Amanda Araneda: 4 oros en Brasil y una gran mochila de sueños
13 de Abril 2026 | Publicado por: Paulo Inostroza
Joven figura del remo logró una hazaña pocas veces vista, ganando en todas las pruebas donde participó en Porto Alegre. Empezó en el patín carrera hasta que entró al CD Inger y no paró de crecer.
Chile se tituló campeón sudamericano de remo a nivel juvenil y Sub 23 con varios nombres penquistas en sus filas. Uno que sobresale es el de Amanda Araneda, que a sus 17 años logró 4 medallas de oro. Cursa Cuarto Medio y piensa en su futuro, pero siempre cerca del agua. Ahí es donde se siente mejor. Donde nadie la puede alcanzar.
Echando la memoria atrás cuenta que “de chica hice mucho patín carrera y pasé un poco por atletismo y básquetbol. Mi papá conocía al entrenador Carlos (Alarcón) y él invitó a mi hermano al remo, pero como yo quería hacer lo mismo que mi hermano también fui, con 7 años, y ahí partió todo”.
La integrante del Polo Promesas Chile de Remo segura que “siempre me gustó el agua, nadar, pero era distinto esto de estar ahí arriba de algo. Además de la naturaleza y el entorno, todo me atrapó”.
Precisa que “siempre he estado en el CD Inger. Con el profe Simón, Carlos Alarcón, que siempre ha estado, antes tuve a Francisco Ruiz más todo lo que hacen los preparadores físicos, el Maxi, la Ignacia, la Fran… Todos han sido importantes”.
De su disciplina, apunta que “hay que ser muy perseverante porque, como en todo deporte, las cosas no llegan rápido y hay que creer que cada entrenamiento te suma y en algún momento vas a ver los resultados. Acá se entrena con lluvia, temprano, mis amigos me dicen cómo salen con ese frío. Una está acostumbrada, es bacán”.
Viaje dorado
Entrena y compite, pero también tiene que llegar a dar pruebas al colegio y señala que “todo es compatible y hay que saber organizarse. Claro que en las tardes llego muerta, después de entrenar tomas un cuaderno y dan más ganas de acostarse, pero hay que hacerlo”.
Repasando algunos hitos de este camino, contó que “a los 14 años, en Infantil, comencé a representar a la Región. Siempre fui pasito a pasito, cumpliendo metas y eso te va confirmando que vas por buen camino”.
Y un día llegó ese llamado que parecía irreal. “A los 8 años ya soñaba con entrar a la selección y la primera vez que me llamaron fue a los 15 y fue lo máximo. Y eso que ni siquiera iba a competir algo, era solo entrenar al CEO. Para mí era estar cerca de las que competían, me sentí por primera vez al lado de ellos”.
Ha competido en Paraguay y ahora en Porto Alegre, donde ganaron todo. “Fue bien loco lo de Brasil. Fueron dos días y competí en cuatro pruebas, que es harto. Todos me felicitaban: Amandita, qué orgullo. Carlos me decía que probablemente nadie más lo ha hecho, traer tantas medallas. Ahí uno se da cuenta de lo importante que fue”.
De su futuro, advierte que “me proyecto en grande, ir a los Juegos Olímpicos y no solo ir, viajar para competir. A nivel internacional lo más próximo es el Mundial de Bulgaria (Plovdiv), entre junio y agosto. Para los mundiales son pocos cupos y para Juveniles son solo 4 entre hombres y mujeres, así que hay que pelearla”.
Nervios de madre
Su mamá, Carlas Torres, ha estado siempre y expresó que “nunca hemos visto el deporte como un sacrificio. Como papás hay que llevarla a entrenar a las 6 de la mañana, después al colegio. Prefiero levantarme a las 5 para llevarla a hacer deporte, que estar a las 3 afuera de una discoteque sin saber si salen o no salen. La adolescencia no es fácil y ella ya tiene un orden, una disciplina y sus intereses más claros”.
También hay días donde no se gana y de eso repara que “hablamos harto con ella, pero más que eso la dejamos que se exprese cuando hay frustraciones y que entienda que los procesos son lentos, que no hay que decaer y tirar para arriba. Los logros van a llegar. Ha habido lágrimas también, pero siempre hemos estado como familia”.
¿Y cómo vivió lo de Porto Alegre? “No me sorprendió porque el año pasado le fue muy bien y tuvo dos oros panamericanos, pero la emoción y la guata apretada está siempre. A mí me cuesta mucho verla competir y me emocionó mucho todo lo que pasó”.