Del café al delivery: cómo los “gastos hormiga” afectan la economía familiar y personal
17 de Mayo 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Expertos advierten que pagos digitales vuelven invisibles muchas compras diarias.
“Yo me di cuenta de que estaba gastando mucho en delivery cuando revisé la cartola del banco y vi que había pedidos casi todos los días. Entre la pega y el cansancio llegaba a la casa y pedía comida sin pensarlo mucho. Al final del mes eran más de 200 mil pesos sólo en aplicaciones”, comentó Daniela Fuentes, residente de Concepción.
La experiencia de Daniela, refleja una realidad cada vez más frecuente entre los hogares chilenos: los llamados “gastos hormiga”, pequeños desembolsos cotidianos que parecen insignificantes, pero que acumulados terminan golpeando con fuerza el presupuesto mensual.
La situación no es aislada. En Talcahuano, el estudiante universitario Benjamín Carrasco reconoce que durante mucho tiempo no tomó conciencia del dinero que gastaba diariamente en pequeños consumos mientras asistía a clases en el centro penquista.
“Uno cree que un café o un snack no hacen diferencia, pero en mi caso todos los días antes de entrar a clases compraba algo en el centro y después me di cuenta de que se iba harta plata ahí. Como estudiante igual termina afectando porque después falta dinero para otras cosas”, comentó.
Algo similar vivió Mauricio Lagos, vecino de San Pedro de la Paz, quien asegura que el problema apareció silenciosamente a través de pagos automáticos y suscripciones digitales.
“Tenía plataformas de streaming, música y hasta aplicaciones que ya ni usaba. Como los cobros son automáticos, uno no les toma el peso. Recién cuando empecé a ordenar mis gastos me di cuenta que estaba pagando más de $50 mil mensuales en puras cosas chicas”, explicó.
Historias como estas se repiten con fuerza en medio de un contexto económico marcado por la inflación, el aumento del costo de la vida y el encarecimiento sostenido de bienes y servicios en Chile.
Lo que antes podía parecer un gasto ocasional o menor hoy comienza a ser revisado con más atención por familias que enfrentan mayores dificultades para llegar a fin de mes.
¿Qué son los gastos hormiga?
Los gastos hormiga corresponden precisamente a esos consumos pequeños y frecuentes que muchas veces pasan desapercibidos dentro de la rutina diaria.
Un café antes del trabajo, un viaje corto en aplicación de transporte, comida pedida por delivery, snacks, compras impulsivas por internet o suscripciones digitales poco utilizadas forman parte de esta categoría de gastos silenciosos que, acumulados durante semanas o meses, terminan representando montos importantes.
El fenómeno ha tomado relevancia en Chile debido a cambios culturales y tecnológicos que modificaron profundamente los hábitos de consumo.
El acceso masivo a pagos digitales, aplicaciones móviles y servicios de compra inmediata ha facilitado la realización de gastos constantes sin necesidad de utilizar efectivo ni percibir inmediatamente el impacto económico.
A ello se suma una dinámica laboral cada vez más acelerada, donde muchas personas optan por soluciones rápidas para ahorrar tiempo o aliviar el cansancio diario.
Otro componente importante detrás de este tipo de consumo es el aspecto emocional. Especialistas en comportamiento financiero sostienen que numerosas personas utilizan pequeñas compras como mecanismos de recompensa, alivio del estrés o compensación frente a jornadas laborales exigentes y contextos de incertidumbre económica.
En ese escenario, la inflación ha terminado amplificando el impacto de los gastos hormiga. Productos y servicios que hace algunos años podían considerarse esporádicos hoy forman parte del gasto cotidiano normalizado.
Un café de $3 mil o un almuerzo comprado mediante aplicaciones pueden parecer cifras menores de manera individual, pero su repetición constante afecta directamente la capacidad de ahorro y aumenta el riesgo de endeudamiento de corto plazo.
Visión desde la academia
El académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), José Ignacio Hernández, explicó que los gastos hormiga “muchas veces corresponden a consumos suntuarios, como pedir comida por aplicaciones en vez de ir a buscarla personalmente, o mantener suscripciones de plataformas de streaming que en realidad no se están utilizando”.
Respecto al contexto inflacionario que vive el país, Hernández sostuvo que todavía no existe suficiente evidencia específica sobre cómo el aumento del costo de vida ha modificado la percepción de las personas frente a este tipo de gastos.
Sin embargo, planteó que lo esperable es que muchos consumidores comiencen a cuestionar ciertos hábitos y reduzcan gastos considerados prescindibles.
“Por ejemplo, dejar de usar tanto aplicaciones de delivery, cocinar más en casa o cancelar suscripciones que no son necesarias en el día a día”, señaló.
No obstante, el académico advirtió que justamente una de las principales características de los gastos hormiga es que suelen pasar desapercibidos: “Ese es justamente el ‘truco’ que tienen”.
“Uno no siempre se da cuenta cuando los realiza, porque son montos pequeños. Solo cuando las personas revisan sus gastos o sienten que están gastando demasiado comienzan a identificar consumos que podrían evitar”, explicó.
Según Hernández, incluso cuando las personas saben que ciertos gastos son prescindibles, no necesariamente los reducen de inmediato debido a que forman parte de hábitos cotidianos automatizados.
El especialista también enfatizó la importancia de fortalecer la educación financiera desde edades tempranas. A su juicio, Chile mantiene una deuda importante en esta materia, especialmente considerando que hoy niños y adolescentes tienen acceso cada vez más temprano a plataformas digitales y compras electrónicas.
Desde la Universidad de Concepción (UdeC), el director del Informe Económico Regional y académico de FACEA, Iván Araya, coincide en que los patrones de consumo han cambiado significativamente durante los últimos años y que los gastos hormiga vienen observándose desde hace bastante tiempo.
“El café que uno se sirve de vez en cuando en la esquina, es el Uber en lugar de irse caminando o tomar locomoción colectiva, las suscripciones que tienes a algunas plataformas digitales y varias de esas cosas que te van sumando en el presupuesto diario y semanal, pero que prácticamente no se nota”, explicó.
El economista ejemplificó que un café diario de $3 mil o $4 mil puede transformarse fácilmente en más de $70 mil mensuales.
A su juicio, el problema principal es que hoy gran parte de estos consumos se realizan mediante pagos digitales o tarjetas, lo que reduce la percepción inmediata del gasto.
“Esto no se nota porque pagas con tarjeta, pagas digitalmente, por lo tanto, tu recibes la cuenta a fin de mes, entonces eso es un elemento que antes no estaba”, comentó.
Araya también relacionó el fenómeno con la aparición de múltiples emprendimientos y servicios enfocados precisamente en responder a estos nuevos patrones de consumo inmediato. Delivery, plataformas digitales y aplicaciones móviles han facilitado el acceso rápido a bienes y servicios que antes requerían más tiempo o desplazamiento.
En relación con la inflación, el académico recordó que para gran parte de los chilenos jóvenes este escenario económico es relativamente nuevo.
Explicó que antes de 2022 Chile era considerado un país con inflación baja y estable, cercana al 3% promedio anual durante dos décadas. Sin embargo, el aumento sostenido de precios cambió radicalmente la percepción económica de muchas familias.
“Del 2022 en adelante empieza la inflación, y los chilenos ya no aprenden de los textos, ni de las lecturas históricas, sino que empezamos a aprenderlo directamente. Se empieza a no llegar a final de mes, no alcanza el presupuesto”, afirmó.
Según el economista, frente a este escenario las personas comenzaron a ajustar sus patrones de consumo y a reducir gastos considerados menos relevantes. “En lugar de ir a cenar o almorzar una vez a la semana, vas una vez al mes o simplemente no vas”, indicó.