Se han realizado 20 fiscalizaciones de desfibriladores en espacios de alto tráfico de público
24 de Junio 2026 | Publicado por: Diario Concepción
La Seremi de Salud ha realizado dos sumarios sanitarios en la zona.
Por Mariana Arroyo C.
Una serie de acciones inspectivas ha realizado la Seremi de Salud del Biobío sobre la tenencia de desfibriladores en espacios públicos, entendiendo la importancia de este dispositivos médicos en casos donde se necesita restablecer el ritmo cardíaco de una persona.
La Seremi (s) de Salud, Cecilia Soto, abordó los alcances técnicos de la normativa, detallando los puntos críticos donde la ley exige de manera estricta la presencia de este instrumento portátil. “En lugares como puerto, aeropuerto, terminales de buses y mall, debe haber uno por normativa”, detalló.
De igual manera, la autoridad sanitaria entregó un balance local que da cuenta de la regularidad de estas inspecciones y de las sanciones aplicadas a la fecha en la zona, especificando que “durante el año pasado y este año llevamos 20 fiscalizaciones que han dado curso a dos sumarios sanitarios”.
En esa misma línea, la Seremi (s) llamó a que los establecimientos cuenten con la infraestructura física del aparato. “La idea es generar la oportunidad de poder dar una atención rápida en aquellos pacientes que han tenido una arritmia o un paro cardiorrespiratorio, de tal manera de que pueda llegar a tiempo la atención de la red asistencial de urgencia”, dijo.
Asimismo, aseguró que se debe tener el capital humano debidamente certificado para actuar ante un evento cardíaco. “Tiene que estar capacitada la persona y esa capacitación, ya sea por una empresa o por la mutualidad correspondiente, además tiene que estar inscrita o certificada por la Seremi de salud o el Ministerio de Salud”, agregó.
Respecto a la utilidad práctica de esta política pública, la Seremi subrogante detalló que el dispositivo se utiliza en forma portátil, complementando que “la idea es no reemplazar la atención de urgencia, pero sí dar la primera atención de tal manera de que podamos ocupar ese tiempo preciado mientras llega el SAMU o algún organismo de urgencia”.
Uno de los despliegues más recientes se realizó en un centro comercial de Concepción, respondiendo a un plan de control programado que busca devolver la seguridad a los habitantes de la provincia de Concepción al momento de transitar por espacios de alta afluencia.
El delegado presidencial, Julio Anativia, relevó el impacto que tienen estas inspecciones en la confianza pública. “Es importante que la ciudadanía pueda utilizar los servicios, concurrir a los lugares públicos con la tranquilidad que las instituciones de gobierno están haciendo su trabajo de fiscalización”, manifestó.
En esa misma línea, el delegado entregó detalles del rol que juegan las distintas reparticiones públicas en el resguardo de la seguridad colectiva y la prevención de riesgos, explicando que existen diversos permisos en materia sanitaria y otros que se tienen que dar, y que permanentemente el Estado está trabajando a través de los organismos que fiscalizan que se cumplan las normas.
“El Estado está haciendo su trabajo a través de los organismos competentes y ahí la relevancia que tiene esta fiscalización”, complementó.
Usos y escenarios
Frente a la incertidumbre que generan estos procedimientos en la vía pública y el temor generalizado a provocar un daño mayor por falta de experiencia, la directora médica de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Catalina Dinali, aclaró que el aparato está diseñado para que cualquier testigo de un colapso sea un reanimador potencial, sin necesidad de poseer credenciales o conocimientos de medicina.
De esa manera, al ser consultada sobre si un peatón que no tiene ningún curso de primeros auxilios puede usar el DEA si ve a alguien desplomarse, comentó que “los desfibriladores externos automáticos (DEA) están diseñados precisamente para que puedan ser utilizados por cualquier persona, incluso sin formación previa en primeros auxilios. Son equipos seguros que entregan instrucciones claras mediante mensajes de voz y solo administran una descarga si detectan que el paciente presenta un ritmo cardíaco que requiere desfibrilación” y añadió que “ante una persona que se desploma y no responde, actuar rápidamente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.
No obstante, al evaluar cuál es el eslabón más débil hoy en el uso de los DEA en los espacios públicos, la especialista identificó al temor y la desinformación como las principales barreras que neutralizan la efectividad de la ley en las calles. “Uno de los principales desafíos es que muchas personas no saben dónde se encuentran estos equipos o tienen miedo de cometer un error. La difusión, señalización y educación en torno a estos dispositivos siguen siendo aspectos clave para fortalecer la respuesta ante emergencias”, analizó.
Sumado a ello, y para dar certezas operativas a los transeúntes y permitirles diferenciar una lipotimia o desmayo común de un evento cardíaco mayor, la profesional detalló la secuencia exacta que se debe seguir en el espacio público. Al abordar la interrogante de si se presencia un hecho de magnitud en la calle en el que se requiera el uso del desfibrilador, indicó que “lo primero es verificar si la persona responde y si respira normalmente. Si no responde y no respira o presenta una respiración anormal, como jadeos esporádicos, debemos sospechar un paro cardiorespiratorio”.
“En ese momento se debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencia (131), iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y solicitar que alguien vaya a buscar el DEA lo antes posible. Mientras antes se utilice el desfibrilador, mayores son las probabilidades de supervivencia”, aseguró.
Además, estableció un criterio diferenciador clínico que resulta vital, pues “a diferencia de un desmayo común, en el paro cardíaco la persona no recupera la conciencia espontáneamente y presenta ausencia de pulso y/o respiración ausente o normal”.
Finalmente, la profesional disipó las dudas sobre los riesgos de operar este instrumental eléctrico bajo condiciones climáticas adversas o de alta humedad, siendo un factor relevante en la Región del Biobío debido a sus constantes lluvias estacionales.
“Si la persona está mojada por lluvia o se encuentra sobre una superficie con abundante agua, se recomienda secar rápidamente el pecho antes de colocar los parches y, si es posible, trasladarla a una zona más segura y seca, excepto si es una persona con un politraumatismo”, concluyó.