Fundación Abrázame gestiona ampliar cobertura y Concepción es la primera comuna en la lista regional
16 de Febrero 2026 | Publicado por: Cecilia Bastías
Con presencia en Los Ángeles y otras ciudades del país, la organización trabaja con voluntarios que se encargan de mitigar la carencia emocional que enfrentan niños, niñas y adolescentes que han debido ser ingresados al sistema de protección.
Comenzó siendo una iniciativa de voluntariado, que se formalizó como fundación en 2017. En total son 10 años de actividad y 400 voluntarios en el país, desarrollando programas de acompañamiento afectivo en residencias de protección y hospitales.
Su labor se centra en mitigar la carencia emocional que enfrentan niños, niñas y adolescentes que han debido ser ingresados al sistema de protección, a través del vínculo constante con voluntarios capacitados que entregan contención, estimulación temprana, junto con apoyo cotidiano en etapas clave del desarrollo.
Se trata de la Fundación Abrázame. En entrevista con Diario Concepción, su directora ejecutiva y cofundadora, Cecilia Rodríguez, detalló las intenciones de expansión que tienen, motivadas por las múltiples solicitudes recibidas. Sin embargo, para concretarlo, es necesario avanzar en el financiamiento que se requiere para acompañar correctamente al voluntariado.
-¿Hace cuánto está en funcionamiento la Fundación Abrázame?
-Comenzó hace 10 años. Como una iniciativa de voluntariado en Santiago, producto de un reportaje que salió en la revista Paula, donde un doctor psiquiatra acompañaba guagüitas en residencias de protección y ahí fue que Miguel Iglesias creó el programa Abrázame. Y después, en el 2017, se oficializó como fundación.
-¿Cuál es la presencia que actualmente tienen en la Región del Biobío?
-Está en la Región de Biobío, en Los Ángeles; pero también está en Santiago, en Viña del Mar y en Rengo en la Región de O’ Higgins.
Es un programa grupal que visita a los niños semanalmente y trabaja con todos los niños de una residencia de protección, son niños que se encuentran alejados de sus familias por haber sufrido vulneraciones graves a sus derechos, y el acompañamiento se realiza de distintas formas, como actividades, talleres, paseos, en el caso trabajamos con niños de cero a 18 años. En el caso de los más pequeñitos, mucha estimulación temprana, apoyo con el cuidado de los de los lactantes, de dar la mamadera, jugar con ellos y, bueno, el caso de los niños más grandes, hartos talleres para ellos y paseos.
-¿Ustedes tienen además otro programa que acude a hospitales?
-El Programa Abraza Más, es de la primera infancia. Lo realizamos en residencias de protección y en hospitales también, en un voluntariado uno a uno, donde una dupla de voluntarios acompaña diariamente a un bebé para mitigar el Síndrome de Carencia Afectiva Crónica que sufren los niños que son institucionalizados. En este caso, las voluntarias visitan al niño diariamente de lunes a domingo, donde realizan las mismas labores que el otro programa, solo que es diario.
-¿Y es para niños dentro de qué rango de edad?
-De cero a tres años. Los niños que ingresan a una institución, ya sea a un hospital o que quedan en el hospital después de recién nacidos, o ingresan a una residencia de protección, generan un cuadro de carencia afectiva, lo cual muchas veces puede llevar a una depresión en los niños.
En el caso de las guagüitas es difícil determinar una depresión, pero hay ciertos rasgos como el que no lloren, el que no demanden cuando necesitan afecto o alimentación, además de retraso en su desarrollo motriz por el hecho de estar tantas horas en una cuna sin que no haya manos suficientes para que lo puedan tomar, lo puedan estimular.
Las guagüitas que están en hogares presentan todas, en distinto grado ese síndrome. Ahí se dificulta la labor que realizan tanto las cuidadoras de los hogares, que efectivamente no tienen la posibilidad de vincularse con un solo niño porque están a la disposición de todos, ahí es donde Abrázame cumple ese rol de vinculación afectiva directa.
-¿Y en Los Ángeles, cuántos voluntarios tienen?
-Son, aproximadamente, 20. La mayoría, el 99% de los voluntarios son mujeres. Pero también hay hogares, sobre todo en hogares adolescentes, donde hay hombres. El maternar es muy de las labores de cuidado en general que siempre han estado relacionadas a la mujer, por lo tanto, este tipo de voluntariado llama más la atención en mujeres. Además, que en la mayoría de los hogares no dejan ingresar hombres.
-¿Qué proyecciones o conversaciones ha llevado a cabo la fundación para tener voluntarios en Concepción?
-Hasta ahora no tenemos nada concreto. Pero esperamos pronto poder llegar a Concepción, porque es una de las comunas donde más nos solicitan apoyo, donde sabemos que también se requiere y tengo fe en que vamos a poder llegar más pronto a Concepción, porque de hecho es la primera ciudad que tenemos como en lista de espera.
-¿Quiénes les hacen los requerimientos?
-Muchos hospitales de diversas regiones nos han contactado últimamente. Más de 20 hospitales demandan nuestro voluntariado. Hoy día no tenemos capacidad para para poder aumentar esa cobertura, pero estamos, haciendo todas las gestiones posibles para poder ir al menos uno al año.
En el caso de Concepción, en las redes sociales existe muchísima gente que nos pregunta cuándo vamos a llegar a Concepción. La verdad es que Abrázame estuvo en Concepción el 2015 en sus inicios, cuando todavía no era fundación, sino era solamente una iniciativa de voluntariado, pero no hemos vuelto. Así que tenemos esa deuda pendiente.
-¿Qué requieren para poder ampliar su cobertura?
-Para nosotros es muy importante el poder ampliarla, pero para eso necesitamos más recursos, porque con lo que contamos hoy en día, podemos sostener hasta el voluntariado que tenemos.
Porque se necesitan equipos de profesionales que realicen tanto la selección del voluntario, la capacitación y posteriormente el seguimiento diario o semanal, dependiendo del programa, para que se mantengan realizando el voluntariado. Porque en el caso del programa Abrázame, que es este programa grupal, se comprometen por al menos un año para visitar a los niños.
En el caso de los programas Abrázame Más, el compromiso es indefinido hasta que el niño se va con su familia de origen, adoptiva o de acogida. El monitoreo diario es fundamental para que los voluntarios se mantengan en su labor, que no deserten porque eso, finalmente, afecta a los niños.
-¿Cómo obtienen esos recursos?
-Nosotros hoy día nos financiamos con el aporte de personas que se hacen socias de la fundación. Con distintas campañas de recolección, tenemos nuestra colecta anual en el mes de agosto, para poder costear las actividades de los niños, tanto los paseos, las vacaciones, las actividades importantes del año, las fechas importantes.
Y también tenemos un programa de voluntariado corporativo que realizamos con empresas, donde éstas financian proyectos de remodelación para las casas de los niños. Los hogares de protección donde viven, muchas veces hay un deterioro de las instalaciones o no tienen espacios acogedores. Por lo tanto, nosotros trabajamos un proyecto, por ejemplo, una sala de estudio, una sala de estimulación temprana para guagüitas, remodelamos un comedor, los dormitorios. Levantamos el proyecto y lo ofrecemos a empresas, y eso nos permite financiar los otros programas de voluntariado.
-¿Cuántos voluntarios tienen a nivel nacional?
-Tenemos 400 voluntarios en el programa Abrázame y, aproximadamente, 30 voluntarios en el programa Abrázame Más en las dos opciones, en primera infancia y en niñez.
-¿Cuál es la asociatividad que tienen actualmente con organismos del Estado?
-Solamente tenemos un convenio firmado con el Servicio de Protección de la Región Metropolitana para poder realizar nuestra labor en la ciudad de Santiago. Todavía no tenemos con otras regiones, pero está en vías de poder ir obteniéndose.