Biobío: alertan que lluvias de verano tienen efectos negativos en la agricultura
02 de Febrero 2021 | Publicado por: Felipe Placencia
Las sorpresivas lluvias de verano provocaron serios estragos en la Región Metropolitana. También cayeron fuerte en el Maule y Ñuble.
Y si bien muchos estiman que pese a los inconvenientes, el agua caída viene a refrescar la sequía, en el mundo agrícola advierten que hay efectos negativos.
Especialmente en los berries. “La gente que tenía que cosechar no lo hizo. Segundo, con la humedad se pudre más fácil, entra hongos y se produce la caída más rápida de frutos”, lamentó el representante de Socabío, José Miguel Stegmeier.
Lo misma preocupación va para plantaciones de trigos y avenas, que de extenderse las lluvias generarían los mismos problemas. Las viñas tampoco se escapan.
No obstante, el fenómeno se ha pausado. “En Los Ángeles ya no está lloviendo, pero en la precordillera, en Tucapel, Antuco, Quilleco, Santa Bárbara, Mulchén, cayó mucha lluvia, más de 100 milímetros”, reveló Stegmeier.
El seremi de Agricultura Biobío, Francisco Lagos, declaró a su juicio que el sistema frontal “no genera daños de gran envergadura al sector agropecuario hasta el momento”.
Pero reconoció que sí se verían en algunos sectores dónde aún no terminan las cosechas y están en evaluación.
“Tales como raps ( canola) , avenas, cevadas y trigos, por humedad de grano. Falta por cosechar en un 20%. En arándanos está en etapa final y falta un 15% de variedades tardías rabbiteye y hihbush. Se podrían presentar enfermedades fungosas en algunos cultivos, por lo que se han entregado recomendaciones a los productores a estar atentos para realizar las aplicaciones de fungicidas”, indicó.
“Catástrofe”
En lo que respecta a otras regiones, el presidente de Fedefruta, Jorge Valenzuela, calificó públicamente la situación como catastrófica. “Estas lluvias fueron un fenómeno climático fuera de proporciones, una catástrofe que la fruticultura no había visto antes”.
Precisó que “ vemos que el cultivo frutal más afectado es la uva de mesa, y estimamos que el 50% de las variedades de media estación, que se estaba por cosechar entre Valparaíso y O’Higgins, se haya partido”, reveló Valenzuela, “sin considerar otros daños como la caída de fruta y parrones que no soportaron el peso del agua”.
Y subrayó que precisamente el 40% del volumen de las exportaciones anuales de fruta fresca por parte de Chile corresponden a envíos de uva de mesa. “Por lo que estas lluvias pueden generar problemas económicos y de empleo”.
Al igual que Stegmeier, advirtió sobre los “daños en carozos de la zona central como las ciruelas y los duraznos conserveros de exportación, como también, de los arándanos por cosechar de Ñuble hacia el sur.
De ahí que el máximo representante de Fedefruta también que este desastre climático y sus efectos en la fruticultura, “deben ser vistos como un tema país a través de soluciones rápidas, como la adaptación del Fogape 2”.
El seremi de Agricultura del Biobío, destacó la parte positiva. “ Que las lluvias logran atenuar la ocurrencia de incendios forestales y que así mismo se ha permitido disminuir el déficit hídrico en algunas zonas de la Región”.
Cerró diciendo que los servicios seguirán evaluando y monitoreando los efectos del sistema frontal.