2017, 2023 y 2026: los incendios forestales que cambiaron la historia de Biobío

30 de Mayo 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Fotografía: Archivo | Diario Concepción

Las emergencias forestales en la Región del Biobío han marcado de forma profunda la última década, transformándose de eventos rurales controlables a catástrofes climáticas complejas que han costado la vida de decenas de personas en la zona.

Durante enero y febrero de 2017, la Región enfrentó la denominada “Tormenta de Fuego”, una crisis sin precedentes catalizada por el factor meteorológico “30-30-30” (más de 30°C de temperatura, menos de 30% de humedad y vientos sobre los 30 km/h). En este período se registró una temperatura máxima histórica de 44.9°C en Quillón. Las llamas consumieron cerca de 100 mil hectáreas en la región (cuando Ñuble aún formaba parte de ella), afectando con extrema violencia a comunas como Florida, Tomé, Penco y Hualqui.

Para contener el avance del fuego —que amenazó directamente zonas urbanas como el sector de Chaimávida— se decretó Estado de Excepción Constitucional y se desplegaron megacisternas aéreas internacionales, como el avión ruso Ilyushin Il-76 y aeronaves Hércules, operando desde el Aeropuerto Carriel Sur. La tragedia dejó más de 1.200 damnificados y provocó la muerte de un poblador local en el sector de Lloicura, en la comuna de Tomé.


La destrucción y la pérdida de vidas escalaron a niveles históricos en febrero de 2023, convirtiéndose en uno de los desastres sociales y ambientales más graves de la historia del país. El fuego demostró una agresividad inédita, destruyendo más de 195 mil hectáreas a nivel regional y afectando a 15 comunas en simultáneo.

Esta catástrofe cobró la vida de más de 20 personas en la Región. La comuna de Santa Juana se transformó en el epicentro de la tragedia tras el avance del megaincendio “Santa Ana”, concentrando la gran mayoría de las víctimas fatales de la temporada debido a las dificultades de evacuación en zonas rurales dispersas.


Entre los fallecidos se registró también el deceso de una voluntaria de la Tercera Compañía de Bomberos de Coronel en acto de servicio y de un piloto junto a su mecánico tras capotar un helicóptero de combate. La crisis obligó al uso masivo del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) y provocó la masiva evacuación marítima en botes de familias atrapadas en Caleta Punta Lavapié, en la provincia de Arauco.

Para la temporada del verano de 2026, la dinámica de los incendios volvió a golpear con fuerza los sectores de interfaz crítico y zonas pobladas del Gran Concepción, reactivando la emergencia en comunas como Penco y Tomé. A pesar de los esfuerzos por aplicar las nuevas normativas legales de cortafuegos obligatorios, perímetros preventivos e infraestructura ecológica perimetral en predios privados y forestales, la violencia de algunos focos rompió las líneas de contención, provocando severos daños materiales y sumando víctimas fatales a la historia de catástrofes de la región.


El uso de tecnologías de teledetección rápida con cámaras térmicas concentró los esfuerzos de las brigadas en frenar la propagación en los bordes habitacionales para evitar una tragedia aún mayor en los sectores densamente poblados.