El kiosco de las cinco décadas: “Doña Rosa” mantiene la tradición de vender diarios y revistas

29 de Abril 2026 | Publicado por: Edgardo Mora
Fotografía: Isidoro Valenzuela M.

Logró superar el terremoto, la pandemia y el estallido social, pero la inseguridad y tener que funcionar hasta más temprano están pasando una cuenta mayor a la esperada.

Llueva, truene, haga frío o calor, Rosa Arias Arriagada llega cada mañana para retirar, uno a uno, los más de 5 fríos candados para dar inicio a una nueva jornada en su kiosco de O’Higgins #710, justo en la esquina con Aníbal Pinto, en el corazón del centro penquista y frente a uno de los vértices de la Plaza Independencia.

Con más de 50 años de existencia ha logrado superar el terremoto, las cuarentenas por la pandemia, la escasez de papel, y el estallido social. Hoy dice estar en riesgo la continuidad de su pequeño negocio a raíz de los continuos robos e inseguridad del sector.

Me instalé cuando apenas tenía 19 años, hace ya más de 50 años, donde gracias al esfuerzo y dedicación pudimos, con mi marido, educar y tener a todos nuestros hijos e hijas ya viviendo en forma independiente”, destacó la emprendedora que con orgullo cuenta que tiene una hija que terminó la carrera de Medicina en la Universidad de Concepción y que hoy ejerce como doctora.


A una edad en que la mayoría de las personas ya debería haber jubilado, doña Rosa sigue batallando contra las inclemencias del cambiante clima de Concepción, expresando que siente un poco de pudor por revelar su edad.

Recordó que el mismo día del terremoto, aquel 27 de febrero de 2010, se dio ánimos y partió a ver como estaba su pequeña estructura de no más tres metros cuadrados y, sobre la marcha, comenzó a atender a sus clientes. “Lo primero que pedían era agua. Gracias a Dios tenía un pequeño stock que pude entregar a las personas”.


Como otros de sus colegas kiosqueros que sufrieron daños con el estallido social, debió invertir cerca de $1 millón 500 mil para reparar lo destruido con los desórdenes del llamado 18-0.

Adicionalmente, las cuarentenas la tuvieron con su local cerrado por bastante tiempo y luego con aperturas intermitentes que, si no hubiera sido por los apoyos del Estado, dijo que no habría sabido cómo seguir adelante con su negocio.


“Este kiosco lo instalamos el año 1975, es decir llevamos más de 50 años acá. Pudimos superar el terremoto del 27F, la pandemia y el estallido social con mucha persistencia y constancia, enfrentándonos a todo porque no quedaba otra si queríamos salir a delante”, rememoró la ciudadana.

En Avenida O’Higgins se ubica el kiosco de “Doña Rosa”.
Crédito: Cedida


La dueña del kiosco afirmó, además, que “hay daños que nos provocaron con el estallido que todavía perduran, pero lo básico y fundamental se reparó y de alguna u otra manera se logró ir avanzando. Hoy para modernizar el kiosco requerimos una inversión de más de $3 millones que no sabemos cómo financiarlo y estamos analizando también, por mi edad (68), cuánto tiempo más me queda por trabajar”.

Comercio tradicional de Concepción


Sara Cepeda, presidenta de la Cámara de Comercio Servicios y Turismo A.G. de Concepción requerida acerca del comercio tradicional que ya ha cerrado, el que está en riesgo de bajar sus cortinas y aquellos que han logrado sobrevivir a los vaivenes sociales y económicos, comentó que del comercio del centro de la ciudad se caracteriza por contar con establecimientos de larga trayectoria y tradicionales.

Lamentablemente han habido negocios que por diversos motivos han tenido que bajar sus cortinas ya sea porque sus dueños llegaron a cierta edad y no tuvieron con quién dejar sus locales, otros porque no lograron sobrevivir al estallido social y la pandemia o tuvieron dificultades para adaptarse al avance de las tecnologías”, puntualizó.


Entre los comercios tradicionales que se extrañan, según el gremio del comercio, están, por ejemplo, Calzados La Negrita o la Pastelería Sauré y “en riesgo de desaparecer totalmente, en que han ido cerrando de a poco, está Casa Orellana, que se podía esperar dado el auge de la fotografía digital”.

Según Cepeda, se tratan de locales que tradicionalmente atraían público al centro de la ciudad, que logró ofrecer permanente un mix de comercios, no como ahora que se ha ido desvirtuando por diversos motivos como la proliferación de los llamados Malls Chinos.


Vemos con cierto asombro que un comercio emblemático de Concepción como es la Ferretería La Sierra esté logrando permanecer, pese a la competencia desleal de parte de los Malls Chinos y de quiénes venden en la calle de forma ilegal como imitaciones sin las certificaciones correspondientes, situación que, además, hace peligrar la continuidad de varios otros comercios del centro donde hay que considerar también el grave problema de la inseguridad con numerosos robos ocurridos recientemente durante las noches”, expresó la líder del comercio penquista.

Saba es otra empresa que resalta por la continuidad de sus operaciones, es de confección de uniformes y venta de ropa para el trabajo, y se ha mantenido perdurando más de 100 años y “se encuentran ubicados en una zona fuertemente afectada por robos y asaltos, sin embargo, siguen trabajando y esforzándose para no cerrar”.


Otro caso de un negocio familiar emblemático para Concepción es el de la óptica Hammersley con más de 150 años de existencia, quienes se han ido modernizando e innovando y logrando otorgar varios elementos que introducen valor agregado a su funcionamiento.

A todos los anteriores se suman la librería El Caribe, el café Gioco, el Café Carrasco o restoranes como El Rincón Marino, Luncheonette, Stromboli, entre muchos más.