Vivir con el miedo a la lluvia: el crudo relato de las personas mayores que viven en el Parque Central

29 de Octubre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Isidoro Valenzuela | Diario Concepción

Vecinos relatan el impacto mental, físico y material que enfrentan en cada jornada de precipitaciones ante la falta de soluciones definitivas.

Por Enrique Zamora Godoy

Tal y como ellos mismos describen, son pocas las palabras que podrían explicar la complicada situación que enfrentan distintos vecinos de la tercera edad del sector de Parque Central, en Hualpén. Inundaciones de sus hogares, pérdidas materiales, angustia, estrés e inclusive daños físicos son parte de las vivencias que los residentes deben experimentar en días de lluvia.

Este escenario cobra mayor relevancia a partir del reciente fallecimiento de Gabriela Sanhueza, vecina del sector, quien durante muchos años soportó el ingreso de agua a su hogar en jornadas de precipitaciones. Su deceso se produjo tras un accidente cerebrovascular (ACV) vinculado a episodios de angustia y temor producto del estado de su casa, de acuerdo con sus más cercanos.



Este episodio, a su vez, presenta una arista de la cual poco se ha hablado: ¿qué ocurre con los demás adultos mayores de Parque Central?

Relatos que impactan


Tras años de compartir con Gabriela, en el barrio se terminó formando un fuerte vínculo entre los vecinos, similar al de una familia. El sentimiento de hermandad que existió entre Mario Melo y Gabriela era inquebrantable.

Con profundo pesar, Mario, residente desde hace años en el sector, explicó que la muerte de su vecina se produjo a causa del constante estrés que enfrentaba en cada época de precipitaciones.


“Era mi vecina, amiga y hermana. La considerábamos porque ella siempre estaba solita. Todo ocurrió debido a la misma desesperación de auxilio”, indicó Melo.

La tercera edad debiera ser sinónimo de descanso; no obstante, esto estaría lejos de ocurrir en la vida de Mario. Al respecto, explicó que no siente dignidad en su modo de vida actual, dado que las inundaciones le han generado un grave perjuicio en todos los sentidos posibles.


“Somos adultos mayores ya jubilados. Queremos vivir dignamente los años que nos quedan de vida y poder disfrutar con nuestros nietos (…). Yo trato de salir de todo esto para poder disfrutar de los familiares que tengo. Eso es lo que yo quiero. No quiero que me pase lo mismo que a mi vecina por culpa de las inundaciones”, enfatizó Melo.

Mario indicó sentirse consternado por la falta de respuestas por parte de las autoridades. “No sé qué están esperando, ¿que se muera otra persona de la tercera edad? (…). Lo único que les pido es que nos ayuden y nos solucionen luego esta situación”, concluyó este vecino, quien ha debido enfrentar esta problemática por más de 15 años.


“Ya no estoy para esto”

El estrés y la angustia son compartidos por la comunidad vecinal de Parque Central. “Yo tengo 77 años y ya no estoy para esto”, comenzó María Luisa Urrutia Sepúlveda, residente del sector y adulta mayor, quien relató el dolor de ver su vivienda inundada con cada temporal. No obstante, afirmó que no se rendirá: “¿Qué más puedo hacer? Tengo que salir adelante mientras pueda”.


“Es horrible para mí. Estoy solita y eso es peor. Además, Gabriela falleció por la desesperación de las lluvias. Ahora, yo que vivo en una situación bastante similar, imagínese. Así que espero que prontamente nos ayuden”, indicó María.

A ello sumó que, producto de las anegaciones e intensas precipitaciones, ha perdido gran parte de los muebles de su casa, algo que, según sus palabras, “no me lo van a arreglar”.


“Ahora estoy pintando mi casita para poder sacar esta humedad”, detalló Urrutia. Finalizó señalando que su preocupación es diaria, pues su mente solo piensa en si mañana volverá a llover y en qué condiciones despertará su vivienda, ya que “estoy sola”.

El impacto físico y mental


“No podemos ni dormir tranquilos porque estamos pendientes de si sube el agua”, comenzó su relato otra vecina de la tercera edad del sector: Celinda Valenzuela, residente de Parque Central desde hace años.

Para ella, un cielo nublado es sinónimo de volver a la pesadilla que vive desde hace años: el agua dentro de su vivienda. El perjuicio no es solo mental, ya que Valenzuela detalló que ha sufrido reiteradas pérdidas de “alimentos y muebles”.


A ello se suma el daño físico. Celinda profundizó en una situación puntual que vivió en el invierno del año pasado, cuando sufrió la fractura de uno de sus brazos al tropezarse con una tabla ubicada en la entrada de su casa, la cual utilizaba como medida de autogestión para impedir el paso del agua.

En la actualidad, la situación no ha cambiado. En su mano derecha lleva un parche que cubre una herida que sufrió intentando evitar que su hogar se anegara con las precipitaciones del jueves de la semana pasada.


“Me accidenté por ayudar a mi marido a sacar el agua del patio. Me caí y, como tengo alambre de púas en mi hogar, me pasé a herir parte de mi mano”, concluyó Valenzuela.