SAG fiscaliza vivero exclusivo de copihues en Tomé y destaca labor de preservación
26 de Agosto 2026 | Publicado por: Equipo Digital
La fiscalización busca verificar el cumplimiento de la normativa vigente, resguardar la sanidad de la flor nacional frente a posibles plagas y reforzar la importancia de que estos establecimientos operen formalmente.
En la previa de Fiestas Patrias y con el objetivo de verificar el cumplimiento de la normativa vigente y resguardar la sanidad y trazabilidad del material vegetal, funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) del Biobío fiscalizaron el Vivero de Copihues Agua Tendida, recinto ubicado en el sector Rafael, comuna de Tomé.
Durante el operativo, los equipos del SAG revisaron las condiciones de funcionamiento del establecimiento, el estricto cumplimiento de los requisitos asociados a su inscripción y los estándares sanitarios aplicados durante todo el proceso productivo de las plantas.
El jefe de la oficina SAG Concepción, Juan Pablo Becerra, destacó la importancia de estas inspecciones preventivas.
“Hoy hemos constatado el cumplimiento de la normativa vigente en este vivero de nuestra flor nacional, el copihue, donde vemos el esfuerzo de la propietaria por la preservación de esta especie nacional.”, señaló la autoridad.
El recinto inspeccionado pertenece a Alejandra Retamal, quien valoró el acompañamiento de la institución.
Según indicó la propietaria, “nosotros nos preocupamos solamente de reproducir y vender nuestra flor nacional, que es el copihue. Nosotros estamos establecidos desde 2018, con autorización del SAG, con quienes tenemos permanente comunicación”.
Normativa y prevención de plagas
De acuerdo con los registros del SAG, a la fecha existen 195 viveros inscritos en la Región del Biobío (124 en la provincia de Biobío, 38 en Arauco y 33 en Concepción). A estos se suman 106 depósitos de plantas donde se almacenan y comercializan ejemplares terminados.
Para operar formalmente, estos recintos deben cumplir con exigencias estrictas, como acreditar el origen del material vegetal y presentar análisis de suelo o sustratos.
La finalidad es asegurar la venta de plantas sanas y prevenir la dispersión de plagas reglamentadas bajo control obligatorio, tales como el Fusarium circinatum (en pinos), el Plum pox virus (en carozos) y la Pseudomonas syringae pv. actinidiae (en kiwis).