“Será nuestro último invierno”: Vecinos de Mirador del Pacífico esperan subsidios para dejar departamentos
12 de Agosto 2026 | Publicado por: Bruno Rozas Hinayado
Las familias aguardan más de 144 soluciones de arriendo para deshabitar el lugar y dar paso a la demolición de los edificios.
“Ya no dan para más”. Así resume Luisa Pedreros, presidenta del Comité de Damnificados Mi Sueño y del Lote 6 del conjunto Mirador del Pacífico de Talcahuano, el estado actual de los departamentos donde decenas de familias enfrentan su último invierno antes de una eventual demolición.
La dirigenta sostiene que los resultados de los estudios realizados en el lugar determinaron que el Lote 6 deberá ser destruido y que ahora los vecinos están a la espera de las resoluciones que permitan concretar los subsidios anunciados para las familias.
La misma expectativa existe en el Lote 8, donde los residentes llevan años conviviendo con humedad, filtraciones y problemas que reaparecen pese a las reparaciones efectuadas en estas instalaciones entregadas tras el terremoto de 2010.
El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) definió la demolición de ambos lotes debido a las condiciones estructurales y de suelo existentes en el sector.
Ahora, la primera tarea será sacar a las familias de los departamentos. Desde el Serviu Biobío informaron que durante las próximas semanas se entregarán más de 144 subsidios de arriendo a los propietarios de los lotes 6 y 8.
El último invierno en el conjunto
Para Pedreros, la salida ya no puede postergarse. Explica que han debido enfrentar nuevamente problemas durante este invierno y que la situación se agravó con los últimos temporales.
En el Lote 6, 32 familias resultaron afectadas por daños en sus viviendas, incluyendo problemas con ventanales y anegamientos.
La dirigenta destaca el apoyo recibido desde la Municipalidad de Talcahuano, que ha entregado insumos a las familias afectadas, entre ellos nailon, colchones y frazadas. También se solicitaron sacos de arena para enfrentar el ingreso de agua a los primeros pisos.
“Nos ha tocado bastante duro, pero estamos felices a pesar de eso, ya que sabemos que tenemos una solución”, afirma Pedreros.
Uno de los principales puntos que todavía resta definir es la fecha exacta en que comenzará la destrucción de los edificios. Antes de eso, los residentes deberán concretar su salida de los departamentos.
Isidoro Valenzuela.
El Serviu explicó que los plazos estarán sujetos al avance de la desocupación y a las etapas técnicas y administrativas del proceso, tal como ocurrió anteriormente con el Lote 7.
La representante del Lote 6 explica que las familias también cuentan con la posibilidad de acceder a un beneficio de 2000 UF, equivalente a cerca de $81 millones, como compensación por las falencias que han afectado a los departamentos.
Esa alternativa permitirá que algunos propietarios puedan optar por adquirir una vivienda y dejar el conjunto antes de que se concrete la nueva solución colectiva.
Una salida entre casas y viviendas usadas
En el Lote 8, la dirigenta Cinthia Fuentealba señala que los vecinos también recibieron con alivio la posibilidad de acceder a una solución habitacional.
En este caso, las familias podrán optar por el subsidio de 2000 UF para adquirir una vivienda usada o esperar el proyecto habitacional proyectado para el sector Los Cipreses.
Fuentealba explica que anteriormente algunos residentes habían recibido subsidios, pero no fueron suficientes para permitir una salida masiva.
La dificultad para encontrar viviendas usadas dentro de los valores disponibles y los costos asociados a determinados proyectos inmobiliarios hicieron que varias familias permanecieran en el conjunto.
“Esos vecinos están muy felices porque siempre quisieron una salida y nunca se pudo lograr“, señala.
Ahora, la dirigenta espera que la resolución que asigna los subsidios a las familias pueda conocerse durante agosto. En el Lote 8 son alrededor de 80 familias las que esperan esa definición, mientras que otras 64 corresponden al Lote 6.
La futura alternativa en Los Cipreses es uno de los proyectos que genera mayor expectativa entre los residentes. En el caso de las familias representadas por Pedreros, el Serviu ya visitó el terreno donde se contempla levantar las viviendas.
La propuesta considera la construcción de casas para los vecinos del Lote 6 en un sector cercano al lugar donde actualmente viven.
Una reconstrucción que arrastra sus propias heridas
El Mirador del Pacífico fue construido después del terremoto de 2010 y llegó a albergar a 1032 familias.
Sin embargo, con el paso de los años comenzaron a aparecer problemas de deterioro, filtraciones y humedad que terminaron convirtiendo al conjunto en uno de los casos más complejos de la reconstrucción habitacional posterior a la catástrofe.
El antecedente más cercano es el Lote 7, que fue demolido en 2023 luego de que sus condiciones fueran consideradas incompatibles con la permanencia de las familias. Ahora serán los lotes 6 y 8 los que seguirán ese camino.
Pedreros recuerda que, pese a las dificultades, las viviendas representaron inicialmente una solución para familias damnificadas. “Nosotros prácticamente somos la reconstrucción que se hizo para el terremoto del 2010; 1032 familias. Sin desconocer eso estamos nosotros. Gracias a eso, nosotros pudimos tener viviendas”, plantea.
Desde el municipio, el alcalde de Talcahuano, Eduardo Saavedra, calificó la decisión como una señal positiva para los residentes, considerando los años de problemas que han enfrentado.
Mencionó específicamente la presencia de hongos, humedad, filtraciones y el deterioro de la calidad de vida de las familias.
A su juicio, lo que corresponde ahora es corregir las deficiencias del conjunto y entregar certezas habitacionales a quienes permanecen allí.
Saavedra planteó que las familias deben contar con una alternativa que les permita vivir dignamente, ya sea mediante un subsidio o incorporándose a un nuevo conjunto habitacional.
La demolición como punto de partida
Desde el Ministerio de Vivienda recalcan que la demolición no constituye el cierre del proceso, sino el inicio de una nueva etapa.
El seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío, Anselmo Villagra, sostuvo que la medida responde al compromiso de la cartera con la seguridad y dignidad de las familias, luego de años en que los residentes debieron enfrentar reparaciones constantes.
Sostuvo que los problemas de suelo y la imposibilidad de continuar realizando reparaciones llevaron a definir la intervención de los lotes 6 y 8.
“Estamos trabajando con las familias para que el proceso de erradicación sea lo menos caótico posible”, afirmó el seremi, agregando que la demolición “en ningún caso constituye un final; al contrario, es el inicio de una transformación urbana necesaria para entregar mayor dignidad a las familias”.