Analizan impactos en la cadena logística del Biobío por alza de combustibles
25 de Marzo 2026 | Publicado por: Edgardo Mora
Gremio centro-sur de camioneros advirtió paralización por costos insostenibles. Sector productivo coincide en consecuencias a nivel portuario y exportador.
El alza de la bencina en $370 y del diésel en $580 a partir de este 26 de marzo, la más alta en los últimos 50 años, encendió las alarmas de múltiples gremios a nivel nacional y regional, entre ellos, los vinculados a la cadena logística local.
En términos generales, proyectan impactos directos en los costos logísticos que a nivel país se estiman entre un 8% y 12% en que los gremios de camioneros adelantan incrementos aproximados de un 40% adicional en sus costos, lo que los obligaría a paralizar por la insostenibilidad de sus operaciones de no poder traspasar sus costos a las tarifas.
Adicionalmente, adelantan eventuales impactos en el comercio exterior, en particular, para las exportaciones regionales de celulosa, papel, madera y cartón.
Requerido por Diario Concepción, Freddy Martínez, presidente de la Confederación de Camioneros Centro Sur de Chile, comentó que el actual escenario es “un golpe inédito que imposibilita la viabilidad financiera de los servicios logísticos del país”, lo que podría derivar en la insolvencia de los empresarios del rubro.
“Es algo inédito, muy grave, que no se había visto en 50 años donde hablamos de un aumento de los costos directos del flete que pueden llegar a alrededor de un 40% en algunos casos lo que es un costo insostenible y no se puede trabajar así, de no ser traspasado directamente a los clientes. De no ser así, no hay posibilidad de seguir girando porque no se sostiene. Esto implica detenerse y no seguir funcionando”, resaltó el líder gremial de los camioneros.
Alfredo Meneses, gerente general de la Asociación de Exportadores de Manufacturas (Asexma Biobío) sobre los efectos del alza en el desarrollo logístico regional detalló que el Índice de Costos del Transporte de febrero (2026) que entrega el INE fue de 0,5% y que “irónicamente influenciado por una baja en los costos del combustible de un 2,1%, aludo a estas cifras a modo de contexto para graficar de alguna manera el shock que enfrentará el sector transportes producto de esta importante alza de los combustibles. Hoy día el costo logístico en Chile se estima entre un 8% y un 12 % del valor del producto donde la pregunta es si, efectivamente, este sector podrá traspasar a las tarifas estas alzas sobre lo cual tengo algunas dudas”.
Meneses explicó que en lo que dice relación al comercio exterior, esto se maneja mediante contratos y no, uno a uno, por lo que dado esto “creo que el traspaso a tarifa del alza de los combustibles tiene dificultades lo que implicaría un shock importante para algunas empresas del transporte, especialmente, las más grandes”.
“Definitivamente, implica un alza del costo logístico donde hay que sumar otros efectos como el incremento de costos de las tarifas navieras a raíz de los problemas en el Estrecho de Ormuz en que tampoco hay que olvidar que las compañías de seguros no están entregando pólizas a estas compañías dejando sin seguros las cargas lo que, evidentemente, encarece las tarifas y es ahí donde se ve también afectado nuestro principal sector de la canasta exportadora regional que es rubro forestal y, en especial, las exportaciones de celulosa, papel, madera y cartón, lo que es una muy mala noticia”, agregó.
Meneses proyectó también alzas derivadas del aumento de la inflación que están relacionados con contratos logísticos acordados en Unidades de Fomento (UF).
“Frente al escenario actual se hace más urgente que nunca un plan regional que me atrevería a catalogar de emergencia porque, efectivamente, tenemos situaciones muy complejas tanto a nivel de comercio exterior; como también por una desocupación muy alta; un Índice de Producción a la baja y un ralentizamiento de la actividad económica regional que se está notando también en el comercio en que es necesario un acuerdo público privado de trabajo mancomunado”, concluyó.
Desde la CPC Biobío también hubo reacciones. Su presidente, Álvaro Ananías coincide en que estas medidas impactan en la cadena de valor de transporte de cargas en la zona.
“Representa un golpe directo a la competitividad y a la sostenibilidad de nuestras cadenas de valor”, señaló Ananías.
“Biobío mueve el país a través de sus carreteras y sus puertos, un aumento de esta magnitud en el combustible impacta de forma inmediata en la estructura de costos, el transporte de cargas, donde el petróleo representa cerca del 35 al 40% del valor operativo (…)”, sumó.
Análisis
Karem Urzúa, directora del Centro de Investigación Marítimo Portuario (CIMP) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y presidenta de la Mesa Comex Biobío, acerca de los efectos que puede tener el alza de los combustibles en la cadena logística regional y su importancia para la Economía local, sostuvo que “este impacto será particularmente sensible para quienes dependen del transporte por camión, especialmente pequeñas y medianas empresas. Para muchas de ellas, el aumento del precio del petróleo se traducirá en tarifas de flete considerablemente más altas que las actuales. En cambio, quienes utilizan el tren podrán amortiguar en mayor medida este shock de costos”.En términos simples, la presidenta de la Mesa Comex, apuntó a que Chile debiera avanzar hacia un uso más estratégico de los distintos modos de transporte: primero el marítimo, luego el ferroviario y finalmente el transporte por camión. “Esta lógica permitiría enfrentar de mejor manera los efectos del alza del petróleo, especialmente en un contexto internacional donde los conflictos geopolíticos presionan los mercados energéticos”.
La directora del CIMP, al plantear la interrogante sobre qué puede hacer la logística para interrumpir la cadena de transmisión de la inflación, manifestó que una respuesta posible es “promover un análisis profundo del sistema logístico nacional, identificando los modos de transporte más eficientes disponibles. De esta forma, el país podría enfrentar los ciclos de alza del petróleo con una red logística más robusta y resiliente. En este desafío, la Región del Biobío tiene un rol estratégico. Su condición portuaria, su infraestructura logística y la experiencia acumulada en comercio exterior la posicionan como un territorio especialmente preparado para avanzar en soluciones que mejoren la eficiencia del sistema logístico nacional”.
En tanto, el Dr. Francisco Gatica, ingeniero comercial y director del Departamento de Economía y Finanzas de la Universidad del Bío-Bío (UBB), comentó que “el aumento del precio de las bencinas producirá un incremento en el costo de distribución de los productos, los que tendrán que ser reabsorbidos por toda la cadena, encareciendo los precios que finalmente pagan los consumidores. Las primeras estimaciones de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones es que el alza en $580 por litro en el diésel aumentará en un 25% el costo del proceso de distribución”.
A lo anterior se suma, según la mirada del especialista de la UBB, que todavía existen procesos productivos intensivos en el uso del petróleo -tanto para insumos para motores como materias primas-. “También es posible prever un aumento en los costos de producción y en los precios de venta. Todo parece indicar que tendremos un aumento de la inflación durante el segundo trimestre de este año, situación que podría llevar al Banco Central a elevar levemente la Tasa de Política Monetaria (TPM), lo que, a su vez, podría frenar la recuperación del crecimiento del país”.En retrospectiva, Francisco Gatica apuntó a que “a diferencia de lo observado en el 2022-23 donde hubo una combinación de aumento de demanda -impulsados por los IFE y retiros del 10% de las AFP- con una reducción de la oferta explicada por la interrupción de las cadenas logísticas (crisis de los contenedores), en esta ocasión podemos esperar un aumento más moderado de la inflación, explicada por los mayores costos de producción”.
En este contexto, de acuerdo con Gatica, “lo más complejo es que, dada la naturaleza del conflicto internacional, los niveles de incertidumbre son muy elevados. A la reducción en un 20% de la oferta de crudo se suma un aumento en la demanda, asociado a la necesidad de asegurar un stock de petróleo, lo que presiona aún más el precio final del combustible”.