Exigen mayor rigor científico ante una eventual autorización para caza de lobos marinos

06 de Agosto 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Cedida | Núcleo Milenio Invasal UdeC

El debate sobre levantar la veda que protege a los mamíferos llegó hasta autoridades comunales, pescadores artesanales locales, coincidiendo en que cualquier decisión debe sustentarse en estudios actualizados.

Por Constanza Santander Montorfano

La eventual autorización de una caza regulada de lobos marinos, que la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura comenzó a evaluar a fines de julio ante el Congreso por los reclamos del sector pesquero artesanal, generó en el Biobío un llamado transversal a exigir un análisis científico más riguroso antes de modificar la normativa vigente.

Autoridades comunales, dirigentes de pescadores y una investigadora en mastozoología marina coincidieron en que la falta de datos actualizados sobre la población de la especie —el último censo nacional data de 2019— hace necesaria una evaluación técnica que respalde cualquier cambio a la veda extractiva. A ello se suma la preocupación por la seguridad de quienes trabajan en el mar y, en comunas como Cobquecura, el valor turístico que representa la especie para la zona.


Un censo que no está al día

Andrea Cisterna, bióloga, doctora en Oceanografía e investigadora del Centro de Estudios de Mastozoología Marina, cuestionó la premisa de una sobrepoblación: “El último censo nacional, realizado en 2019 por investigadoras de la Universidad de Valparaíso, registró aproximadamente 123 mil lobos marinos en todo el litoral chileno, y los datos históricos desde los años noventa muestran que esa cifra ha fluctuado, pero sin una tendencia clara de crecimiento sostenido”.


A la vez, mencionó que el entorno marino ha cambiado debido a la escasez de peces, la alteración del clima que afecta a los ecosistemas y el cambio de comportamiento que actualmente tiene el lobo marino, el cual se debe a que “aprendió hace tiempo a sacar provecho de las redes de pesca como fuente fácil de alimento“.

La especialista agregó que la última cifra oficial tampoco incorpora un evento sanitario relevante: “En 2022 hubo un brote de influenza aviar que también afectó a mamíferos marinos, y los lobos fueron los más afectados. Estudios recientes desde Argentina muestran que colonias afectadas por ese brote perdieron más de un cuarto de su población”. Por lo tanto, aseguró que probablemente ahora haya menos lobos marinos de los que refleja el censo.


El respaldo técnico que piden los pescadores

Cristian Arancibia, presidente de la Federación Regional de Pescadores Artesanales (Ferepa), planteó que el gremio no busca eliminar a la especie, sino contar con antecedentes sólidos: “No es que queramos una matanza de lobos marinos ni nada por el estilo, pues no es el espíritu de lo que busca la pesca artesanal, pero sí al menos generar un estudio real, serio, técnico, científico y social de los impactos que el lobo marino tiene en la pesca artesanal para poder tomar medidas”, indicó, y reconoció que hasta ahora no existe un catastro concreto de las pérdidas que sufren los pescadores a diario.


La seguridad en el mar

Arancibia agregó que a esa preocupación se suma otro factor: la seguridad de los propios pescadores en el mar. “Hay registros variados de lobos marinos tratando de subirse a embarcaciones para poder comer parte de los recursos capturados, y por sobre todo hoy en día con la aparición de orcas en las costas del Biobío, que cazan periódicamente al lobo marino. En esa desesperación, el lobo marino trata de escapar y lo que encuentra a la mano es una embarcación artesanal, donde tratan de subirse a toda costa, poniendo en riesgo la vida de las tripulaciones“, explicó.


Desde Cobquecura, Palmira Bastías, presidenta del Sindicato de Trabajadores Independientes de la Pesca Artesanal, entregó un testimonio en la misma línea: “En varias ocasiones los lobos más grandes dejan caer su cabeza sobre un bote, lo que hace que le entre agua por el costado y son capaces de darlo vuelta. No lo han volcado, pero en otras partes se sabe que sí han mordido a pescadores“, relató la dirigente, quien también describió el daño diario que sufren las artes de pesca por la interacción con la especie.

Con todo, Bastías enfatizó que el gremio no busca eliminar a los lobos marinos, sino “que se les haga un manejo que les permita seguir existiendo a ellos y también a nosotros como pescadores artesanales”, agregó. Asimismo, manifestó que es importante que quienes no practican la pesca se pongan en los zapatos de quienes sí lo hacen, ya que todos los días su seguridad está en riesgo.



Se requiere diálogo

El alcalde de Talcahuano, Eduardo Saavedra, coincidió en la necesidad de una decisión basada en evidencia: “Entendemos que cualquier medida en torno a este tema debe ser evaluada sobre la base de antecedentes técnicos y científicos, considerando tanto la conservación de la biodiversidad como la realidad del sector pesquero artesanal”, señaló.


Es por eso que el jefe comunal insiste en que hay necesidad de un diálogo “con todos los incumbentes y con la mayor y mejor cantidad de información posible, escuchando a las distintas posiciones y teniendo en vista la seguridad de quienes realizan estas faenas en el mar”, sostuvo.

El lobo como una señal de la pesca


Saúl Lagos, dirigente de la Coordinadora Nacional de Jibieros, apuntó a la escasez de peces como causa de fondo: “Este comportamiento viene porque no tienen su alimento natural. Esa es la verdadera razón de que el lobo tenga este comportamiento hoy en día, porque los bancos de peces que tenían años atrás ya no existen. El lobo es un indicador del estado de las pesquerías“, declaró.

Por lo tanto, dijo que “más que pensar en exterminarlo, en bajar su número, yo le recomendaría a la autoridad pesquera que se hicieran legislaciones que fueran en controlar lo que es la captura de recursos pesqueros en grandes volúmenes“, planteó.


Carolina Echagüe

Un atractivo turístico en Cobquecura


El alcalde de Cobquecura, Jorge Romero, aportó una mirada distinta desde su comuna, donde se ubica el santuario de la naturaleza Roca de la Lobería: “Nosotros tenemos alrededor de 2 mil 500 lobos marinos y por supuesto que estamos en contra de lo que está planteando la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de abrir un espacio o revisar lo que es la veda del lobo que se aplicó desde 1995”, afirmó.

Además, detalló que la población se ha mantenido “permanentemente entre 2 mil y 3 mil lobos marinos”, sin que exista, a su juicio, “una sobrepoblación que vaya creciendo”.


El jefe comunal destacó además el valor turístico que tiene la especie para Cobquecura: “Acá tenemos un atractivo importante gracias a los lobos marinos”, señaló, en referencia a la Roca de la Lobería, y explicó que se trata de un santuario de la naturaleza con el que ha convivido toda su vida, al igual que los pescadores y surfistas de la zona.

No es la primera vez que una propuesta de este tipo genera controversia en el país. En 2011, la Subsecretaría de Pesca elaboró un Plan de Manejo Poblacional del Lobo Marino Común que contemplaba autorizaciones y cuotas de captura de ejemplares, según consignó el Centro Ecoceanos.


La iniciativa derivó en un rechazo ciudadano con la campaña “SOS Lobos Marinos Chile”, y en la presentación de un proyecto de ley impulsado por la entonces diputada Carolina Goic, que buscó modificar la Ley General de Pesca y Acuicultura para prohibir la caza de la especie por su interacción con la actividad pesquera, en sentido contrario al plan que impulsaba el organismo estatal.