Canal Ifarle: biodiversidad, comunidad y ciencia impulsan su protección en Talcahuano
10 de Marzo 2026 | Publicado por: Eduardo Bascuñán
Vecinos, agrupaciones ambientales, academia y municipio han impulsado la revalorización del emblemático caudal de Talcahuano, un ecosistema que conecta humedales del Gran Concepción y que hoy es reconocido por su biodiversidad y su valor cultural para las comunidades.
En Talcahuano, el Canal Ifarle pasó de ser un punto de conflicto a convertirse en un verdadero tesoro ecológico y patrimonial.
Este corredor ecológico, que conecta humedales a lo largo de Concepción, Hualpén y Talcahuano, representa una paradoja. Por un lado, es un refugio vital para aves y mamíferos nativos; por otro, durante años fue considerado un foco de problemas ambientales.
En el sector Vegas de Perales, la acumulación de basura y la presencia de roedores llevaron a los vecinos a debatir entre proteger este espacio o incluso “clausurarlo”.
Sin embargo, en este territorio no sólo converge una amplia biodiversidad, sino también un trabajo conjunto entre comunidad, organizaciones medioambientales, la academia y el municipio chorero, que ha permitido resignificar su valor.
La visión académica y el valor ambiental del territorio
Ricardo Figueroa, académico de la Facultad de Ciencias Ambientales y director del Departamento de Sistemas Acuáticos de la Universidad de Concepción, señala que analizar este territorio únicamente desde el Canal Ifarle resulta limitado.
-Pero, ¿por qué?
“En el sentido de que el Canal Ifarle desemboca en el Canal Rocuant, que en su conjunto corresponden a un humedal tipo marisma, mucho más grande que limita con el río Andalién. Entonces el humedal Ifarle es lo que tenemos más a la vista y por eso nos sorprende tanto la biodiversidad presente”, explicó el académico.
Archivo Diario Concepción.
Según el especialista, este espacio forma parte de una de las principales cuencas hidrográficas del Gran Concepción: el sistema de humedales Paicaví – Rocuant – Andalién.
Con ello, “se abre un triángulo hacia la bahía de Concepción, limitado por el río Andalién y actualmente el Canal Ifarle o Canal El Morro cuando desemboca el mar”, entonces, explica Figueroa, “la importancia que tiene es que es la parte más visible del flujo de agua y que lamentablemente todas sus riberas han sido ocupadas por poblaciones”.
En este contexto, la cultura ambiental comenzó a incorporarse gradualmente en la comunidad. La necesidad de habitar estos territorios llevó a que las poblaciones se desarrollaran junto al curso de agua, integrándose al ecosistema.
Con el tiempo, distintas formas de vida volvieron a colonizar el sector. “Si miras el humedal desde arriba completo, te vas a dar cuenta que hay muchas pozas aisladas y en esas pozas aisladas que se forman son ricas en biodiversidad de invertebrados que sustenta la fauna de aves que es la que solemos ver”, precisó.
“El Canal Ifarle es lo que vemos. Un canal que en un principio se canalizó para drenar las aguas, pero hoy se ha convertido en un valor paisajístico para las mismas comunidades que allí viven, porque aprovechan justamente de pasear alrededor, de mirar las aves, de mirar las aguas, entonces adquiere un valor que va más allá del ecológico, que es el valor cultural”, profundizó el académico.
Para Figueroa, precisamente ese valor cultural es el que hoy debe relevarse. “Eso nos enseña o nos insta a cuidar. Cuando tú te apropias de un lugar porque es bonito, porque puedes caminar, porque puedes salir a correr, porque miran las aves, o escuchas el canto de las aves por las mañanas, te provoca satisfacción y esa satisfacción es la que nos provoca a querer protegerlo”, puntualizó.
Comunidad organizada por la recuperación del canal
Ese mismo espíritu es el que impulsa el trabajo del Grupo Ecológico Canal Ifarle. Karim Abufarhue, presidente y representante legal de la agrupación, comenta que desde hace seis años se dedican a promover la preservación de este espacio.
El origen del movimiento fue simple. Abufarhue recuerda que junto a una compañera —también cofundadora de la organización— paseaban por el sector cuando observaron la gran cantidad de basura acumulada en el lugar.
Con ropa vieja y voluntad de cambio organizaron en 2019 la primera limpieza autoconvocada del sector.
Raphael Sierra.
“En la actualidad hay sociólogos, psicólogos, biólogos, abogados y veterinarios. Esto es un equipo multidisciplinario que se ha ido completando con el tiempo y eso creo yo que ha enriquecido o es una característica destacable de la agrupación. Así como la limpieza que al inicio fueron quizás más improvisadas, fueron creciendo, empezamos a realizar rifas y así nos fuimos incorporando más implementos, buzos, trajes de pescador”, profundizó el cofundador de la orgánica.
Según explica Abufarhue, estas primeras acciones ayudaron a cambiar la percepción de los vecinos sobre el canal.
“Al menos como agrupación hemos observado ese cambio tal vez de percepción de la comunidad. Tal vez al inicio veían el canal como un canal, quizás sin una importancia socioecológica pero con el transcurso del tiempo empezaron a entender que habitaban especies todo el año, había especies visitantes del hemisferio norte, del sur de Chile, de otros países”, indicó.
Con el tiempo, la comunidad comenzó a valorar las características ecológicas del canal, pese a su cercanía con zonas residenciales. “Está muy cercano a sus casas, permitiendo que lleguen muchas especies, tanto residentes como migratorias y logramos observar que las personas valoran el espacio, este ecosistema”.
Gracias a este cambio cultural, la agrupación creció y comenzó a impulsar iniciativas de educación ambiental y ciencia ciudadana.
El Grupo Ecológico Canal Ifarle realiza censos de aves, monitoreo de polluelos, tortugas de orejas rojas y otras especies durante todo el año, generando una base de datos relevante para la conservación.
Por ejemplo, “si hubiera un derrame o un hecho de contaminación u otro evento, contamos con los datos para poder analizar en qué estado se encuentra la biodiversidad, y qué acciones tomar; llevar esta información a los tomadores de decisión, estamos también vinculados con la academia, entonces, tenemos redes, hartas redes, y buscamos eso, realzar la importancia del trabajo colaborativo”.
El rol del municipio
El trabajo comunitario también cuenta con el apoyo del municipio. Solange Jara Carrasco, directora de Medio Ambiente de la Ilustre Municipalidad de Talcahuano, explicó que en la comuna existen dos tramos del canal: el Canal Ifarle Secundario, ubicado en el sector San Marcos, y el Canal Ifarle Principal, en el sector Brisas del Sol.
Ambos fueron construidos originalmente para la evacuación de aguas lluvias y la habilitación urbana asociada al desarrollo habitacional.
“No obstante, con el paso del tiempo estos canales han adquirido un importante valor ecológico, funcionando como corredores biológicos que favorecen la conectividad entre ecosistemas del sistema de humedales Rocuant-Andalién, que anteriormente formaba parte de un gran sistema continuo antes de la fragmentación generada por la urbanización.
En particular, el Canal Ifarle Secundario cumple un rol clave como corredor ecológico entre el Humedal Perales y el Humedal Rocuant-Andalién. La influencia de las mareas, la presencia de suelos blandos y una vegetación halófita generan condiciones favorables para una alta disponibilidad de invertebrados y otros organismos que constituyen alimento para diversas especies de aves”, explicó Jara.
Entre las especies presentes se encuentra el pitotoy chico, ave migratoria del hemisferio norte que puede observarse en grandes bandadas durante la marea baja.
También habitan especies residentes como el pato jergón chico y el sietecolores, esta última nidificando en los juncales que conectan el Humedal Perales con el canal.
“En este contexto, la Municipalidad de Talcahuano y la comunidad valoran estos canales no solo por su función en la evacuación de aguas lluvias, sino también como ecosistemas estratégicos para la conservación de la biodiversidad local, ya que contribuyen a mantener la conectividad ecológica, la disponibilidad de hábitat y la funcionalidad de los humedales urbanos de la comuna”, aseveró.
Respecto a las labores de mantención, la directora indicó que “a través de la Dirección de Aseo y Ornato, realiza labores periódicas de limpieza y mantención en el Canal Ifarle Secundario y Principal, enfocadas principalmente en la extracción manual de residuos domiciliarios que se acumulan por efecto del viento y la dinámica de las mareas”.
Además, la Dirección de Medio Ambiente trabaja con organizaciones del territorio en jornadas comunitarias de limpieza.
Raphael Sierra.
“De esta forma, las acciones buscan compatibilizar la mantención del entorno con la protección de la biodiversidad, evitando intervenir en periodos críticos para la fauna que utiliza este corredor ecológico”, indicó.
Actualmente no existe una mesa de trabajo exclusiva para el ecosistema, aunque sí instancias de coordinación entre el municipio y organizaciones socioambientales a través de la Mesa de Gobernanza Climática Comunal de Talcahuano.
En San Marcos destaca la Agrupación Ecológica Canal Ifarle, mientras que en Brisas del Sol participa activamente la Agrupación Medio Ambiental Brisa del Sol, que impulsa jornadas de limpieza y arborización comunitaria.
El municipio proyecta incorporar ambos canales dentro de sus planes de conservación de humedales urbanos. “En Talcahuano, ambos canales forman parte de las proyecciones municipales de conservación de humedales urbanos”, aseveró.
Según detalló la autoridad, el Canal Ifarle Principal está incluido en el expediente técnico del Humedal Rocuant-Andalién, mientras que el Canal Ifarle Secundario forma parte del expediente del Humedal Perales.
“Una vez que estos ecosistemas sean oficialmente declarados, el municipio podrá integrarlos de manera más efectiva en la planificación territorial, reconociéndolos como áreas de valor natural y corredores ecológicos dentro del entorno urbano”.
Asimismo, el municipio trabaja en una ordenanza específica para su protección.
“El municipio se encuentra trabajando en la Ordenanza de Protección y Conservación de Humedales Urbanos de Talcahuano, instrumento que permitirá fortalecer su protección, orientar su gestión y promover su conservación a mediano y largo plazo”.
Cabe recordar que el viernes 6 de marzo de 2026 el Ministerio del Medio Ambiente declaró oficialmente al Rocuant-Andalién como Humedal Urbano. Con una extensión de 1.377 hectáreas, este ecosistema funciona como un sistema mixto que alberga más de 120 especies, entre aves, peces, anfibios y reptiles.
Un avance relevante para Talcahuano, que refleja cómo el cambio cultural y el trabajo conjunto entre comunidad, ciencia y autoridades pueden transformar un espacio urbano en un símbolo de conservación ambiental.