Multiamenazas climatológicas desafían el diseño de la infraestructura costera y fluvial del Biobío

22 de Julio 2026 | Publicado por: Hugo Ramos Lagos
Fotografía: Juan Carlos Palma

Los fenómenos simultáneos durante el último temporal pusieron a prueba la construcción de uso público y privado del Gran Concepción. Experto plantea revisar periódicamente los criterios de diseño frente a escenarios cada vez más complejos.

Las intensas lluvias de los últimos días y el inusual comportamiento del mar que afectaron al Biobío pusieron nuevamente a prueba la infraestructura destinada a contener la fuerza del agua.

La coincidencia de ambos fenómenos provocó inundaciones en distintos puntos de la región y volvió a centrar la atención en obras como defensas fluviales, encauzamientos, rompeolas y enrocados, reabriendo la necesidad de revisar los criterios con que se diseñan y su capacidad para responder frente a eventos extremos.

Consultado por Diario Concepción, el ingeniero civil experto en ingeniería hidráulica y académico de la Universidad de Concepción (UdeC), Óscar Link, señaló que el reciente sistema frontal dejó una evaluación positiva de la infraestructura existente, aunque advirtió que ello no exime la necesidad de revisar periódicamente sus criterios de diseño.


“En términos generales, la infraestructura de defensa, tanto costera como fluvial, respondió de manera bastante adecuada”, afirmó.

Sin embargo, explicó que eventos meteorológicos extraordinarios pueden superar las condiciones para las que fueron proyectadas estas obras, por lo que “es pertinente hacer revisiones periódicas de los diseños (…) para eventualmente hacer adaptaciones y que la infraestructura nueva vaya siendo acorde a la realidad que estamos viviendo”.


Aunque para el especialista, la principal enseñanza del episodio no radica únicamente en el desempeño de las obras. A su juicio, el reciente temporal evidenció la necesidad de analizar este tipo de emergencias considerando la ocurrencia simultánea de distintos fenómenos.

“El evento que acabamos de tener en la región es extraordinario, pero está lejos de ser el más grande que hayamos vivido en el último tiempo”, aseguró, recordando que en 2006 los caudales fueron superiores a los registrados este año.


Lo distinto, explicó, fue que “las marejadas fueron capaces de bloquear la desembocadura de algunos ríos y eso generó inundaciones también en las zonas costeras. Esa coincidencia es difícil que ocurra desde el punto de vista probabilístico”.

Dicho escenario responde a un concepto que, según Link, ha cobrado cada vez mayor relevancia en la ingeniería: las multiamenazas. Se trata de evaluar no solo el comportamiento de un río durante una crecida o de una costa frente a una marejada, sino también los efectos que pueden producirse cuando distintos fenómenos extremos coinciden sobre un mismo territorio.


“Desde hace bastantes años se habla de las multiamenazas y estamos tratando de ver cuáles son esas probabilidades, aunque sean más bajas, de que los eventos ocurran en conjunto, cómo serían los daños y anticipar esas situaciones para prevenirlas también mediante el diseño de infraestructura”, explicó.

Infraestructura basada en la naturaleza


La evolución de la ingeniería también ha impulsado nuevas formas de enfrentar estos desafíos. Si durante décadas predominó el uso de enrocados y estructuras de hormigón —conocidas como infraestructura gris—, hoy comienzan a incorporarse alternativas que buscan disminuir el impacto ambiental sin perder capacidad de protección.

“Vale decir que no es lo mismo dejar el sistema natural actuando en forma natural que intervenir con obras de protección prefiriendo usar materiales naturales, ambientalmente más amigables que la infraestructura gris clásica”, comentó Link.


Entre los ejemplos mencionó diques revestidos con vegetación nativa en lugar de taludes completamente protegidos con roca, además del resguardo de hábitats durante la construcción para evitar alterar el funcionamiento de los ecosistemas.

No existe una única solución


La incorporación de este enfoque también modifica la forma en que se proyectan las obras de protección. Para Link, no existe una solución universal capaz de responder a todos los escenarios, ya que cada intervención debe adaptarse a las características del territorio donde será emplazada.

El académico explicó que la elección no depende exclusivamente de la capacidad para contener el agua. También intervienen factores ambientales, sociales, económicos y de ejecución, por lo que la decisión requiere integrar múltiples disciplinas y no solo criterios de ingeniería hidráulica.


“Las soluciones obedecen a una diversidad de criterios que incorporan la complejidad de la problemática. Esto no se trata solamente de evitar damnificados; está inserto en sistemas ecológicos que son sensibles y, por lo tanto, las soluciones tienen que tomar también esa dimensión ambiental, además de la propia de la ciudad y de las personas”, dijo.

A ello se suma la necesidad de ejecutar las obras dentro de plazos compatibles con la urgencia que generan este tipo de amenazas. “No podemos esperar 15 o 20 años para materializar este tipo de obras; las soluciones se requieren con prontitud”, sostuvo.


Asimismo, añadió que el diseño de estas intervenciones debe surgir del trabajo conjunto entre distintas disciplinas, pues “no es algo que pueda hacer una persona encerrada en su oficina; debe ser el producto de equipos interdisciplinarios que finalmente llegan a la mejor solución para una localidad en particular”, sentenció.

La experiencia en terreno


En la caleta El Morro de Talcahuano, Gabriela Esparza recordó que el momento más complejo del sistema frontal ocurrió cuando ambos fenómenos se presentaron prácticamente al mismo tiempo.

“Se nos juntó toda el agua lluvia que había en las calles con el mar. Se subió el mar, se juntó todo y se inundaron algunas casas”, relató.


En su vivienda, aseveró, “el agua entró por el desagüe que tengo en el patio, por la ducha y por la puerta de la calle. O sea, por todas partes al mismo tiempo. Hay temor a que los conductos de aguas lluvias y de alcantarillado vuelvan a rebasar”.

A pocos metros de Playa Solanera, Eduardo Torres, vecino y propietario de la fuente de soda Don Tito, también atribuyó gran parte de los efectos del temporal a la coincidencia de distintos factores. Señaló que históricamente el sector ha convivido con inundaciones durante el invierno, aunque considera que las obras ejecutadas tras el terremoto y tsunami de 2010 contribuyeron a disminuir el impacto del episodio reciente.


“Gracias a la obra de mitigación del terremoto y tsunami del 2010 hemos tenido un poquito de alivio, eso nos prepara”, sostuvo.

Consultado por Diario Concepción sobre el comportamiento de la infraestructura del borde costero durante el último sistema frontal, desde el municipio de Talcahuano, el director de la Secretaría Comunal de Planificación (Secpla), Héctor Silva, realizó una evaluación positiva.


Según afirmó, las obras de protección cumplieron su objetivo de contener el avance del mar y resguardar los equipamientos ubicados en el litoral, aunque reconoció que el evento provocó algunos daños puntuales, principalmente en el Cendyr Náutico.

En ese sentido, indicó que el municipio ya tomó contacto con la Dirección de Obras Portuarias (DOP) del MOP para coordinar las reparaciones necesarias, las que, aseguró, deberían tener novedades en los próximos días.


“En general, estamos satisfechos”, pero agregó que “lo que sí hay que reforzar es que todas estas obras requieren de una mantención permanente, y eso es lo que le hemos planteado a la DOP, que estas inversiones, tanto las que están en las caletas como en las zonas turísticas de la comuna, tengan una mantención permanente”, cerró.