Deshumidificadores en el hogar: ¿Realmente funcionan para combatir la humedad en invierno?

13 de Agosto 2026 | Publicado por: Matías Del Río
Fotografía: Archivo

Con la llegada del invierno, las precipitaciones y las bajas temperaturas, aumenta significativamente la humedad al interior de las viviendas. Este escenario propicia el ambiente ideal para la proliferación de hongos, lo que puede desencadenar enfermedades respiratorias y problemas de salud. Frente a esta problemática, el mercado tecnológico ofrece distintas alternativas, siendo los deshumidificadores una de las más populares. Sin embargo, surge la interrogante sobre su verdadera efectividad y mecanismo de acción.


En palabras simples, estos aparatos cuentan con un sistema de refrigeración y funcionan de manera similar a un refrigerador convencional. Adelqui Fissore, profesor de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Concepción, explica que lo que hacen estos equipos es tomar el aire del ambiente y enfriarlo. Es durante este proceso térmico que parte del vapor de agua presente se condensa, logrando así secar el aire. Posteriormente, el dispositivo vuelve a calentar ese mismo aire para inyectarlo a la habitación a un par de grados por sobre la temperatura a la que lo tomó.

La inversión: modelos y efectividad


El mercado actual ofrece una amplia gama de tamaños y precios que prometen disminuir la humedad del hogar, pero la efectividad varía drásticamente según la tecnología empleada. Al respecto, el académico es tajante al señalar que “los modelos pequeños y de bajo costo son ineficaces para espacios grandes, aportando casi nada al ambiente y limitando su utilidad, en el mejor de los casos, al interior de un ropero”.

Para que un deshumidificador logre un impacto real en una casa o en una habitación, debe tratarse de un equipo que cuente con un compresor. El mismo docente explica que “debido a estas características técnicas, los aparatos que realmente sirven superan la barrera de los $200.000, convirtiéndose en una inversión a largo plazo. En condiciones normales, uno de estos equipos de mayor envergadura puede extraer alrededor de dos litros de agua por día”.


Seguridad eléctrica y certificación

A la hora de adquirir uno de estos equipos, la seguridad es un factor primordial. El director regional de SEC Biobío, Manuel Cartagena, aclara que estos productos están autorizados para ser comercializados en el país “siempre y cuando se encuentren debidamente certificados por organismos y laboratorios autorizados”.



En la práctica, esto significa que el artículo debe contar obligatoriamente con su Sello SEC y su código QR a la vista, el cual permite a los usuarios escanearlo con cualquier celular para acceder a la información de origen y fecha de certificación del artefacto. En cuanto a la eficiencia energética, la autoridad regional precisó que los deshumidificadores “no tienen obligación de contar con este etiquetado”.

Respecto a si es seguro mantenerlos encendidos durante todo el día, Cartagena asegura que, si están certificados, no debieran presentar riesgos de electrocución ni de incendios ante un uso intensivo, dado que “son sometidos a exigentes pruebas de validación”. Pese a ello, el director regional recalcó que el uso de estos artefactos debe realizarse siguiendo estrictamente las instrucciones del fabricante, cuidando de no sobrecargar los circuitos y conectándolos preferentemente a la red fija domiciliaria, evitando por completo el uso de alargadores.


Prevención y la barrera del costo energético

Pese a la utilidad técnica de estos aparatos, la recomendación experta es que el uso de un deshumidificador debe ser considerado como el último recurso o el paso final de la solución. Antes de realizar esta inversión, es fundamental corregir hábitos cotidianos que generan humedad en interiores, como desechar completamente la práctica de secar ropa al interior de la casa y evitar el uso de estufas de combustión a llama abierta, priorizando en su lugar una ventilación inteligente de los espacios.


No obstante, llevar a cabo estas recomendaciones no siempre es una tarea sencilla. En la realidad cotidiana, no todas las familias pueden recurrir de manera exclusiva al uso de calefactores eléctricos debido a los altos costos asociados al consumo de energía. De igual forma, para evitar colgar las prendas al interior del hogar en pleno invierno, se requiere la utilización de otros aparatos, como las secadoras eléctricas, lo que inevitablemente significa un gasto económico adicional que complejiza el combate integral contra la humedad intradomiciliaria.