Personas mayores advierten duro impacto por alza de combustibles: “Ya no hay más de dónde ajustar”
31 de Marzo 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Jubilados alertan dificultades para costear salud y movilización diaria.
El reciente incremento en los precios de los combustibles que comenzó a regir la semana pasada en Chile ya comienza a generar preocupación en distintos sectores de la población, especialmente entre las personas mayores, quienes podrían ser uno de los grupos más afectados por el alza del costo de la vida.
La medida, anunciada por el gobierno del presidente José Antonio Kast, marca uno de los primeros desafíos económicos de la nueva administración, que además oficializó la promulgación de una ley con medidas paliativas.
Impacto en la población mayor
El impacto comienza a analizarse con especial atención debido a la alta proporción de adultos mayores que dependen de pensiones fijas y que destinan gran parte de sus ingresos a gastos básicos, medicamentos y transporte. Este escenario se vuelve particularmente complejo para las personas mayores, quienes cuentan con menor margen para ajustar sus presupuestos.
Alimentación, medicamentos, servicios básicos y transporte forman parte de los gastos esenciales que, ante una subida de precios, se vuelven cada vez más difíciles de cubrir. El ex presidente de la Unión Comunal de Adultos Mayores de Concepción (UCAM), Mario Pavez, advirtió que el impacto
será significativo para este grupo etario.
“El alza de los combustibles afectará mucho a las personas mayores, vivimos de nuestras pensiones, algunas o la gran mayoría muy bajas y debíamos
hacer esfuerzos importantes para llegar a fin de mes, ahora vendrá una fuerte alza en la canasta básica y eso sí nos perjudica, al subir el combustible sube todo. De nuestras pensiones una parte importante la ocupamos en nuestros medicamentos. Ya no podemos ‘ajustarnos’ más”, señaló.
Sus palabras reflejan una preocupación compartida por distintos adultos mayores de la zona, quienes ven con inquietud cómo el aumento en los combustibles podría traducirse en mayores gastos mensuales, especialmente en salud y transporte.
Cedida.
Testimonio de adultos mayores del Gran Concepción
Eliana Fuentes, de 69 años, ex dirigenta vecinal de San Pedro de la Paz, sostuvo que el principal temor radica en que estas alzas tienden a mantenerse en el tiempo y terminan instalándose en la economía familiar. Según explicó, los adultos mayores no tienen la posibilidad de incrementar sus ingresos, mientras los gastos continúan aumentando.
“Lo que más preocupa es que estas alzas no duran solo unos días, sino que terminan instalándose en la vida diaria, y especialmente en la de nosotros los mayores. Nosotros no tenemos cómo aumentar nuestros ingresos para enfrentar este tipo de situaciones, porque nuestras pensiones son las mismas y los gastos siguen creciendo. Si sube el combustible, sube la locomoción, sube el reparto de alimentos, suben los servicios y todo eso termina afectando”, expresó.
Fuentes agregó que muchos adultos mayores ya viven con incertidumbre económica a fin de mes y que el actual escenario podría profundizar esa situación. “Hay muchos adultos mayores que ya viven con angustia a fin de mes, haciendo cuentas para que alcance. Uno siente que cada vez cuesta más mantener una vida digna, incluso en cosas tan básicas como movilizarse, alimentarse bien o calefaccionar la casa”, añadió.
Una visión similar planteó Héctor Salgado, pensionado de 78 años y vecino de Talcahuano, quien recalcó que el impacto no se limita a quienes utilizan vehículos particulares, sino que afecta directamente a quienes dependen del transporte público y de la distribución de productos básicos.
“El problema del alza de los combustibles no es solo para quienes tienen auto, como algunos creen. A nosotros nos golpea igual o incluso más, porque
dependemos del transporte público, de los taxis, de los colectivos”, afirmó. Salgado añadió que el aumento de los combustibles termina
afectando todos los ámbitos de la vida diaria.
“Cuando sube el diésel o la bencina, termina subiendo todo lo demás, y el adulto mayor queda en medio de esa cadena sin poder defenderse mucho. Hay personas que viven solas, que tienen enfermedades crónicas y que todos los meses deben elegir entre comprar todos los medicamentos o comprar mejor mercadería”, señaló.
El pensionado también advirtió sobre el impacto en la movilidad de los adultos mayores. “A veces desde afuera parece una cifra más, pero en la práctica significa que muchos van a dejar de salir, de hacer trámites o incluso de atenderse como corresponde por no tener plata suficiente”, sostuvo.
Por su parte, Marta Inostroza, jubilada de 72 años de Concepción, indicó que el aumento en los combustibles tiene un efecto inmediato en la economía de los adultos mayores, quienes ya enfrentan presupuestos ajustados. “Para nosotros, que vivimos con una pensión fija, cualquier alza se siente de inmediato y de una manera muy dura. Uno ya viene haciendo malabares para pagar la luz, el agua, los remedios y la comida, entonces cuando sube el combustible sabemos que no solo va a subir la bencina, sino que también el pan, las verduras, el gas y hasta la locomoción”, explicó.
La adulta mayor agregó que, en su caso, los gastos en transporte son inevitables debido a sus controles médicos frecuentes. “Tengo que ir seguido a controles médicos y muchas veces debo gastar en transporte porque no siempre me sirve caminar largas distancias o esperar mucho rato. Al final, todo se va acumulando y uno empieza a recortar en cosas básicas. Lo más triste es que a nuestra edad ya no hay mucho más de dónde ajustarse, porque ya vivimos al límite”, comentó.
Realidad en hogares
El impacto también se proyecta en los hogares de adultos mayores, donde el funcionamiento diario depende de insumos, transporte y servicios que
podrían encarecerse con el alza de los combustibles.
Carolina Méndez, técnico en enfermería del hogar Los Sabinos en Concepción, explicó que la situación podría generar efectos directos en la calidad de vida de los residentes.
“En los hogares de adultos mayores vemos de forma muy directa cómo cualquier alza en los precios termina afectando a los residentes. Cuando suben
los combustibles, aumentan los costos de transporte para controles médicos, exámenes y traslados a centros asistenciales, que son parte habitual de
la vida de muchos de ellos. Además, también se encarecen los alimentos, los medicamentos, los pañales, los insumos clínicos y hasta los servicios básicos del hogar. Todo eso impacta directamente en el funcionamiento diario y, finalmente, en el bienestar de los adultos mayores”, señaló.
Méndez agregó que la situación se vuelve más compleja considerando que muchos residentes dependen de pensiones bajas o del apoyo de sus familias. Según explicó, el aumento sostenido del costo de la vida podría dificultar la mantención de estándares adecuados de cuidado.