Sofía Alonso: historia de patadas y medallas

25 de Mayo 2026 | Publicado por: Paulo Inostroza
Fotografía: Paulo Inostroza

A los 15 años ha sido campeona sudamericana y panamericana. La oriunda de Hualpén es parte del Team Dodero, cursa el Segundo Medio y sueña con defender a Chile en un mundial.

Comenzó siendo la única niña practicando karate entre hombres. Nunca se sintió distinta, entrenó fuerte y se fue superando día a día. Sofía Alonso tiene 15 años y ya se ha colgado oro a nivel sudamericano y panamericano. El próximo mes competirá en Colombia y será su cuarta salida representando a Chile.

La alumna de Segundo Medio del María Inmaculada comentó que “empecé  en el karate a los 11 años. No tenía amigos ni parientes que lo practicaran. Vi una serie y ahí me motivó el tema de la defensa personal. No recuerdo el nombre, pero era de una chica que se defendía contra unos rusos y me llamó la atención”.

Recuerda esa etapa y cuenta que “cuando les dije a mis papás nunca les pareció raro, me apoyaron y buscaron un club donde meterme. Llegué al Team Dodero un martes y he seguido hasta el día de hoy. Mis papás no son muy deportistas, pero están felices con verme en esto”.


De esos primeros días repasa que “al principio fue extraño porque no sabía nada y era la única mujer del grupo, pero me gustó eso de seguir aprendiendo, superarme. En un momento igual pensé qué hago aquí con puros hombres y en un deporte quizás no tan conocido, pero me fue ayudando a ser más disciplinada y luchar por lo que quiero. Los hombres tienen otra fuerza física, pero entrenar con ellos me ayudó y me hice más fuerte mentalmente”.

Su profesor siempre ha sido Andrés Dodero y sostiene que “el sensei ha sido súper importante, he estado siempre con él y es un apoyo. A veces siento que no puedo más y es un pilar para levantarme”.


Y rememora que “todavía recuerdo mi primera competencia, me tocó en Santiago y fui con mi papá. Estaba muy nerviosa, pero a pesar de eso me sentí apoyada por todos, como que todo el grupo me tenía mucha fe. Perdí esa vez, pero 6-5 y para ser primera vez estuvo bien. Pensé que quizás hasta dónde podía llegar y entreno por eso”.

Camino al oro


El deporte enseña muchas cosas y una que valora es aprender de las derrotas. Sofía expresó que “perder es fuerte. A veces vienes de ganar en un Panamericano y después vas a un Nacional y pierdes. Cuesta entenderlo, te frustra, pero al final son las cosas que te hacen corregir y mejorar. Soy muy detallista, exigente conmigo misma, trato de cambiar lo que no salió bien. Soy así en el karate, en el colegio y mis compañeras lo saben”.

De su rutina, detalló que “entreno 6 veces a la semana y no es tan fácil con los estudios, pero es cosa de organizarse. Eso también me lo enseñó el karate y Primero Medio lo saqué con un 6,6”.


De sus logros, precisa que “he ido al Sudamericano, Panamericano y me ha ido bien. Estuve en Paraguay, Brasil y Bolivia y siempre me traigo algo. Es porque me gusta. Es bonito porque he conocido más personas, otras realidades, culturas diferentes. Además que representar a tu bandera, llevar los colores de Chile es algo de lo que me siento orgullosa”.

Tiene bronce y oro panamericano, además de oro y plata sudamericano en categoría cadete, menos 54 kilos.


Entrando a la acción, siente que “al combatir me encuentro súper versátil, puedo hacer pierna, barrido, puño y es porque acá me han dado herramientas. Mis amigas me siguen mucho y es lindo. Tenemos una prueba, les cuento que compito el fin de semana y me preguntan cuándo es y qué onda”.

Cuando le preguntan por sus sueños, sus ojos brillan y confiesa que “me gustaría llegar a ser campeona mundial, estar en unos Juegos, representar siempre a Chile y dar lo mejor de mí. En el club hay muy buen nivel, el dojo tiene 11 representantes en el Sudamericano y juntos nos vamos superando todos”.


No concibe su vida sin el karate y afirma que “el deporte es una instancia muy linda. Yo hago esto porque me gusta y nunca me imaginé en el Alto Rendimiento, pero aquí he aprendido muchas cosas, muchos valores como persona. A ser mejor cada día. A los niños y a todos les diría que lo intenten, que no se queden con la duda de cómo sería. Se ve como un sacrificio, pero más que eso es un lugar donde disfrutas mucho”.