Cada minuto cuenta: salvar la vida de un ACV obliga a actuar con rapidez
29 de Octubre 2026 | Publicado por: Diario Concepción
Por Tomás Henríquez Arévalo
“Cada minuto cuenta” es el lema 2026 del Día Nacional de la Prevención del Accidente Cerebrovascular (ACV), establecido para cada 29 de octubre por la Ley 21.593, mientras en mayo de este año la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció la primera resolución dedicada exclusivamente a este fenómeno que es una grave y común emergencia médica.
Problema local
El ACV, del que existen de tipo hemorrágico e isquémico (o infarto), forma parte de las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Chile y el mundo. Y no es una amenaza remota para nuestro territorio, sino que cada vez preocupa más.
El neurólogo de Clínica Biobío y académico de la Universidad de Concepción (Udec), doctor Sergio Juica, advierte: “el ACV es un problema que va en aumento en nuestra región”, y la describe como una patología emergente a nivel local y nacional.
Una razón es que uno de sus principales factores de riesgo es el envejecimiento, que es también imposible de modificar. “Si Chile enfrenta durante las próximas décadas el envejecimiento de su población aumentará la probable incidencia de ACV en general”, sostiene.
A ello se suman una serie de condiciones que se pueden modificar, ya sea desde la prevención o manejo, porque se relacionan fuertemente con hábitos de vida. Entre estos factores de riesgo cardiovascular modificables el doctor Juica menciona la hipertensión arterial y diabetes, sobre todo cuando no están controladas, además del tabaquismo.
Un minuto podría ser decisivo
El neurólogo y docente de la Especialidad Médica en Neurología de Adultos de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (Ucsc), doctor Jonathan González Concha, expone que, según cifras del Ministerio de Salud, cerca de una persona fallece cada hora por un ACV.
Y el lema “Cada minuto cuenta” es más que un llamado comunicacional. Cuando se rompe una arteria o un coágulo la obstruye, las neuronas comienzan a sufrir daños que pueden volverse irreversibles y afectar funciones vitales, estimándose que se pueden perder hasta dos millones de ellas por minuto.
Por ello es vital identificar precozmente su aparición y acudir en busca de atención que permita administrar el tratamiento necesario: debilidad de un brazo o pierna, parálisis facial, dificultad para hablar o comprender, pérdida de visión, pérdida del equilibrio y compromiso de conciencia son señales que deben alertar a consultar de inmediato.
Y el especialista enfatiza que no se debe esperar a que las señales aparezcan todas juntas o desaparezcan, pues incluso su remisión puede advertir la proximidad de un ACV.
En este sentido, la primera barrera para atender oportunamente un ACV está en el propio hogar: “el gran problema, más que el tráfico, y eso lo hemos visto muchas veces, es la demora en tomar esa decisión. Muchas veces, la familia observa al paciente, pasan horas, y a veces pasan tres o cuatro horas antes de tomar la decisión de acudir a un centro asistencial”, alerta el doctor Sergio Juica.
También enfatiza que importa hacia dónde dirigirse por la atención. Lo correcto es ir al centro resolutivo que cuente con el equipamiento y condiciones necesarias para brindar atenciones de alta complejidad, como un hospital o una clínica.
Estar pendiente
Ante la realidad del ACV, lo vital es prevenir. Para ello se requieren controles periódicos, detección y manejo de hipertensión y diabetes, abandono del tabaquismo, actividad física regular, y preparación comunitaria para reconocer las señales de alerta.
“La verdad es que lo que está estipulado para todo adulto, en cualquier parte del mundo, son chequeos anuales, donde tiene que haber una serie de exámenes de sangre, medición de presión y no fumar”, sostiene Juica.
El llamado es urgente: las familias necesitan conocer los síntomas y reaccionar sin esperar, las instituciones sanitarias tienen que reforzar la información territorial, y las autoridades regionales deben mantener en el centro de la discusión las distancias, los traslados y el acceso efectivo a establecimientos de alta complejidad.