Martín no conoce límites: la sonrisa al estar cerca del cielo
08 de Febrero 2026 | Publicado por: Paulo Inostroza
Penquista practica rugby, hockey césped y natación, entre otros deportes, y hace poco hizo noticia en el montañismo mundial: batió récord de altura para una persona con síndrome de down.
Tiene solo 22 años y mucha historia que contar. Martín Plaza de los Reyes Au es un joven penquista que nunca se ha sentido distinto. Muy pequeño se fue con su familia a Santiago descubrió que tenía habilidades para el deporte y no paró más. Hoy es récord mundial de montañismo y tiene muchos sueños por subir.
Su papá, Óscar, cuenta que “el 2019 empezó con el rugby, cuando partió la Fundación Tarucas. Fuimos a San Juan, después llegó la pandemia y el 2022 jugaron en Irlanda. El 2025 les tocó Mundial en Pamplona y en paralelo se animó con el hockey césped, que es lo que yo también jugaba. Ahí fue al Latinomaericano de Asunción 2024 como abanderado de la delegación de 80 atletas. Ha participado en esquí, natación… De todo”.
Al respecto, señala que “el deporte ha sido esencial en su vida. Martín es coordinado y en su colegio, que era uno común y corriente, jugaban fútbol en el recreo y siempre pudo ser uno más. Ese estar de tú a tú con los compañeros y no en una esquina escondido fue su mejor integración. Nunca se sintió el distinto”.
¿Y cómo se dio lo de los 5.424 metros de altura? “un día alguien de Tarucas, Vicente, nos contó que había subido El Plomo algunas veces y propuso que Martín subiera. Le dijimos a Martín si se animaba, que sería el primero en hacerlo y que era difícil. Él siempre tiene esa actitud de ‘ya, vamos’… No sabía en lo que se metía”.
Su mamá María Cristina Au es la otra persona que lo impulsa a ir a todas. Dos padres que no les cabe el orgullo en el cuerpo.
Nunca rendirse
Óscar cuenta que “sobre los 4 mil metros, ir a buscar un bidón de agua ya es complicado, más de 5 mil avanzas un paso al lado de otro, medio paso por vez. De hecho, lo intentamos hace un año y no pudimos. Fuimos de Valle Nevado al Campamento Federación, a 4.100 metros el primer día. Descansamos ahí el segundo y el tercero atacamos la cumbre. Subimos hasta Agostini, 4.700 metros, y ahí Martín dijo que no podía más”.
Pero también aseguró que lo intentaría otra vez. “Este año planificamos distinto y contamos con el apoyo del Ejército, que fue fundamental. Nos dieron mucha seguridad. Nos dijeron: somos capaces de despejar una cancha de aterrizaje de helicóptero donde sea. Este año caminamos el segundo día de Fundación a Agostini para dormir ahí. Con ese recorrido ya hecho, salimos a las 3 de la mañana y llegamos a las 9 a la cima”.
Relata que “en nuestra cordada éramos 7 de la Fundación Tarucas, con un médico traumatólogo y 4 personas del Ejército. En paralelo iban 6 funcionarios del Ejército en la cordada de apoyo”.
¿Y cómo fue llegar a la cima? El padre de Martín expresó que “arriba hablas poco, la boca está medio dormida, pero nos abrazábamos todos con lágrimas en los ojos. Nos quebramos. Abrazos con los militares, que igual son tipos que uno cree duros, con los ojos húmedos”.
Su hijo estaba ahí, mirando el mundo sin obstáculos, solo viento en su cara. “Nos sacamos fotos y disfrutamos un paisaje que es una maravilla, de ahí se ve todo y nada te tapa. Había otros andinistas, vieron a Martín y se sacaban fotos con él. Fue todo muy bonito”.
Pega nueva
Y el deporte lo sigue premiando. “Hizo un diplomado en la Andrés Bello, donde les enseñan a trabajar y eligió el deporte. Hoy trabaja como ayudante en el diplomado. Además, es entrenador de los Tarucas chicos.. Así es lo mucho que le ha dado el deporte”.
Es un agradecido de Tarucas, lo considera su casa. Óscar repasó que “la fundación va para los 7 años, partió con rugby, se fue ampliando y hoy tiene hockey, trekking, escalada, karate, patinaje, ciclismo y quieren agregar básquetbol. Partió con 6 niños y hoy son 300 muchachos”.
Agrega que “en la Tarucasa hay de todo, conversan, hacen deporte, escuchan música y es su espacio de confianza. A veces viajan solos, con los capacitadores… Lo pasan bien y hacen lo mismo que cualquier cabro de 22 años. Hay empresas grandes que creen en ellos, Colbún pidió a Martín dar una charla y eso también es valioso, compartir estas historias”.
Martín también quiso contar sus impresiones y expresó que “para mí fue una emoción muy grande. Era la segunda vez que lo intentaba y ahora sí pudimos llegar. El deporte me ha ayudado para mejorar en la salud, estar mejor y es una de las cosas que me hace feliz. Por eso trato de hacer de todo. Soy de Concepción y ahí conocí varias partes, ahí he compartido con la familia”.