Que no paren los abrazos: El Vial ganó al último minuto y jugará partido de definición por el ascenso con Iberia

10 de Octubre 2026 | Publicado por: Maximiliano Koch
Fotografía: Jaime Salazar Durán

El “Inmortal” empataba 1-1 contra Gasparín pero un gol al cierre del cotejo cambió la historia.

Es un lindo día para ser fanático de Arturo Fernández Vial. Se dice fanático porque, ser “solamente hincha”, es quedarse corto para la montaña de emociones que significó la victoria del cuadro aurinegro por 2-1 sobre Gasparín en el Estadio Ester Roa Rebolledo.

Ante su gente, el cuadro de José Zapata tenía que demostrar que quieren pelear cosas grandes. El cotejo estuvo marcado por el empuje de Vial, que saltó a la cancha sabiendo que hoy era “ganar o morir”. El cuadro del “Almirante” lo buscó por todos lados hasta que apareció la figura de Ramiro Pavez. El “killer” batió en mano a mano al portero rival para abrir la cuenta al minuto 45, desatando la euforia de la “Sangre Obrera” que acudió en masa a apoyar a sus colores.

En el segundo tiempo, Vial tenía la obligación de, cuanto menos, mantener la ventaja (o, en el mejor de los casos, estirarla) para no pasar zozobras ante Gasparín. El nerviosismo se tomaba las graderías del coloso deportivo más grande de regiones y a más de un forofo se le debe haber venido a la mente algún partido en el que el Aurinegro, por no saber cerrarlo, enredó puntos que parecían ganados.


Hasta que el miedo se hizo total realidad. Al minuto 85, Amigo empató las cosas para Gasparín.

Sin embargo, fiel a la historia de este club, en Fernández Vial se negaron a bajar los brazos. Haciendo de tripa corazón y echando a hervir la sangre, los últimos 10 minutos iban a ser para morderse hasta los codos.


Pero tenía que ser a la vialina. Con empuje, con garra, con aguante, con sufrimiento, el Ferroviario salió a por todo. Y al minuto 96, el Aurinegro pareció tocar el cielo. Alarcón decretó el 2-1 decisivo con el que el Estadio Ester Roa Rebolledo explotó de algarabía.

Fernández Vial se quedaba con muchísimo más que tres puntos. El triunfo le vale a los de José Zapata la consolidación del partido de definición para ir por la liguilla del ascenso. El rival, nada menos que un coterráneo: en otra cancha del Biobío, Iberia de Los Ángeles derrotó por la cuenta mínima al cuadro de Buenos Aires de Parral y confirmó su presencia en el trascendental partido.


Ahora, solo resta saber dónde y cuándo se jugará la llave. Por el momento, toca celebrar. Y también abrazar el alivio de que si no hay fútbol, este equipo tiene la identidad de la historia del club.