Proyecto “Lo personal es político” presenta tercera edición con nueva instalación sonora y visual

07 de Octubre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida | Lo personal es político

Encabezado por la dramaturga penquista Ingrid Fierro Torres, la iniciativa articula escritura, voz e imagen de 10 autoras de la Región, quienes plasmaron a través de monólogos experiencias en torno al duelo, violencia, deseo, precariedad, migración y vínculos afectivos. Hoy se inagura a las 18.00 horas en el hall de Teatro Biobío y estará montada hasta el 10 de noviembre.

Diez autoras del Biobío presentarán sus monólogos a través de una propuesta que articula escritura, voz e imagen, abordando experiencias vinculadas al duelo, la violencia, el deseo, la maternidad, la precariedad, la migración y los vínculos afectivos. Se trata del proyecto “Lo personal es político”, cuya instalación que es el resultado de un laboratorio facilitado por la dramaturga Ingrid Fierro Torres, y que será inaugurada este 7 de octubre -18.00 horas- en el hall de Teatro Biobío.

“Después de estos meses de trabajo, me quedo con la profundidad y honestidad con que cada autora se atrevió a mirar su propia historia y transformarla en un monólogo. Lo más significativo ha sido ver cómo esas experiencias encontraron una voz propia y hoy pueden ser compartidas con otras personas”, afirmó Fierro.
Palabras a las que sumó que “estos diez monólogos nos recuerdan que nuestras historias también hablan del mundo que habitamos y de aquello que podemos transformar”.


La exposición corresponde al cierre del laboratorio de escritura de monólogos, financiado por el Fondo del Libro y la Lectura 2026 y desarrollado entre abril y octubre de este año. El proceso contempló la escritura y revisión de los monólogos, asesoría vocal, grabación y edición sonora, además del diseño gráfico y los retratos fotográficos que forman parte de la instalación. Participaron también Francisco Cancino, en asesoría vocal; Cristian Reinas, en grabación y edición sonora; Lorena González, en diseño gráfico y retratos fotográficos; y María José González, en gestión de prensa y redes sociales.

A partir de sus propias experiencias, cada participante desarrolló un monólogo que aborda distintas dimensiones de la vida personal y colectiva. Así, en detalle Marta Muñoz interroga la autoridad de los diagnósticos y las instituciones al momento de nombrar el dolor; Nara Silva aborda la precariedad, el cansancio y las preguntas en torno a la vida y la muerte; Catalina Ulloa explora el deseo lésbico frente a la mirada familiar y religiosa y el clóset como espacio de protección; mientras Valentina Briceño aborda la violencia, la maternidad y la supervivencia.


De afectos y pérdida

La muestra también reúne experiencias vinculadas a la pérdida y los afectos. En esta línea, Vanessa Rodríguez aborda el duelo por una amistad quebrada y el lugar de la rabia después de esa pérdida; Francisca Aravena utiliza la figura de una mujer-polilla para explorar la memoria, la herencia y las repeticiones familiares; Ángela Chandía cruza migración y regreso desde el vínculo con un niño al que crió durante años, interrogando la legitimidad del afecto y el derecho a recordar; y Karen Mieres lleva el humor y sus experiencias sexoafectivas hacia una reflexión sobre los límites, el consentimiento y las violencias que pueden confundirse con amor, química o intensidad.


Completan esta edición Ángela Rivas, quien parte del vínculo con su perro anciano para abordar el duelo anticipado y la dificultad de abrir espacio a nuevos afectos cuando ese vínculo fue también refugio frente a la violencia; y Valentina Fariñé, que utiliza la cámara de una self tape para explorar las exigencias de la industria, la familia y su propia mirada, preguntándose cuánto de sí misma ha moldeado para resultar elegible.