Orgullo y templanza en el relato íntimo del bombero del Biobío tras los rescates en Venezuela

09 de Julio 2026 | Publicado por: Nelson Ojeda
Fotografía: Cedida | Lio Valenzuela

Lionel Valenzuela acudió a las labores de búsqueda derivadas de los dos terremotos de fines de junio.

Lionel Valenzuela está de regreso en Chile. Fueron varias las jornadas de despliegue en Venezuela que van quedando atrás, pero que al mismo tiempo forjan experiencia y gratitud en el presente y futuro de su acción voluntaria.

Perteneciente a la Cuarta Compañía de Bomberos de Talcahuano, Valenzuela fue parte de los 45 bomberos chilenos que acudieron al país caribeño tras los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio y que dejaron cientos de fallecidos, heridos y desaparecidos.

Ahora, de regreso en el Biobío, rememora el trabajo realizado en terreno y releva la preparación que hubo durante años para poder enfrentar un escenario de estas características.


USAR de Chile

Por más de una semana, los integrantes del USAR (Urban Search and Rescue) chileno se movilizaron en la zona afectada del estado de La Guaira.


Valenzuela resume como “inédito” lo ejecutado por el equipo de Chile, por ser la primera experiencia de este tipo en el extranjero.

“Es nuestra primera movilización internacional como equipo de respuesta luego de casi diez años de estar clasificados para ayuda humanitaria en representación del Gobierno de Chile”, detalló.


“Fuimos desplegados en La Guaira. Encontramos servicios públicos con muchas complicaciones, una gran destrucción habitacional y edificios completamente en el piso”, agregó.

Clima


Un factor de mucha importancia y que marcó diferencias en la labor diaria fueron las condiciones climáticas. Pasar del invierno chileno a las temperaturas del Caribe fue algo que notó el contingente nacional en su labor.

Sobre lo que se vive en el minuto a minuto cuando se está llevando a cabo un trabajo de búsqueda y rescate, agregó que “en estos contextos hay que realizar análisis rápidos de estructuras colapsadas; varias de ellas sufrieron el efecto ‘panqueque’, como lo llamamos nosotros, que implica una destrucción bastante agresiva”.


“La Guaira ya había registrado grandes eventos sísmicos en el pasado, pero también otras catástrofes como el aluvión de 1999, y lamentablemente se volvió a edificar sobre esos mismos sectores”, explicó el voluntario de Talcahuano.

Trabajo internacional


El USAR de Chile se sumó a los equipos de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

Para Lionel es una experiencia enriquecedora, sin dejar de lado lo que significan las primeras 72 horas posteriores a la tragedia con las que se deben enfrentar los especialistas.


“Existen 72 horas que son críticas, donde los equipos de respuesta locales intervienen rescatando a la gente que está al alcance superficial. Paralelamente, los equipos a nivel mundial se activan”.

“Desde que ocurrió el terremoto, demoramos solo 30 horas en movilizarnos con la implementación y los 45 bomberos de distintos puntos de Chile. Todo fue muy rápido gracias al apoyo de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), que dispuso los recursos aéreos para el traslado”, explicó.


“En el último rescate tardamos casi cinco días debido a lo compleja que era la ubicación de la persona. Fue un trabajo extremadamente técnico y difícil que realizamos junto a especialistas de Estados Unidos, Portugal y la Cruz Roja de Costa Rica y México”.

Preparación psicológica


La preparación psicológica es primordial, tanto en el plano del autocuidado como para saber comunicarse con el resto de la población, las víctimas y sus familiares. La experiencia local, dado que Chile es un país sísmico, ayuda bastante en todo esto, asegura Valenzuela.

“Si bien hay un tenor emocional muy fuerte al estar en contacto directo con gente que sufre, desarrollamos empatía. Sin embargo, llega un momento en que uno debe ser realista y comunicarles a las familias que, en ciertos casos, ya no hay posibilidades de vida; ellos lo sabían comprender muy bien”.


Coordinación

El desarrollo de labores en medio de una gran tragedia significa tener que encontrar un punto de encuentro en la comunicación. Al existir voluntarios de tantos países, obviamente la barrera idiomática es un aspecto que está considerado de forma previa, al igual que el traslado de equipos.


“No tuvimos problemas con las fuerzas militares de Venezuela; al contrario, logramos un muy buen trabajo y siempre existió una buena coordinación de movilización con el Gobierno local. Los únicos inconvenientes surgieron en los traslados internos, ya que en ocasiones el viaje se hacía más lento para llegar a ciertos puntos de operaciones”.

“Al ser un equipo clasificado internacionalmente, trabajamos bajo los estándares entregados por la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas. Los equipos USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) debemos armar ciertas estructuras de coordinación. Al ingresar a una zona de catástrofe, todos pasamos por un Centro de Recepción de Equipos USAR”, explicó el bombero del Biobío.


“Allí, una célula toma el control de las agrupaciones y comienza a administrarlas y dirigirlas con base en la información inicial del escenario. Luego, los equipos en terreno realizan evaluaciones rápidas y reportan a esta célula de coordinación, la cual va determinando dónde asignar a los equipos de mayores características versus los medianos y livianos. Chile opera como equipo liviano, con capacidad de marcar, evaluar y trabajar en sitios específicos”, detalló.

Reconocimiento


Al finalizar la misión, el Estado venezolano entregó la Medalla Héroes de Venezuela al equipo y a cada uno de los integrantes de Bomberos de Chile que participaron en las tareas de rescate.

“Es un orgullo. (…) Emocionalmente, creo que uno llega a la cúspide dentro de la carrera bomberil; lo que no significa que esto termine aquí, porque mañana puede surgir un nuevo despliegue. Nos queda la tranquilidad de haber sido capaces de ayudar en representación de nuestro país”, concluyó.