciones.
-Otro tema que aparece con fuerza es el hidrógeno verde. ¿Qué oportunidades representa para el Biobío?
-El hidrógeno verde es una de las grandes apuestas energéticas del país para las próximas décadas. Existen tres regiones que concentran una parte importante de los esfuerzos nacionales en esta materia: Antofagasta, Magallanes y Biobío.
Nuestra región cuenta con condiciones favorables para participar activamente en esta industria emergente. Actualmente existe una mesa regional de hidrógeno verde y una estrategia de trabajo que busca posicionar este recurso dentro de la agenda de desarrollo regional. El desafío es generar las condiciones necesarias para aprovechar el potencial existente y transformarlo en nuevas oportunidades de inversión, innovación y empleo.
-La transición energética también tiene efectos sobre las comunidades históricamente vinculadas a la generación convencional. ¿Cómo se está enfrentando ese proceso?
-Ese es uno de los desafíos más relevantes. En la región existen comunas como Hualpén y Coronel que forman parte de procesos de reconversión asociados al cierre progresivo de instalaciones energéticas tradicionales. Cuando hablamos de transición energética debemos entender que no se trata solamente de reemplazar tecnologías, sino también de acompañar a las personas. Hay trabajadores, familias y comunidades que desarrollaron su vida en torno a determinadas actividades productivas. Por eso es fundamental avanzar hacia una transición justa, que considere oportunidades de capacitación, reconversión laboral y desarrollo de nuevas capacidades.
Cedida.
-Más allá de los grandes proyectos, la cartera también ha impulsado iniciativas en establecimientos educacionales rurales. ¿En qué consiste ese trabajo?
-La eficiencia energética es una herramienta muy importante para mejorar la calidad de vida de las personas y también las condiciones de funcionamiento de los espacios educativos. Durante los últimos meses hemos desarrollado un trabajo focalizado en 21 escuelas rurales de la Región del Biobío, muchas de ellas ubicadas en sectores aislados. El objetivo es mejorar sus sistemas eléctricos y optimizar el uso de la energía, permitiendo que estudiantes y comunidades educativas cuenten con instalaciones más seguras y eficientes.
-¿Qué comunas están siendo beneficiadas por estas iniciativas?
-Estamos trabajando en diversas comunas de la región, entre ellas Santa Bárbara, Mulchén, Antuco, Contulmo, Cañete y Santa Juana, además de otros territorios que presentan necesidades similares. Son establecimientos que muchas veces enfrentan desafíos particulares debido a su ubicación geográfica y a la antigüedad de parte de su infraestructura.
-¿Puede mencionar algún caso concreto?
-Un ejemplo es la Escuela El Huachi, en la comuna de Santa Bárbara. Se trata de un establecimiento que había experimentado distintas ampliaciones y mejoras a lo largo del tiempo, pero cuyo sistema eléctrico ya no respondía adecuadamente a las necesidades actuales. El proyecto permitió intervenir esa infraestructura y modernizarla, entregando mejores condiciones para estudiantes, docentes y asistentes de la educación.