Concesiones mineras en la provincia de Concepción: Santa Juana, Florida, Tomé y Hualqui lideran registro
21 de Octubre 2026 | Publicado por: Montserrat Serra Cárdenas
Desde la Seremi de Minería explican los alcances legales de estas inscripciones, mientras desde la academia advierten sobre los desafíos ambientales de una eventual explotación.
Santa Juana, Florida y Tomé son las comunas de la Provincia de Concepción que lideran la lista sobre comunas con más concesiones mineras, de acuerdo con los datos recopilados en el Catastro de Concesiones Mineras del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
Santa Juana tiene 105 distribuidas entre 23 de explotación y 82 de exploración. Le sigue Florida, con 101 derechos, de los cuales cinco corresponden a explotación y 96 a exploración. Tomé ocupa el tercer lugar, con 97 concesiones, de las cuales cinco son de explotación y 92 de exploración.
Mientras tanto, en Hualqui se contabilizan 66 concesiones, todas de exploración. Penco registra 63, con 39 de explotación y 24 de exploración, mientras que Concepción suma 45, distribuidas entre 19 de explotación y 26 de exploración.
Coronel presenta 36 concesiones, de las cuales 16 corresponden a explotación y 20 a exploración. San Pedro de la Paz registra 14, con 13 de explotación y una de exploración.
En las demás comunas consideradas, Talcahuano suma siete concesiones, seis de explotación y una de exploración. Chiguayante cuenta con seis, cinco de explotación y una de exploración. Hualpén suma tres, todas de explotación, y Lota registra dos, también de explotación.
En conjunto, estas 12 comunas reúnen 545 concesiones mineras, 136 de explotación y 409 de exploración. Mientras Santa Juana, Florida, Tomé y Hualqui presentan una marcada predominancia de concesiones de exploración, en Penco y San Pedro de la Paz se observa una mayor proporción de derechos de explotación.
Concesiones y planificación del territorio
En Hualqui, el alcalde Ricardo Fuentes señaló que la información municipal sobre las concesiones mineras proviene de los antecedentes publicados en el Diario Oficial y del visor de concesiones mineras de Sernageomin.
Respecto de su distribución territorial, Fuentes identificó una franja de norte a sur en el sector oriental de Hualqui. También señaló la presencia de solicitudes de concesiones hacia el norte, en sectores colindantes con el Parque Nacional Nonguén, y en dirección al río Biobío.
Para el jefe comunal, la discusión no puede limitarse a la existencia de concesiones individuales, sino que debe considerar las posibles implicancias de una actividad industrial minera en una zona metropolitana donde las comunas y sus sistemas naturales mantienen una estrecha conexión.
También apuntó a las limitaciones institucionales que enfrenta el municipio para intervenir en esta materia. Fuentes agregó que la región todavía no cuenta con un Plan Regional de Ordenamiento Territorial (PROT) y que el Plan Regulador Metropolitano de Concepción (PRMC) se encuentra en un proceso de actualización que, según indicó, se ha extendido por más de una década.
Por otro lado, el seremi de Minería del Biobío, Daniel Escobar, sostuvo que contar con una concesión no significa necesariamente que se desarrollarán actividades de exploración y, menos aún, que se instalará una faena de explotación.
Según explicó, las concesiones de exploración permiten realizar actividades destinadas a identificar recursos minerales, como la toma de muestras y los sondajes para su posterior análisis en laboratorio.
Escobar señaló que parte de las inquietudes manifestadas por vecinos de Hualqui se relaciona con la representación de las concesiones en mapas, cuyos polígonos pueden incluir viviendas, plantaciones y otros terrenos utilizados por las comunidades.
A raíz de estas preocupaciones, indicó que la Seremi ha realizado reuniones con juntas de vecinos rurales de la comuna y ha recibido a representantes de su Unión Comunal para explicar los alcances legales de estos derechos.
Respecto del interés por las tierras raras, Escobar lo vinculó con la demanda asociada al desarrollo tecnológico, la electromovilidad, la robótica y las energías limpias. Además, planteó que los depósitos de arcillas iónicas presentes en Chile tienen características distintas de los yacimientos de roca que predominan en otras experiencias internacionales.
Según explicó, la extracción desde roca puede involucrar tronaduras, molienda y procesos químicos de mayor intensidad, mientras que los depósitos de arcillas permiten plantear métodos diferentes. En el caso que describió para Chile, el proceso considerado utiliza sulfato de amonio para separar los elementos de interés.
El seremi sostuvo que esta diferencia es importante al analizar los antecedentes internacionales, pues, a su juicio, parte de las preocupaciones se basa en experiencias de extracción desde roca, que no serían directamente equivalentes a las características de los depósitos de arcillas iónicas.
Interés minero en la región
El geólogo Mauricio Espinoza, académico del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Concepción, explicó que el interés por los depósitos de tierras raras en la Cordillera de la Costa se relaciona con procesos geológicos que comenzaron hace más de 300 millones de años, cuando se formaron las rocas graníticas del denominado Batolito Costero.
Estas rocas contienen concentraciones moderadas de elementos de tierras raras. Posteriormente, millones de años de descomposición química bajo condiciones de clima húmedo permitieron la formación de depósitos de arcillas iónicas, donde estos elementos quedan adheridos a la superficie de los minerales arcillosos.
A este potencial geológico se suma la demanda internacional. Elementos como el neodimio, el disprosio y el iterbio se utilizan en diversas aplicaciones electrónicas y eléctricas, incluidos motores eléctricos y drones. Según Espinoza, la concentración del mercado de tierras raras en China ha impulsado a distintos países a buscar fuentes alternativas de suministro.
Entre los principales impactos potenciales, Espinoza identificó la remoción de la capa orgánica del suelo, la posible contaminación de aguas superficiales y subterráneas por los reactivos utilizados en la extracción y las alteraciones en la estabilidad de las laderas.
Como antecedente, mencionó la experiencia de China, donde se han documentado problemas ambientales asociados a la extracción de tierras raras desde depósitos de arcillas iónicas. No obstante, estos antecedentes deben considerarse al evaluar los riesgos de cada proyecto, sin asumir que los mismos impactos ocurrirán necesariamente en el Biobío.
Por ello, el académico planteó la necesidad de contar con líneas de base sólidas de agua, suelos y biodiversidad antes de cualquier intervención, además de estudiar experiencias internacionales y evaluar las medidas de prevención, mitigación y recuperación propuestas.